Con una cascada de geniales sintetizadores y letras que se fundían entre coros agudos y espaciales, el sexteto de Béccar, en Argentina, explotó con gran pólvora entre todo el indie electrónico que se venía haciendo en Sudamérica hace ya algunos años; la banda, conformada por Goyo, Iñaki, Tomás, Matías, Salvador y Nicolás, había creado recientemente una obra pop de aleaciones tan brillantes como bailables, una grabación de cinco temas lideradas por teclados retro y una gruesa textura etérea que coronaba a ‘En El Aire‘ en una verdadera joya del electropop latinoamericano luego de un LP debut en 2012 y otro EP que, con soltura y genialidad en su composición, habían llevado a los de Buenos Aires a un estado de producción remarcable.

A dos años de dicho lanzamiento, Bandalos Chinos estrena ‘BACH‘, una pieza de larga duración que, con la tutela de Adan Jodorowsky en los controles y en las perillas, se ha encontrado reformada e influenciada por un pop mucho más libre, con un aterrizaje en riffs de guitarra que se bailan y refuerzan, además de un estado de balada o canción romántica que se percibe en poco o mucho de la materia prima del álbum; una especie de suspiro o reminiscencia que viene desde la más vieja tradición de la música argentina.

Con un álbum corpulento en materia de instrumentación, detalles sonoros tan nítidos como exquisitos y una nueva revelación hacia el pop que los Bandalos venían haciendo, y a lo ya hecho en su país, hablamos con Goyo, voz del sexteto, sobre las entrañas de su más reciente álbum en una charla de ping pong que va de sus inspiraciones, a los cambios, a lo que este disco les ha dado fuera del contexto artístico:

Recién lanzaron BACH, un disco que, a mi parecer, los ha hecho ver mucho más románticos y bohemios que antes… ¿ustedes qué piensan?, ¿Les ha sentado bien el cambio desde “En El Aire”?

La verdad es que sí, creemos que nos sienta bien el cambio, con nuestro Ep anterior el foco estaba en la producción y gracias al enfoque propuesto por Adan Jodorowsky pudimos conectarnos con ese costado mas romántico y sensible.

¿Qué tan difícil fue hacer un cambio instrumental así de fuerte?,

Fue un desafío muy grande, principalmente porque llegamos al estudio sin una preproducción con la que pudiéramos imaginar el rumbo que podía tomar esta placa. Las canciones llegaron en guitarra y voz y creo que la confianza que nos generó Adán y la dinámica participativa que planteó hizo que fuera mas fácil entregarnos al cambio.

Hay canciones incluso que llegan a ser tan baladescas que pareciera que llevan años haciendo este género, “Demasiado” es la muestra más clara de ello, supongo que debe ser complicado realizar una estructura con una esencia así…

No llevamos años componiendo baladas pero sí escuchándolas. Creo que esta necesidad de abordar esos climas y texturas viene del ADN cancionero y baladesco que hay en la música argentina. Compositores como Spinetta, Charly o Fito Paez tienen una batería de canciones en esa tónica y son fuente de inspiración constante para nosotros.

En algunas canciones nuevas que veníamos tocando en vivo apareció la idea de meter un sax para generar otro color en la parte instrumental, y creemos que, en la medida en que fuimos sumándolo en diferentes lugares de nuestro show, nos fuimos convenciendo de que era clave en esta nueva búsqueda de canción pop en clave funk disco.

En “Hermanos”, “Super V” y “El Concierto” usan hasta saxofón, ¿qué sentimiento creen que aporta un instrumento así a Bandalos Chinos?, ¿Cómo decidir incluirlo?

El saxo entró como una necesidad el año pasado: en algunas canciones nuevas que veníamos tocando en vivo apareció la idea de meter un sax para generar otro color en la parte instrumental, y creemos que, en la medida en que fuimos sumándolo en diferentes lugares de nuestro show, nos fuimos convenciendo de que era clave en esta nueva búsqueda de canción pop en clave funk disco

¿Y cómo llegar a la decisión de dejar los sintetizadores y las atmósferas más electrónicas?

Esa no fue una decisión consciente, se fue dando en la medida que avanzamos con la producción. Además en ‘BACH’ hay muchos sintes y teclados… creo más bien que esas atmósferas electrónicas se abordaron desde lo orgánico y esencialmente siguen estando.

Por otro lado, “Ácido” es como un experimento, una forma de integrar todo lo que es y ha sido la banda en un solo tema con muchos cambios de ritmo y estructuras, ¿por qué cerrar con esta pieza el álbum?

A nivel producción, como bien dicen, creo que “Ácido” engloba un poco lo que veníamos haciendo en sincronía con la nueva sonoridad que exploramos y por eso es la canción que más nos acerca a nuestros trabajos previos. Quedó al final del disco porque tiene una energía de cierre que concluye con el piano vertical sonando solo de forma nostálgica.

Ya hablamos de momentos específicos del disco, pero, en términos generales, ¿cuál es la influencia redonda en la composición de todo este nuevo disco?

La principal influencia y fuente de inspiración fueron nuestras propias experiencias de vida saliendo a girar por el país con nuestra música. Y a partir de ahí la música que veníamos descubriendo y volviendo a abordar nos ayudó a lograr esa sonoridad, como por ejemplo, Prince, Michael Jackson, Donald Fagen o incluso León Larregui

Y cuéntenme de la portada, ¿qué es precisamente?, ¿cómo se conecta con el concepto del disco?

La portada es un trabajo de Alberto Cabrera Luna a quien le dimos tan solo unas referencias estéticas que imaginábamos y dejamos plena libertad artística para que el mismo interpretara nuestra música y la convierta en arte de tapa. Es más, esta fue una de las primeras propuestas, no hubo mucho ida y vuelta porque agarró el concepto al toque y logró potenciarlo.

Por último, ¿qué les ha dejado este disco más allá de lo estrictamente musical?

Más allá de lo musical, este disco nos está dando la oportunidad de viajar con nuestra música y conocer muchos músicos y artistas que admiramos, lo cual estamos viviendo este momento con mucha gratitud.