Las máquinas y las computadoras adquiriendo consciencia y dominando el mundo es una de las fantasías más recurrentes de la ciencia ficción, y aunque los avances tecnológicos son cada vez más sorprendentes y paradójicamente cotidianos, la única constante es el cambio de los sistemas y en el hecho de que estos sean humanos, digitales o tecnológicos es lo último que importa: todo aprende y cambia. Telephone Exchange es el nombre de un poderoso proyecto de noise/ambient surgido de forma individual en un departamento de Aguascalientes hace varios años… pero siguiendo el principio del cambio, el aprendizaje los llevó a ser una de las bandas más ruidosas y experimentales de la nueva escena local.

César Saldívar, músico hidrocálido, fue quien le dio vida al proyecto como una vía alterna para seguir creando; radicado desde hace un tiempo en la Ciudad de México y con un disco hecho, Telephone dejó de ser un proyecto alterno y se convirtió en un cuarteto conformado por músicos provenientes de distintas latitudes, como Tijuana, Toluca, Aguas y la mismísima CDMX.

Así pues, fuimos a platicar con César Saldívar (guitarra y voz), Pawel Niedzwiecki (bajo), César Ortiz (batería y sintes) y Santiago Padilla (guitarra) sobre todo lo que hay detrás de Telephone Exchange, sobre el proceso de transformación de un proyecto que fue creciendo casi de forma autónoma, tal como las máquinas que inspiraron el ‘Maschinelles Lernen(su disco debut), sobre las influencias musicales y no musicales, el gusto por lo análogo y los planes que empieza a formular la banda y que ninguna máquina podría anticipar aún.

Actualmente Telephone Exchange es una banda, pero no siempre fue así, ¿Cuáles son los orígenes?

César Saldívar: En Aguascalientes yo tenía una banda llamada Bleak Boys y en ese inter en el que estábamos separándonos se me ocurrió iniciar un proyecto alterno a esa banda. Con el tiempo Bleak Boys desapareció y esto se convirtió en mi proyecto principal. El reciente disco son canciones que yo había escrito en aquellos años, tenía maquetas desde 2011, empecé a grabar en el estudio que tenía en el departamento y saqué el disco del año pasado.

¿Cómo fue que Telephone Exchange se convirtió en una banda?

Pawel: César y yo trabajamos juntos, somos arquitectos. Un día un compañero del trabajo, por alguna razón se enteró que yo tocaba el bajo y estaban armando un jam, querían tocar unas rolas, bien pop el asunto, con canciones de los Enanitos Verdes (risas)… Sólo querían cotorrear y podría decirse que nos conocimos ahí, nos habíamos visto en la oficina pero no hablábamos ni nada. Empezamos a jammear, a hablar, nos dimos cuenta que tenemos un chingo de gustos en común y seguimos tocando poco a poco hasta que ya formamos la banda.

César S: La idea de armar una banda nació cuando empezaron a salir los primeros sencillos del disco, ahí fue cuando se nos juntaron Santiago y César 2.0 (risas).

Algunos de los demos que constituyen ‘Maschinelles Lernen’, su disco debut, datan de 2011, ¿Cómo se transformaron en casi siete años esos primeros atisbos musicales?

César S: El disco se hizo en 2018; las grabaciones de 2011 fueron transformándose, al final eran ideas que se iban quedando grabadas hasta en el celular o en la compu, eran cosas muy primitivas. Estas canciones pasaron por un inter de siete años, al inicio Telephone Exchange era un proyecto que buscaba plasmar la música de ciertos lugares y contextos temporales en los que estuve, por eso hay canciones de 2012 o de 2013. Con el tiempo eso se transformó en el concepto que manejamos ahora, que tiene más que ver con las máquinas y todo esto.

Foto: Isa Camarillo

Al inicio Telephone Exchange era un proyecto que buscaba plasmar la música de ciertos lugares y contextos temporales en los que estuve, por eso hay canciones de 2012 o de 2013. Con el tiempo eso se transformó en el concepto que manejamos ahora, que tiene más que ver con las máquinas y todo esto.

¿Cómo llevan esos conceptos como  la automatización o la rutina a su música?

César S: ‘Maschinelles Lernen’ es un álbum conceptual que describe una máquina que al principio es muy performativa, que sigue sus propias instrucciones y ya, pero que va hacia un punto en el que adquiere cierta consciencia y se cuestiona si lo que los humanos le piden que haga es correcto o no. El álbum no se trata de comparar a un trabajador con la máquina, sino al revés, de buscar de cierta forma la manera de humanizar una máquina, la cual adquiere capacidades de autoaprendizaje.

Además de las influencias musicales, ¿qué otras fuentes de inspiración hay detrás de este tema que para muchos puede parecer ciencia ficción?

César S: Yo soy arquitecto pero trabajo mucho con algoritmos, más como diseño computacional, entonces estar estudiando códigos y sistemas de inteligencia me empieza a generar todo ese concepto sobre el ser humano, las máquinas y todo lo que rodea ambas partes. De forma paralela y más enfocado hacia la música, me gusta mucho The Velvet Underground, Sonic Youth, todo el rock en general.

Dejando de lado la portada del álbum, que tiene los créditos de César, si tuvieran que elegir una imagen para describir el sonido del disco, ¿Cuál sería?

