Una década de predicar con una filosofía tan sencilla pero tan interesante: descubrir a tu nueva banda favorita. Así, en casi 10 ediciones, el festival más entrañable de Monterrey -y adoptado en la CDMX- ha llegado a su punto más álgido hasta ahora. La celebración de reunir, por décima ocasión y en un solo lugar, a actos tan memorables y de culto como el dar cabida a los nuevos y emergentes nombres que resuenan en las distintas esferas sonoras que viven no solo en México, sino a lo largo del mundo… esto es pues, un festín musical inédito visto desde su gestión independiente.

El festival, nacido en el norte del país pero con ahora una sede fija en la capital mexicana, ha visto una innumerable cantidad de talento en sus filas y escenarios, siempre con grandes innovaciones y actividades off-festival que nutren tanto al concepto del mismo, como a lo que está ocurriendo en las calles. Siempre diverso y con una agenda fija en la inclusión, NRMAL ha logrado de nueva cuenta, la conformación de un cartel ecléctico, fuerte y variopinto en materia de roles de género, latitud de origen y sonoridades… como menciona Moni Saldaña en entrevista, “este es un festival para todos“.

En una charla especial para ULTR/MRNS para nuestra serie Náuticos: Las Mentes Detrás del Festival, Moni nos ha contado desde ese primer mail de acercamiento a la plataforma, hasta el compromiso social que el NRMAL como festival tiene cada año en la creación de una comunidad interesada en la música y en generar impactos de valor hacia los músicos… y el claro hecho de mantenerse centrados, sin comprometer los ideales del festival y su espíritu intacto.

*Esta entrevista así como el video fueron realizados en 2018 para la mini serie Náuticos*

¿Quien es Moni Saldaña?, ¿Cómo inicias en esta industria?

Yo soy originalmente de Monterrey, pero llevo ya un buen rato viviendo en la Ciudad de México cuando nos mudamos con el proyecto. Yo estudié periodismo, y si bien tengo una carrera que no es la producción en sí que es a lo que me dedico hoy día, sí me ha ayudado bastante en las bases de lo que hacemos con NRMAL, sobre todo al inicio. Siempre me ha gustado bastante la música, siempre he tenido esa inquietud: de mas chica era la que convencía a mis amigas de ir a conciertos y me veían raro, pero siempre tuve ese acercamiento por descubrir música, y sobre todo en vivo. Tengo la fortuna de que mi vida profesional empata con mi vida personal; no es que tenga un trabajo aparte, esto que es lo que me apasiona y me siento afortunada de dedicarme a ello… y esto se relaciona tanto conmigo con el resto del equipo, es algo que nos ha hecho crecer este proyecto y continuarlo tantos años, porque se siente la buena vibra de la gente, que estamos haciendo las cosas bien, y pues ya llevamos años en esto, es lo que me fascina hacer, y es un proyecto que sigue evolucionando, ¿sabes? no hemos llegado a un punto donde hayamos encontrado una formulita y ya nos la sepamos, sino que siempre estamos creciendo y en desarrollo. Hablando solo por mí, de repente colaboro en otros proyectos para entender otras dinámicas de trabajo, de equipos, de organización… y que al final nutre y ayuda a crecer.

En tu caso, ¿cómo fue ese acercamiento a la gestión y producción de festivales?, ¿Cómo llegas a NRMAL?

Yo estaba estudiando periodismo y aparte tenía un trabajo relacionado a eso, en ese misma época surge NRMAL, porque antes del festival nacen como promotora: hacían eventos a menor escala, pero eran las cosas cool, los eventos chidos a los que debías ir en Monterrey, entonces yo era fan, yo iba y leía sobre ellos, porqueexistía también en ese momento la parte del blog, y literal fue cómo me hice fan del proyecto… de hecho, aun tengo el mail que mandé de “Oigan, soy Moni, estudio periodismo, me encanta lo que hacen, quiero involucrarme en lo que quieran”. Y cuando surge el festival hubo oportunidad de involucrarme, yo era una voluntaria, quería aprender y me involucré demasiado que termina la edición y Pablo, fundador de NRMAL, me dice vente a trabajar de lleno, ahí me encuentro con una decisión difícil porque tenía un trabajo y carrera que iban perfilados a otro estilo, pero dije “fuck it”, es el momento de arriesgarme y comencé. Ese fue mi primer acercamiento, no tuve un background tan grande, y quisiera tener otra gran historia que contar, pero todo esto nace de que era fan del proyecto y quería estar ahí.

