Los caminos del rock son impredecibles, siempre vinculados a la vida misma y al andar de ésta: crecer, trabajar, pero siempre seguir creando. Hace unos años, El Diego, proyecto encabezado por Diego Pérez, se destacaba como uno de los proyectos más interesantes de aquella escena independiente que empezaba a dibujarse allá por 2012. Entre sonidos new wave y una clara inclinación hacia el synthpop, lanzó ‘Wonder Ep‘, ‘Missed Space‘ y ‘21‘, lo último que escuchamos del de la Ciudad de México. Hasta ahora.

Movement es el disco con el que El Diego regresa a la escena, un material que, además de ser el primer larga duración de un proyecto que fue mutando a lo largo de un extenso periodo de gestación, ha llegado al punto de cambiar las influencias electrónicas por un sonido más cercano al post rock y a la música experimental.

Así pues, platicamos con Diego acerca de su vuelta al ruedo, de echarse completamente el proyecto al hombro y de las nuevas influencias, de cómo las colaboraciones con otros músicos transformaron la visión y el sonido de un disco cuyos temas fueron grabados en distintos estudios de la ciudad y que tardaron casi cuatro años en convertirse en lo que hoy es ‘Movement.

Hace unos años, El Diego era uno de los nombres que sonaban de forma constante en la escena y de repente se ausentaron, ¿qué estuvieron haciendo durante este tiempo?

Sí, fue por allá de 2015, lo último que hicimos fue trabajar el nuevo disco, ese que estrenamos hace unas semanas. Nos metimos al estudio, el primer sencillo de este material salió en 2016, una colaboración con Mauricio de URSS Bajo El Árbol, no sé si de eso estaban enterados (risas).

¿Qué situaciones alrededor de la banda llevaron a que ‘Movement’, el más reciente disco, tardara tanto en cocinarse?, ¿Cómo modificó eso la forma de trabajar de un proyecto ya hecho?

La banda fue cambiando, no por problemas sino por obligaciones individuales de los integrantes: trabajo, familia, escuela… eso siempre es un factor, no hay ruptura en la amistad pero cada uno debe trabajar sus cosas. A veces no se coincide con los tiempos. Nuestro guitarrista de toda la vida, a veces pasa dos años sin que lo veamos; en el caso de Maca que se incorporó en 2015, trabajamos juntos por dos años y luego se quiso enfocar más en el piano clásico y me tocó apoyarla con su disco; en la batería es un poco igual, Carranza que es quien grabó la canción de “Love Me” y ha estado en algunas fechas, ha estado muy ocupado tocando con otras bandas, es muy buen baterista y por lo mismo muy solicitado, y ahí es cuando puede entrar alguien más como Tony, el baterista de Kamikaze Ninja, que es un amigo con quien grabamos el disco y que entre sus diferentes responsabilidades no puede estar de tiempo completo en la banda. La relación con todos sigue siendo la misma y ojalá se dé la oportunidad de que toquemos todos juntos, que espero sea en la presentación oficial del disco.

Entre la parte de la composición y después la grabación, ¿cómo cambiaron las expectativas o la idea misma de lo que sería este material?

Creo que nos metimos en la cabeza muchas ideas antes de ponernos a hacer lo que debíamos, que era grabar. Darnos cuenta y hacerlo así nos dio la oportunidad de hacer algo mejor de lo que quizás pudo haber salido de haber grabado rápido y que pudimos haber lanzado al año siguiente, que quizás era lo que mucha gente y hasta nosotros mismos hubiéramos querido.

Cambiar el formato ayudó a cambiar el sonido y ver las rolas desde otra perspectiva, además, trabajar con más gente que desde su experiencia aportó algo más a este disco y que se nota cuando lo escuchamos, es como si cinco cocineros se hubieran metido a hacer el pavo (risas).