César O: Yo me imagino algo como petróleo, algo negro, culero (risas).

Pawel: Creo que la portada sí refleja mucho de lo que es el álbum, es un disco que a la primera que lo escuchas te parece raro, pero después de un par de plays le empiezas a agarrar la onda y empiezas a encontrar sonidillos, aparte los tiempos que maneja son otra cosa, están complicadones pero entre esa simpleza y esa complejidad de los tiempos, hay cierta disonancia que hacen único el sonido del disco.

César S: El álbum habla de un vacío, una singularidad donde converge la historia de la máquina hacia el humano y del humano hacia la máquina, que sigue siendo un tema muy de actualidad.

Retratos: Isa Camarillo

Maschinelles Lernen es un álbum conceptual que describe una máquina que al principio es muy performativa, que sigue sus propias instrucciones y ya, pero que va hacia un punto en el que adquiere cierta consciencia y se cuestiona si lo que los humanos le piden que haga es correcto o no. El álbum no se trata de comparar a un trabajador con la máquina, sino al revés, de buscar de cierta forma la manera de humanizar una máquina, la cual adquiere capacidades de autoaprendizaje.

El disco se grabó en la CDMX, ¿Qué hay detrás de ese proceso?

César S: Ese disco lo grabé en mi departamento en donde construí un estudio muy improvisado; como no tenía todo el equipo de grabación, se tuvieron que cruzar muchas cosas. En primera por el sonido que se buscaba que era muy lo-fi, me hice de una grabadora de cinta, de esas de cassette de cuatro tracks. Realmente todo se grabó en formato análogo, no hubo ningún proceso digital en la mezcla ni en el tracking.

¿En ese gusto por lo análogo, surgió la idea de imprimirlo en formato de vinil?

César S: Sí, el tema del master surgió junto con la idea de sacar el vinil y plasmar esta música que, en lo personal, es ya un proyecto de siete años. Ya que queríamos sacarlo en vinil, se tuvo que masterizar por cuestiones técnicas, aunque fue distinto el master que se hizo en la versión de vinil que salió acá que la versión que salió en Estados Unidos: el sonido del vinil de allá es un poco más crudo, mientras que el que mandamos a hacer en México tiene más controlado el sonido.

¿Cómo surge la oportunidad de editar en México y Estados Unidos?

César S: Acá en México lo editamos nosotros a través de nuestro proyecto de sello, que se llama El Cochinero Records. En Estados Unidos fue gracias a Ongakubaka Records, quienes están en Virginia; surgió la oportunidad de editar allá, les gustó la música, quisieron grabarlo y en general hemos recibido buenos reviews de allá.

Foto: Isa Camarillo

Creo que la portada sí refleja mucho de lo que es el álbum, es un disco que a la primera que lo escuchas te parece raro, pero después de un par de plays le empiezas a agarrar la onda y empiezas a encontrar sonidillos, aparte los tiempos que maneja son otra cosa, están complicadones pero entre esa simpleza y esa complejidad de los tiempos, hay cierta disonancia que hacen único el sonido del disco.

Con su música sonando en ambos países y como banda cuyos integrantes provienen de diferentes latitudes del país, ¿Creen que la centralización sigue siendo necesaria para poder destacar en la industria?

César Ortiz: Tal vez hasta cierto punto, pero ya están sucediendo cosas en muchas otras ciudades. Están haciendo cosas y nos dejan ver que no es tan necesario estar en la Ciudad de México, por ejemplo. Yo creo que mucho de eso es gracias al internet, eso ayuda mucho.

Pawel: Incluso como espectador y luego al hacer la música, ya ni es necesario estar físicamente en el mismo espacio.

De pasar a ser el proyecto “solista” de César a ser varios músicos en una banda, ¿Cómo adaptan un sonido ya hecho a la ejecución propia de un conjunto?

Pawel: Estamos en el proceso, estamos ensayando durante horas y horas. Sí existe cierta diferencia entre lo que está grabado y lo que se toca en vivo… en vivo suena un poco más gordo, con más punch, casi primitivo (risas).

César S: Además cada uno de nosotros viene de diferentes backgrounds musicales, las bandas en las que hemos tocado, qué hemos escuchado… todo eso va alimentando la forma en la que estamos tocando ahora.

Pawel: Yo creo que aún estamos encontrando nuestro sonido como banda, ahora mismo estamos enfocados en sacar lo del disco, sacar de la mejor forma las fechas que tenemos, y en ese proceso de sacar las rolas, hacer el setlist y estar jammeando entre nosotros nos ayuda a encontrar el sonido que nos gusta y que queremos como banda, manteniéndonos sobre la misma línea que llevamos. .

Con un disco nuevo bajo el brazo y varias fechas en la agenda, ¿Qué planes tiene Telephone Exchange?

César S: Queremos aumentar la distribución del disco, llevarlo a más lugares, y eso se consigue tocando, entonces ahora que empecemos a tocar, a ver qué tal nos va.

Pawel: Ahora mismo es empezar a tocar y que la gente comience a escuchar más nuestra música. Después creo que vendrá la parte de empezar a escribir algo nuevo, ya como banda, con el aporte de cada uno.