Míticos o no, El Mató a un Policía Motorizado se ha encontrado en este camino por más de diez años. Desde la década pasada, la agrupación de La Plata ha avanzado a pequeños pero determinados pasos en una intensa avalancha que azotaba las pocas oportunidades que la independencia musical argentina vivía luego de la llegada del nuevo milenio. Y no es que las bandas de la misma camada que los platenses y las anteriores no la hubiesen padecido, sin embargo, la banda liderada por Santiago Motorizado es un caso de lucha y resistencia: el quinteto que el año pasado estrenaría su hasta ahora más complejo y mejor trabajo, ha pasado por la creación involuntaria pero consciente de un nuevo panorama en la escena musical emergente de su país que les ha llevado el atravesar a contramarea entre innovaciones tecnológicas, apertura de nuevos foros, festivales, tendencias en la industria y la resiliencia que se vive luego de lanzar álbum tras álbum en una constante búsqueda por perfeccionar su característico sonido. Además de también crear Laptra, un sello indie que ha albergado nuevas y afiladas promesas sonoras.

El Mato -como de cariño se le ha dicho comúnmente- se mantiene al frente actualmente con ‘La Síntesis O’Konor‘, un material que podría envolverse entre paz y una evolución espiritual que los argentinos han alcanzado en un decálogo sonoro en donde han experimentado como nunca antes, donde se han atrevido por un armado más pop y una paleta instrumental mucho más robusta, con letras de mayor confección y estructuras que han roto los viejos mantras del grupo. Hablamos con Santiago, voz del conjunto argentino en una charla intima y a profundidad sobre el viaje que han emprendido, desde la génesis de la banda hasta alcanzar un grado de culto en el rock independiente en español.

¿El Mató a un Policía Motorizado podría ser ya una de las míticas bandas del indie argentino?

Bueno, El Mato se convirtió en una banda importante, sí, para mucha gente ha sido así, para mucho público que también viene a ser músico eso también ha pasado, lo vivimos así, y somos conscientes de que ha sido una lucha por hacer arte independiente, y en ese proceso hemos hecho muchas cosas que han desencadenado otras también, y eso ha tenido una importancia a nivel cultural que nosotros entendemos, y que después, mas allá de esto, las categorías de ser mítico o no mítico, ser de culto o no, no sé, son cosas que se dan pero que no prestamos atención, no vemos eso, es ajeno, quizás se ve eso de la banda en mucha gente pero nosotros hacemos canciones sin pensar en ello y pues, creo que eso será ya análisis de otros.

¿Qué consideras que haya sido el detonante de esto? Que sea también algo relevante en la cultura musical de argentina independiente; creo que al final, además de las letras, el arte de sus materiales, de sus shows y todo su universo, creo que sin darse cuenta, crearon una cultura propia alrededor de ustedes mismos…

Sí, seguro, seguro, parte de nuestro arte tiene que ver con eso, no solo hacer canciones sino armar todo una cosa alrededor hecha por nosotros mismos, un universo visual, un universo lírico de micro climas culturales en donde nos desenvolvemos. Y no nada más en esa parte, también armamos nuestro propio sello incluso, Laptra Discos, que de ahí nace también una especie de ecosistema que viene de El Mato y donde van surgiendo artistas, bandas y talentos que se van desarrollando junto a todo el círculo. Eso esta bueno, tener estas iniciativas en la independencia, el poder hacer y transformar la realidad a tu favor un poco y poder hacer esto con mucha mas libertad y amor, además, con tus amigos y gente que admiras, porque rodearte de esta gente lo hace más potente.

Y a 15 años de crear la banda, dentro de todos los cambios, experiencias y vivencias, ¿cuales pudieron haber sido las lecciones mejor o mal aprendidas en lo que va del viaje?