Si fuera un vinil, el Lado A, que son las primeras cinco canciones, tendría la ilustración de un sol ardiendo, que representa la parte más pesada, el sonido más punk, el que lleva distorsión y noise. El Lado B son canciones más enfocadas a la luna, más melancólicas, no depresivas pero sí contemplativas…

¿Cómo se grabó el disco y qué implicó haberlo hecho en un tiempo tan largo?

Fue inesperado, de repente se acabó Música en Vinyl, donde habíamos grabado ‘21′, y ya no hubo para dónde seguirle, si no muy probablemente el disco se hubiera grabado y habría salido mucho antes. Estoy hablando de 2014, el ‘21′ se grabó en enero y lo lanzamos en octubre… para diciembre ya no existía Música en Vinyl. Se hizo una alianza en Punch House, donde estaba Mau de URSS Bajo El Árbol, Oscar de Kamikaze Ninja, Carranza que tocaba con todos y así hicimos “Love Me”, donde se nota mucho la influencia del rock, eso se nota sobre todo en los primeros temas del disco, con cosas más pesadas a lo que yo estaba acostumbrado, que eran sintes y cosas más electrónicas y metiendo elementos de post rock, new wave, dark wave. Estuvo chido trabajar esa parte con ellos.

Después se terminó Punch House y hubo que movernos, sacar otras rolitas y trabajarlas en otro lado. De repente estar trasladando de un estudio a otro y llevando unas ideas y luego otras puede ser confuso y te hace perder años antes de lanzar un disco, que fue lo que nos pasó a nosotros. No creo que sea intencional, es que más bien no te das cuenta que ya lo tienes que sacar y te aventuras al segundo disco a ver qué pasa. A mí me costó mucho tiempo darme cuenta de eso.

Una vez que te das cuenta de eso, ¿cómo se trabajan los temas para que no vuelva a pasar?

Me ayudó llevar una temática, me clavé mucho en la dualidad y poner en una balanza todo lo que tenía, me hizo dar cuenta de que los elementos que ya tenía no estaban todos en el mismo lado, no todo era blanco o negro. Cuando llegué a esa conclusión, acomodé las rolas de forma que creo que debería contar esa historia. Esa parte es la que más tiempo puede llevar y no tanto la realización de los temas.

¿Cómo se desarrolla esa historia a lo largo de los nueve temas que conforman ‘Movement‘?

Si fuera un vinil, el Lado A, que son las primeras cinco canciones, tendría la ilustración de un sol ardiendo, que representa la parte más pesada, el sonido más punk, el que lleva distorsión y noise. El Lado B son canciones más enfocadas a la luna, más melancólicas, no depresivas pero sí contemplativas, es como una conclusión para una relación en la que cada uno va por su lado tratando de encontrar un nuevo camino.

Esa sensación de querer estar con alguien y no poder lograrlo me dio muchas de las letras, pero eso de repente se mezcla con vivencias de la escena y terminas haciendo un himno para todos los que estamos metidos en esto. A veces para el mismo compositor la temática va cambiando con el tiempo.

Al menos con la gente con que crecí haciendo esto, muchos están en esa parte de vivir y pagar los gastos, trabajar y al mismo tiempo seguir en la música; no es tirar la toalla, yo veo que estamos en ese camino a solucionarlo, nos damos cuenta de que necesitamos hacer esa inversión, vamos creciendo y vemos que no todo es rock, hay que invertir.

Entre todas esas influencias y géneros que se perciben a primera escucha, ¿cómo defines tú, desde adentro, el sonido de este disco?

Este es un disco de rock. Es un punk rock que toca todas las amalgamas de ambos géneros, coinciden en muchas cosas. Tomé elementos del metal, como acordes o distorsiones, no puedo decir que es cualquier cosa, hay cosas de una canción folk que hasta puedes meter en un bolero, metes unas trompetas y puede ser banda o mariachi. Los géneros están ahí, están variados y yo me agarro del noise (risas). El disco está enfocado al punk rock, pero jugando con todos los géneros que se pueda porque todos están chidos y de todos de aprende algo.

