Hablar de la música argentina es hablar de tradición y talento, un talento que a través del tiempo les ha permitido posicionar a varias de las que hoy son consideradas las bandas más representativas de la música latinoamericana. La historia se construye todos los días y hoy ya existen algunos nombres que reúnen las credenciales necesarias para ser considerados los nuevos grandes de la esa escena latinoamericana. El de Los Espíritus es uno de esos nombres.

Poseedores de un sonido que combina la música tradicional con elementos pop y con unos Maxi Prietto y Santiago Moraes encabezando un verdadero dream team formado por un montón de genios detrás de sus instrumentos, Los Espíritus visitarán nuestro país de nueva cuenta en noviembre próximo. Así pues, mientras termina la espera, platicamos con Santi sobre el nacimiento de la banda, la voluntad creativa detrás de su música, de ‘Agua Ardiente como muestra de una mayor madurez lírica y musical y de su relación con México.

Los Espíritus son una especie de súper banda formada por grandes músicos con proyectos un tanto distintos. ¿Cómo nació la banda y cuál era la intención en ese entonces?, ¿Pensaron que Los Espíritus alcanzaría para tres discos y tantas giras?

En un primer momento Maxi había armado un grupo acústico para presentar en vivo sus discos solistas, Casa 1 y 2. En los ensayos zapabamos mucho y a raíz de esas zapadas Maxi propuso que armáramos un grupo donde todos tuviéramos más participación y no fuera una cosa solista. No había canciones, improvisábamos, hacíamos bases y todos tocábamos todo, nos cambiábamos los instrumentos buscándole la vuelta. A esos ensayos se sumaron Pipe Correa en la batería y Martin Ferbat en el bajo, y ahí todo empezó a sonar mucho mejor, nos pusimos a darle forma entre todos. Así salieron las primeras canciones, que después las grabamos en el Ep ‘Lo Echaron Del Bar’, que salió por 2011 creo.

En los principios de la banda, uno tenía la sensación de que Los Espíritus estaban más cercanos a un ensamble que a una banda como tal. ¿Cómo ha evolucionado su forma de hacer música juntos a lo largo de estos años?

La forma de trabajar que tenemos siempre fue la misma, desde el juego y la improvisación. Cada cual aporta lo que tiene a la canción, con muy pocas indicaciones. Probamos diferentes maneras de encarar los temas, los tocamos mucho y escuchamos los ensayos grabados y cada cual se va buscando qué hacer. Martín y Pipe arman las bases, se ponen de acuerdo con Barrey y con Fran para llevar la canción. Miguel y Maxi se ponen de acuerdo con las guitarras, van encontrando los arreglos. Yo también veo con Miguel las guitarras rítmicas. Maxi siempre tiene muchas ideas al momento de grabar, si bien todo el mundo tiene voz y criterio, él es al que se le ocurren muchas de las ideas de producción, en cuanto a la mezcla, la edición o el uso de efectos, que hacen mucho la diferencia al momento de grabar un tema.

Grabar las canciones siempre las termina de definir. Ahí es donde te das cuenta que en determinado momento hay que mutear las guitarras para que quede sólo el ritmo, o que tiene que irse la batería y volver en tal parte. Después de la grabación queda todo mucho más claro y las canciones dejan de ser tan mutantes, aunque también a veces retomamos canciones que fueron grabadas de una manera y en vivo les damos otro enfoque.

Las letras nunca fueron concebidas como lecciones de nada, las palabras que se dicen son esas porque se busca el sentido musical, estético y transmitir una sensación que te dirija a conectarte con el amor, con la calma, con la armonía, con el sentido del humor…

Sabemos que para ‘Agua Ardiente’ ocurrió un poco lo contrario y buscaron replicar en la grabación el sonido en vivo. ¿Cómo fue el proceso a través del que llegaron a ese sonido y qué tan difícil resultó plasmarlo en el estudio?

No fue difícil plasmarlo en el disco, principalmente por la pericia de Patricio Claypole que es quien grabó el disco en su estudio, El Attic. Ensayamos un mes las canciones, definiendo los arreglos para poder tocarlas en directo y que puedan quedar grabadas sin “sobregrabaciones”. La grabación duró cinco días, de los cuales usamos tres para grabar las bases, y los otros dos para grabar las voces,  percusión y la guitarra acústica. Después se grabaron guitarras en la casa de Maxi, ya que durante la mezcla aparecieron nuevas ideas y también nuevas voces y coros, porque fuimos escuchando y afinando la cosa.

Lirícamente el disco también es una joya y si bien desde los primeros temas como Los Espíritus ya se sentía cierta reflexión, en ‘Agua Ardiente’ las letras terminan sintiéndose como pequeñas lecciones de sabiduría…

Las letras nunca fueron concebidas como lecciones de nada, las palabras que se dicen son esas porque se busca el sentido musical, estético y transmitir una sensación que te dirija a conectarte con el amor, con la calma, con la armonía, con el sentido del humor y con las cosas buenas de la vida.

¿Consideran que ‘Agua Ardiente’ es una crítica política o social hacía la actualidad que se vive?

Contiene opiniones sobre el orden social y el impacto que está teniendo sobre el mundo y nosotros mismos.

Un tema que rige el disco es el de la voluntad y la fuerza para ser y hacer. ¿Cuál es la fuerza o voluntad que mueve a Los Espíritus?

Definitivamente es la voluntad de poder elegir cómo vivir.

 

En los últimos años se han convertido en visitantes frecuentes de nuestro país, ¿Cómo es la relación de Los Espíritus con México?

Es un lugar hermoso, latinoamericano como el nuestro, con una cultura enorme distinta a la nuestra pero a la vez con un estilo de vida muy parecido. La Ciudad de México es el lugar donde más tiempo pasamos, con todo su smog ocasionado por el tráfico bestial. Estuvimos en Guadalajara también y nos dieron ganas de quedarnos a vivir, con toda su gente joven y los barcitos. Nos encanta tocar en México, los recitales son muy encendidos, la gente nos trata muy amorosamente. Recuerdo que el primer lugar en el tocamos en México fue en el Doberman, en Aragón, y en la puerta había una persona de seguridad con un parche en el ojo como un pirata.

¿Qué podemos esperar de estas nuevas presentaciones y cuáles son sus expectativas al respecto?

En el último año sumamos a Francisco Paz en los timbales y percusiones, que se suma a Fer Barrey en las congas y a Pipe Correa en la batería. En los discos siempre tenemos sobregrabaciones de percusión, como semillas, panderetas, timbales, que en vivo no nos daban las manos para reproducir. Con la entrada de Francisco podemos llevar esos arreglos a los conciertos, y también las canciones más viejas llegan a lugares nuevos. Va a ser la primera vez que vayamos a México con ésta formación. Las canciones que vamos a tocar son un recorrido por los tres discos y también algo de Guayabo, el EP que salió en diciembre del año pasado con las canciones que quedaron afuera de ‘Agua Ardiente’.

A últimas fechas, la banda la ha pasado de gira, por Argentina, Sudamérica, México… ¿Hay algún lugar al que todavía les falte llegar?

Sí, a todos los demás lugares.


La nueva visita de Los Espíritus a nuestro país empieza el 2 de noviembre con una tocada en Monterrey e incluye presentaciones por Guadalajara, Toluca, Texcoco y la CDMX, donde estarán tocando en SALA el 10 de noviembre.