Yo sí creo que Nrmal no sería lo que es si no hubiera nacido en Monterrey, porque justo nace por la falta de espacios en la ciudad, porque nadie estaba trayendo ese tipo de bandas, nadie estaba haciendo cosas del estilo, pues vamos a hacerlo nosotros.

Foto: Isa Camarillo

Y creo que todo esto ha sido por curiosa, siempre he tenido esa curiosidad y nunca he tenido miedo de descubrir cosas. También he sido muy organizada siempre, y en el momento en el que entré al proyecto, las personas que ya estaban agradecían esa parte en la que pude darle forma a algunos procesos y también agradecí mucho a todos ellos por dejarme aprender sobre la marcha y haciendo un festival donde tenías que encontrar las mejores formas de llegar al objetivo, de equivocarse y rehacer las cosas… y eso nos ha caracterizado, como que todos los años estamos experimentando con cosas que sentimos que necesitamos hacer, y pues, a veces salen bien, a veces no, siempre hay un aprendizaje y evolución a lo que queremos y así comencé con la parte de producción y gestión, cosa que me hace muy muy feliz.

¿Cómo nace NRMAL, el festival como tal?, ¿cómo deciden dejar casa y mudarse a la Ciudad de México?

El festival comenzó en 2010 en Monterrey, y para 2014 sabíamos que este proyecto debía ser algo largo plazo y que íbamos a tener que desarrollarlo poco a poco, porque no es un festival que se vende tan fácil o que la gente entiende al inicio, entonces sabíamos que debíamos crecer gradualmente. Llevábamos 4 años en Monterrey y empezaron en nosotros ciertas inquietudes de que tal vez necesitábamos que fuera un negocio sustentable y que parecía no estar funcionando tanto en ese momento… o tal vez, ya habíamos crecido lo que debíamos crecer en casa y necesitábamos nuevos espacios. En 2014 experimentamos con una doble edición con una semana de diferencia, primero en la CDMX y luego en Monterrey, porque sabíamos que cuando inició esto viajaba mucha gente a NRMAL, principalmente de la CDMX, y aunque es una realidad de que en la Ciudad de México está una base cultural mucho más grande, el festival tenía ese factor de contenido que no se encontraba antes. Nos mudamos para acá todo el equipo y si nos “duele” de alguna manera porque somos del norte y porque nació allá, porque incluso hay gente que nos ha dicho que una razón por la que amaban el festival era para poder viajar a Monterrey y tener un escape de fin de semana, descentralizar… pero sí creemos que cumplimos con una oferta distinta al resto de festivales pese a que hay muchos, cumplimos una parte específica y esencial en la ciudad y eso permea al país. Fue la mejor decisión porque eso nos ha permitido crecer sin comprometer los valores y la idea que teníamos del festival: el booking que queremos hacer, los artistas que queremos en las ediciones, las experimentaciones o innovaciones que queremos. Aquí hay público para todo, y seguimos muy fieles acá y sin preocuparnos por muchos factores en ese sentido… nuestra idea nunca ha sido ser un festival masivo ni muy grande, pero sí que pueda subsistir conforme los años, y cada año se ve esa evolución y la gente ya entiende de qué va el festival, nos da mucho orgullo decir que no hemos sacrificado cosas ideales y únicas del festival, en realidad, solo llegó un punto en donde no queríamos estancarnos… pero una cosa muy importante es que yo sí creo que el festival no sería lo que es si no hubiera nacido en Monterrey, porque justo nace por la falta de espacios en la ciudad, porque nadie estaba trayendo ese tipo de bandas, nadie estaba haciendo cosas del estilo, pues vamos a hacerlo nosotros.

Hemos puesto mucha atención a que los artistas que programamos tengan un gran show y con el que la gente pueda conectar por desconocidos que sean, crear esa conexión emocional siempre ha sido la filosofía del festival, que sea un espacio inclusivo donde la gente se sienta libre.

Foto: Isa Camarillo

Además de todo eso, ¿cuál es la inspiración detrás del festival, su ADN?

