Neo Andrómeda reta a los ídolos y desmarca al pop tradicional con su nuevo EP, ‘INDEX 01’

Estrenamos en ULTR/MRNS el EP debut de Neo Andrómeda, uno de los proyectos más incisivos y misteriosos del nuevo y oscuro pop español

El pop. Esa figura poderosa, influyente, y al final, mainstream. Porque eso es, ¿no? Lo popular, lo masivo, lo indeleble. Eso es, pero, no es todo lo que en realidad es. Neo Andrómeda, el nuevo y reluciente proyecto español lleva como bandera este mismo movimiento sonoro, pero a otra escala, en otra estética muy diferente y muy particular que entra en lo oscuro e incisivo del concepto. “Descentralizar el pop”, dice el colectivo español, y su nuevo EP –mismo que estrenamos en exclusiva y primera escucha en ULTR/MRNS– es un arma de cuatro filos para lograr la punzada.

INDEX 01‘ es todo lo que una carta de presentación musical debería ser: es una grabación de cuatro temas que explora las entrañas de la música electrónica a través de texturas y ambientes que se desplazan entre lo oscuro y lo industrial, entre una avalancha de procesos sintéticos que suenan rudos, que se expresan con autoridad, y que, al mismo tiempo, desafían y modifican el flujo mental y el status quo; porque ya lo dicen ellos, en una era llena de ídolos y fanatismo, el contraste de creación individual y su alcance son meramente un choque irreal, hasta surrealista, y donde no importa más el músico que quien lo recibe.

Neo Andrómeda nos cuenta a detalle y nos lleva por un recorrido intenso y poderoso sobre cada uno de los temas de este material, seguido de este primer play y un hondo perfil a quiénes son ellos, cómo nacieron y las inquietudes musicales que los nutren y los inspiran:

Para componer el EP nos inspiramos tanto en experiencias propias como ajenas y en cosas que veíamos en Internet. Es un EP conceptual, las cuatro canciones son diferentes capítulos de una historia de amor y descontrol. “FENILETILAMINA”: un primer capítulo sobre enamorarse rápidamente, pasar de una relación a otra o plantearse el poliamor. “ÓNANIMES”: capítulo dos sobre experimentar este amor en la distancia, el contacto espiritual y la telemasturbación. “LAILA”: comienzo de la segunda fase del EP marcada por el pasaje ambient, seguida del tercer capítulo, que es exaltar este amor bajo el efecto de las drogas hasta enamorarse también de ellas. “MÓNICA”: último capítulo en el que ella está en su peor momento por los excesos mientras el otro, perdido sin ella, reclama “Enséñame a querer”. Es una historia bastante millennial en realidad.

¿Cómo surge Neo Andrōmeda?

Neo Andrōmeda surge en un home estudio bajo otros seudónimos y una identidad menos elaborada. Con el tiempo se forma como un colectivo de gente creativa con el propósito de hacer algo que les emocione y que aporte algo fresco. 

Algo con lo que nace el proyecto es esta ideología de “descentralizar el pop”, romper lo alienante, ¿qué más hay detrás de esto?

Descentralizar el pop existente es difícil, lo que queremos es más bien proponer la alternativa del “Pop descentralizado”, una vertiente diferente. Una forma en la que la gente que hace la música no se sitúe por encima del público, que nadie tenga que adorar a posters con nuestras jetas, no vender un modelo estético a seguir ni un rol de conducta, nada de fanatismos ni imposiciones. Creíamos que, si explotábamos nuestra propia imagen y nos vendíamos como iconos pop, no sería algo honesto porque, además de ser alienante, nuestra obra está inspirada por miles de personas. No creemos que los artistas tengan que ser más importante que quienes les inspiran, ni entendemos porqué un músico disfruta de más estatus que un fontanero.

Además de la música que hacen, la ideología, la manera en que crean, ¿qué otras maneras hay de descentralizar lo que escuchamos, de deshacernos de ídolos y crear alternativas en la música?

Esto es algo que estamos por descubrir. Nuestra propia idea se va completando a medida que nos damos cuenta de cosas. Nos hemos lanzado a la piscina con una forma de plantear las cosas que no se ha visto en el pop, y aún queda mucho camino. Quizás otra manera sería que esta entrevista fuese más abierta, por ejemplo, o que como ya planteamos, que el arte de los retratos sea tan preciado como la música. Otra cosa que estamos trabajando es plantear un espectáculo en directo en el que la banda no sea el centro de atención, sino que todo gire en torno a un performance más inclusivo donde el disfrute sensorial a través del sonido y las imágenes sean lo principal. 

Este Ep, por lo que cuentan, es un material que habla de amor, sin embargo, no es el amor tradicional, ni cursi, ni idealizado, más bien, una mirada actual a lo que vivimos hoy emocionalmente en esos terrenos, ¿estas temáticas -más cercanas a la realidad- ayudan a crear esas alternativas de las que hablamos?

Es una buena pregunta, pero no lo sabemos. Sí que sabemos que es un material más honesto con la realidad emocional de nuestra generación, que plantea más alternativas que el amor romántico clásico que suele abrazar el pop más tradicional. No obstante, ni mucho menos somos los únicos que hacen esto, cada vez hay más gente que expresa estas inquietudes porque forman parte de la realidad, y eso es la hostia. 

Algo destacable es esta unión casi simbiótica entre la música y la narrativa; se habla de amor en la modernidad y la música va en un frenesí que reta la mente, que suena imparable, que se nutre de electrónica y factores industriales psicológicos… ¿este fue el objetivo desde un inicio?

No fue el objetivo desde el inicio, pero sí el objetivo que quisimos alcanzar a medida que avanzaban las canciones. Vestir las historias con un ambiente sonoro que les encajara, que fuese acorde con su historia y que por supuesto nos molara. También teníamos muy claro que, sobre todo para “ONÁNIMES” y “LAILA” queríamos un sonido inmersivo; mientras que para “FENI”, algo más cardiaco, y “MÓNICA” algo más orgánico. 

¿Qué otros ejemplos de pop descentralizado podemos escuchar en el mundo?

De momento, en el pop no conocemos a más, ¡aunque ojalá surjan!