Es cierto que todo se va formando en el camino, siempre se mira para adelante y hay que sortear todo de la mejor manera, por ejemplo con Laptra, la cosa es que todo lo que aprendimos se lo fuimos contando a las nuevas bandas, y creo que para ellos fue mucho mas fácil y eso está bueno, es como esa experiencia que uno adquiere y traspasa, que es necesario hacerlo, y eso sirvió mucho en general para la experiencia del sello, para que fuera creciendo y al mismo tiempo este colectivo y movimiento que generamos. Sí, sí, hicimos un montón de cosas mal, pero tuvimos la suerte de corregirlas nosotros o bien poder ayudarnos de otras bandas o experiencias que veíamos.

Creo que no ha habido nada realmente considerablemente malo, pequeñas cositas en la parte operativa, pero la verdad es que nada que recuerde así de malo, solo pequeñas cosas que uno no sabe, que va conociendo en el camino, prácticamente la manera en que uno aprende a vivir.

Cuando terminábamos el disco y escuchábamos la mezcla final me di cuenta que los sentimientos y las emociones en este material se sienten muy expuestas, están al aire libre, están ahí, rozando con quien escucha, y siento que a veces eso no se planea, va pasando, y va pasando hasta que te alejas un poco y te das cuenta de lo que sucedía en lo profundo de la composición.

Además, ustedes como banda han crecido junto a todo el movimiento del indie argentino y latinoamericano, ¿cómo lo vivieron? De inicios de la década pasada, a hoy día que casi terminamos ésta, ¿que tanto de verdad ha pasado desde casa?

Cuando arrancamos no había muchas cosas, la realidad era diferente, no había los foros que hay ahora, la cantidad de medios alternativos que hay ahora, festivales independientes, fechas independientes… no había eso, y conscientes de la situación comenzamos a forjar un poco esa realidad para crear nuestras propias cosas: el sello, festivales, eventos, shows, etc, y en ese accionar de crear movimiento y espacios, eso va creando algo que se va ampliando y que abre espacios a nuevas bandas, se multiplica, y la verdad es que esta realidad -la actual- es mucho mas favorable en todo sentido, las nuevas tecnologías ayudan mucho y las herramientas de difusión han cambiado enormemente, generan un hábitat mucho mas cómodo para los artistas, que aunque siempre falta algo y siempre se encuentra uno en ese sentido de reclamar un poco, a diferencia de aquella primera época, mejoró todo un montón.

¿Cómo eran esas salas donde tocaban en, no sé, 2004, 2005?, ¿Cómo ha cambiado esa parte? El hecho de que sean una banda autogestiva y hagan sus actividades, que se generen sus propios instantes, quizás demuestra la falta de oportunidades y la situación rustica que vivía esos años la musica indie…

Eran lugares mas pequeños, para empezar eso, eran como dices, mas rústicos, otro tipo de recursos se utilizaban, son lugares que en comparación a las nuevas salas, la parte técnica tenía su gran déficit, pero al final, los guardas y atesoras con mucho cariño. Al final, una banda debe desarrollarse en cualquier condición, sobre todo en aquella que le toca, no debe ser impedimento para desarrollar tu música… nosotros comenzamos a tocar en La Plata, luego en Buenos Aires, y bueno, nada de lujos, eran lugares básicos, pero los recordamos con cariño.

Pasando al más reciente disco, ‘La Síntesis O’Konor’, creo que, en esencia, es una manera de expresar el gran cambio que hay de ‘La Dinastia Scorpio’ a este material, el cambio me parece que nace desde cómo han madurado espiritualmente, ahí encuentro lo único y especial de este álbum, uno donde la banda suena con mucha paz…

Vaya, sí que mucho, porque bueno, todas las etapas del disco fueron algo muy especial: en la previa, todo estuvo muy bueno, fue muy divertido; grabarlo en Sonic Ranch también fue algo muy interesante y algo que trascendió a la banda -esta casa de campo cálida, el ambiente, etc- y fue muy importante para encontrar un pilar en el sonido, fue muy positivo; y la respuesta final, la recepción que se le dio al disco, fue increíble, eso genera esa paz que decís vos, de haber hecho bien el trabajo, de haber conectado. Primero está esa paz de haber logrado lo que se había planeado en el sentido de estar satisfecho con las canciones, esa necesidad propia… y después lo que pasa con esas canciones, esa respuesta, es un gran complemento, fue muy buena esa conexión también, genera aun mas seguridad para con toda la banda también.