NRMAL nace con la idea de presentar talento o artistas que normalmente no ves o que no llegan a grandes plataformas, la idea siempre ha sido que la gente pueda ir a descubrir música nueva, obviamente el festival ha ido evolucionando, y entre estos artistas que son un poco más de culto, hay una parte que es la que más nos emociona y son estos artistas nuevos que son de muchas partes del mundo y que queremos que la gente los conozca y disfrute de su música; queremos romper estas barreras que tenemos de pagar por un artista que ya conoces, y al contrario, ir a conocer algo nuevo, porque puedes hacerte fan a través de una experiencia en vivo, eso es lo mas importante, tener ese acercamiento. Hemos puesto mucha atención a que los artistas que programamos tengan un gran show y con el que la gente pueda conectar por desconocidos que sean, crear esa conexión emocional siempre ha sido la filosofía del festival, que sea un espacio inclusivo donde la gente se sienta libre.

Sobre esa programación, NRMAL siempre ha sido un festival muy diverso…

Creo que podemos decir que no hay un target tan especifico del evento, sino que pueden ir fanáticos de muchos tipos de música, y lo interesante y lo que nos da mucho orgullo es haber construido una comunidad que está interesada en escuchar la música, que se interesan por lo que pasa, y eso los artistas lo aprecian mucho. El festival no pretende cambiar el mundo, pero conforme pasan los años, nos cuestionamos nuestro rol en la sociedad, en la juventud y de qué formas podemos impactar eso; el hecho de que nos clavemos y que la programación tenga una gran representación femenina habla de inclusión, no se diga la diversidad de países… realmente hay una gran diversidad creativa, de género, sexual y de origen, porque al final, el festival es para todas las edades y qué chido es que un chavito vaya y vea a un artista y se sienta identificado. Tratamos de ver cada año cómo lograr eso, hemos ido aprendiendo sobre la marcha y que, por mas pequeño sea este impacto, existe, y conecta.

El festival no pretende cambiar el mundo, pero conforme pasan los años, nos cuestionamos nuestro rol en la sociedad, en la juventud y de qué formas podemos impactar eso; el hecho de que nos clavemos y que la programación tenga una gran representación femenina habla de inclusión, no se diga la diversidad de países… realmente hay una gran diversidad creativa, de género, sexual y de origen…

Foto: Isa Camarillo

¿Que es lo mas difícil de hacer un festival con las características que tiene este?

Quizás el concepto del mismo, porque en términos de financiamiento, eres solo un “festival” para estas instancias, al final hay una idea o concepción que tiene la gente sobre eso y cómo debería de ser, y nosotros, aunque obvio compartimos muchas características con el resto de festivales, tenemos una particularidad por el tipo de programación, la experiencia y la cercanía que brindamos. Es difícil y un proceso a largo plazo porque la gente necesitaba digerir y conocer, ese proceso de que la gente entienda y sobre todo confíe en ti, es algo que ya desarrollamos en unos años, hay gente que ya confía y dice “okey, NRMAL, no conozco nada de lo que me estas presentando, pero voy a ir porque sé que me la pasaré bien y escucharé cosas nuevas”… esa parte parece estar cubierta, pero el seguir siendo un festival independiente -porque controlamos todas las decisiones- es muy difícil, porque hay gente en el camino que quiere sumarse pero no lo entiende y debes adaptarte, y pues hemos sido muy firmes en seguir como queremos, nos ha costado mucho que el festival siga cómo es y mantenerlo de esa forma. No es nuestro objetivo que sea un festival masivo ni queremos miles de personas, y lo más difícil ha sido eso, hacer que este sueño sea un proyecto exitoso y que pueda continuar durante el año entero sin caer en las fórmulas tradicionales de esta industria. Es una realidad que aunque en la CDMX hay una oferta enorme, de cierta forma existen corporaciones y topes, y gente que controla ciertas cosas, y es complicado mantenerte un poco distante y hacer las cosas tu mismo.

¿Y ya en la parte de producción del evento?

Lo más difícil es la programación, porque no buscamos a los artistas que estén sonando más o estén en otros festivales, y al contrario, hay una investigación de fondo por traer y buscar artistas nuevos, incluso en el caso de artistas más conocidos suele coincidir que es la primera vez que visitan México a través de NRMAL. El festival tiene una contradicción muy rara: somos un festival que comparte cosas comunes y que deben hacerte funcionar, pero lo quieres hacer de forma diferente… ese es un camino duro pero lo hace más gratificante porque hacemos un festival del que somos fans y que iríamos sin duda si no estuviéramos involucrados.