Entre los planes a corto plazo está la presentación del nuevo disco, ¿qué es lo que tienen planeado?

Sí, justo estamos en la parte de confirmar el foro pero la idea es que máximo en dos meses se pueda hacer, no me gusta hacer eventos apresurados y creo que estamos en buen tiempo. Ya llegará, el espacio es lo que importa y hacerlo tal cual.

Para la alineación de ese día, Carranza es el obligado, es alguien que está completamente metido en la música, él se acercó y quiere hacerlo, al menos el puesto de batería está cubierto. Del resto habría que ver la disponibilidad de tiempo y de dinero, en el caso de Emilio y de Pao que vengan de Chihuahua, sería lo ideal. Maca podría ser, hay que ver cómo andan de tiempos.

El Diego es contemporáneo de bandas como Hawaiian Gremlims, URSS Bajo El Árbol… ¿hacía dónde se ha movido esa camada de bandas?

Al menos con la gente con que crecí haciendo esto, muchos están en esa parte de vivir y pagar los gastos, trabajar y al mismo tiempo seguir en la música; no es tirar la toalla, yo veo que estamos en ese camino a solucionarlo, nos damos cuenta de que necesitamos hacer esa inversión, vamos creciendo y vemos que no todo es rock, hay que invertir. Veo bandas de otros estados o de otros géneros y están en eso, buscando generar ingresos que no provienen de la música exactamente pero que sí te ayuden a seguir en la música.

¿Crees que la dinámica de la escena es responsable de eso? A veces hay quienes sacan disco cada año y a veces no satisfacen ni sus expectativas

Depende del ritmo de trabajo, si eres activo en la escena eso te ayuda a tener más inversión y no tendría que ser malo, hay discos muy buenos que se grabaron en 5 días en estudios increíbles. Lo que sí considero es que al hacer las canciones, el hecho de estar componiendo y produciendo de forma constante te puede dar una idea de qué quieres. En mi caso no sabía exactamente qué quería y tuve que escuchar mucha música y experimentar con muchos géneros para darme cuenta de hacia dónde quería llevar este disco. Hay canciones que no están en ‘Movement’ pero que van a estar en el siguiente y definitivamente no voy a dejarlas con el mismo sonido.

¿Vivir de la música o vivir para hacer música?

Creo que es cuestión de equilibrio, no puedes dejarle toda esa responsabilidad económica a la música pero si tu proyecto puede vivir de sí mismo, pues qué padre. Si tienes un ingreso que por sí mismo mantiene a la banda, está de poca, ya vas ganando y si no, hay que seguir echándole, las cosas se le dan al que le chinga y no se rinde.

Actualmente las herramientas digitales ofrecen nuevas oportunidades a los proyectos y hace quizás unos 10 años esto no funcionaba así, ¿cómo las haces tus aliadas?

He estado echando ojo a las plataformas de streaming. Es parte de crecer y ver cómo cambian las cosas, no es tanto que a la gente ya no le gusten los CDs, es que ya no están acostumbrados a ellos. Quizás a nosotros que crecimos con los discos y viniles nos sorprende, pero hay que aceptarlo y adaptarse, ver cómo interactuar con la gente desde esos nuevos medios.

En pleno auge del plataformas de streaming, la gente sigue buscando los formatos físicos, ¿cómo ves esa parte?

A la gente le gusta el vinil y el cassette, creo que le aposté al caballo equivocado (risas) porque ‘Movement’ tiene su versión en CD, pero definitivamente lo siguiente va a ser un vinil. Más que escucharlo, a la gente le gusta tener el objeto, sacarlo, verlo, olerlo, tener un arte bonito, nos gusta y no se compara con tener sólo un CD, hay que tener el elemento físico para sentir una mayor conexión con la música, ver el arte siempre te deja algo chido que complementa la experiencia.

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