Teníamos una motivación de crear cosas que no teníamos muy en cuenta, texturas mas complejas, y eso nos llevó a cambiar muchos recursos que utilizamos para lograr que esa textura tenga un protagonismo alto, llegar a una calidad sonora mejor que antes, y al final, también es esa exigencia artística que tenemos.

Y sobre la parte mas técnica, se siente también un disco menos saturado, menos agresivo, siento que hay menos golpes físicos pero una carga emocional más fuerte: trabajaron estructuras de letras mas complicadas, narrativas mas elevadas que los viejos mantras de su anterior álbum, hay canciones hasta juguetonas y muy diversas entre sí… 

Es todo un desarrollo, llevó muchísimo tiempo de trabajo, pero también siempre las canciones te van pidiendo lo que necesitan: está la estructura básica y de ahí uno desarrolla un universo completo y propio de la canción, y que puede variar siempre. Teníamos una motivación de crear cosas que no teníamos muy en cuenta, texturas mas complejas, y eso nos llevó a cambiar muchos recursos que utilizamos para lograr que esa textura tenga un protagonismo alto, llegar a una calidad sonora mejor que antes, y al final, también es esa exigencia artística que tenemos. También en alguna parte nos fuimos por un lado más pop, se siente un color y un estilo diferente y son lecciones que van apareciendo. Lo que sí es que hay cosas muy planeadas y otras no tanto: musicalmente sí, porque estábamos construyendo algo diferente y muy grande desde siempre, pero el disparador de todo eso es también la situación espontanea, lo que sucede en el imaginario y la mente de quienes hacemos estas canciones con cosas que no vivíamos o no sentíamos hasta ese momento, que no hubiera sucedido hace diez años, todo de manera muy natural, sin pensar en resultados, van apareciendo y entran palabras, melodías, instrumentos, es un constante fluir…

Entre todas estas cosas que no se planean tanto, ¿qué te inspira a escribir?, ¿qué te motiva?, ¿cómo sabes que un tema ya está listo?

Es algo que te aseguro se repite en todos los discos: debe comenzar siempre con algo muy intenso, que te eleve, es ese puntapié inicial que te lleve a algo que vibre, y eso pueden ser cosas que vivo, cosas que siento, y si no son propias, son de personas cercanas que me transmiten esa intensidad con la que viven esas experiencias. Desarrollo las ideas, pero en mi caso, debe ser algo intenso que me dispare eso. Cuando terminábamos el disco y escuchábamos la mezcla final me di cuenta que los sentimientos y las emociones en este material se sienten muy expuestas, están al aire libre, están ahí, rozando con quien escucha, y siento que a veces eso no se planea, va pasando, y va pasando hasta que te alejas un poco y te das cuenta de lo que sucedía en lo profundo de la composición.

Por último, ¿cuál crees que podría ser, hasta el momento -y sin tocar tu proyecto solista-, las canciones mas tristes, melancólicas o expuestas emocionalmente que hayas compuesto?

La canción mas triste que compuse… vaya… no sé… son muchas. Creo que las canciones melancólicas siempre han estado presentes, pero “Alguien que lo Merece” es una de las más fuertes de este disco, ahora ya lo tengo bien asimilado luego de un tiempo, pero sí que es una situación muy expuesta, una situación muy puntual y muy especifica, que puede ser esa ruptura, un problema entre una pareja, el momento del quiebre, y la música acompaña genialmente eso.