El alunizaje sonoro de Wet Baes: una entrevista y manifiesto con el productor capitalino

El universo es infinito y Wet Baes no solo flota en él, sino que lo ha convertido en una especie de hogar, un refugio mental y creativo como pocos. Tras un par de años sin alguna señal de vida o movimiento sonoro concreto, el joven productor radicado en la Ciudad de México ha aterrizado con una fuertísima estela de nueva psicodelia y neojazz con un vibrante manto electrónico que le es reconocible desde sus inicios. Hoy, el también músico ha concluído la grabación de una entrega gigante titulada Cosmovidencias, un increíble y robusto serial compuesto de cinco densos volúmenes construidos a base del polvo estelar recolectado en el profundo y solitario viaje de Andrés.

Esta es la etapa más brillante de Wet Baes, es la consolidación de un concepto y de un método de trabajo, de una ideología y un estilo musical que lleva años de experimentación y exploraciones instrumentales que se han vaciado, ahora, en una carátula plateada, una bandera que dota de identidad al convoy y también, en un cúmulo de nervios sonoros que hacen catarsis entre el rock sesentero, la electrónica extravagante, guitarras espaciales, bases de órgano en cascada, teclados amplificados y estructuras de quiebre y renacimiento tan únicas y dispares que se leen y escuchan vanguardistas.

Andrés Jaime, también fundador del sello independiente, Bludot, ha alcanzado el alunizaje y ha vuelto a descender con una impresionante energía cósmica que, además de expresarse musicalmente, se ha nutrido de un acercamiento fiel a las leyes gravitacionales que rigen el ir y venir de los cuerpos celestes, de la astrofísica hasta la biología espacial y sus repercusiones en la manera de entender nuestro verdadero lugar en el mundo. Y claro, en el cosmos. Wet Baes ha liberado hasta ahora “Solitario” (una frenética balada que rinde tributo al aislamiento lunar), “Señal” (un golpe de desilución, añoranza romántica y agridulce lejanía a un fallido amor envuelta en una ascendente cortina electrónica sublingual), y ahora, en el segundo cartucho, “Despierto” y “Asteroides” aparecen como un refrescante y volátil acto de poderosas percusiones, estructuras que juguetean y se elevan, y también, un complemento jazzero futurista que termina por moldear el disparo galáctico.

En una entrevista manifiesto, el productor ha pasado a la casa para contarnos la alegoría de la que se desprende este viaje, del aislamiento en el estudio y cómo éste propició un ambiente altamente creativo, su proceso de maduración personal, y también, aquello que amalgama todo el universo WB y cómo no caer en un agujero negro:

Todo lo que vive en el espacio debe ser irreal, ni siquiera imaginable.

Foto: Isa Camarillo

Estuviste un buen rato flotando en el espacio sin muchas señales de vida, ¿qué lugares encontraste en este tiempo desde la salida de tu último EP?, ¿Qué sitios personales, profesionales y musicales pudiste visitar en este periodo de viaje?, ¿qué tal el alunizaje?

Fue todo un viaje como dices, son dos años bien pesados desde que saqué el Changes, pero pues justo estuve viviendo muchísimas cosas y es lo que marca la esencia de este trabajo: el viaje en el espacio exterior, en soledad. Para responder eso, creo que debo comenzar situándome en la época del tour del disco de 2017, porque empecé a meterme a festivales, a tener más fechas más serias y a que la gente conociera el proyecto poco a poco, desde ahí hubo un cambio importante. De entrada esto fue una parte de ese viaje, pero también los cotorreos personales le dieron otro giro: terminé una relación muy larga y eso me orilló a replantear bastantes aspectos personales, ¿sabes? y eso me dio pie también a darme cuenta de otras cosas más, me llevó a clavarme más a fondo a la producción, a estar en el estudio y a vivir una nueva faceta personal que no era estar haciendo otra cosa que encerrarme a producir en casa… ¡topa que estuve así un año, aislado! No hacía más que dormir, bañarme, producir y de nuevo el ciclo. Adentrarme así a mí mismo y a mi música fue lo más trascendente de estos nuevos tracks, porque desde que empecé a hacer música siempre he sido de experimentar, siempre he sido muy clavado, pero nunca como lo había hecho ahora, y era algo que yo buscaba inconscientemente desde hace mucho; siempre había querido clavarme así, que me llevara tiempo sacar un buen material. Yo soy muy fan de la raza que saca discos así de que, cada 4 o 5 años, porque sé que hubo un trabajo enorme y muy satisfactorio… no digo que yo me tardé eso, pero estos dos años bajo ese ritmo sí se siente como mucho tiempo.

Dentro de ese periodo de estar dentro y descubrir nuevas maneras de hacer las cosas y tener nuevas cosas en la cabeza, comencé también a escribir en español; era otra cosa que yo quería hacer pero que me costaba, y esta vez lo que quise decir -o los temas o ideas que necesitaba expresar- no me salían más que en español, y siento que eso también fue un cambio al proyecto, fue una etapa en donde quise dejar de lado lo que era Wet Baes o representaba: esta onda muy ochentera, muy teen para los morros, que el baile, que el chill… y digo, todo cool con eso, era la vibra en la que estaba, pero para un sentido musical más amplio, fue meramente sentir que caminaba en otros terrenos que no había pisado. Cuando grababa lo nuevo me di cuenta de que las influencias que siempre he tenido, incluso antes de mi primera banda y cuando grababa de manera super amateur en la computadora, siempre fue un cotorreo como lo que ya hago ahora, fue como volver a las raíces y encontrarme con los Beatles o Pink Floyd, con cosas setenteras o sesenteras con nuevas texturas que añadí, tanto así que hubo un momento en mi vida en que ya no escuchaba otra cosa más que lo que tuviera que ver con esa vibra. Me di la oportunidad de regresar a un punto cero y a partir de ahí experimentar con ideas nuevas.

 Festival Ceremonia fue uno de los últimos parteaguas de esta época porque fue el primer acercamiento para presentar el universo Wet Baes como lo conoces ahora: ya tenía este concepto espacial, ya estaba en una especie de aislamiento de producción, hasta que conocí de astrofísica y de temas fuera de la música que complementaron el conocimiento o la formación de este concepto, y que lo único que me generaron fue el poder terminar de crear mi obra, y en consecuencia, casi que hasta formar un estilo de vida o de pensar también, porque todo esto del espacio viene justo de estar aislado como cualquier astronauta que está en la estación espacial dentro de un tubo trabajando. A lo que voy con esto, es que el trip espacial sí es una referencia de ese sentimiento de soledad que cualquiera que trabajara en el sistema solar pudiera sentir. Esto me llevó a conocer a nuevos amigos con los que ahora soy productor y músico, son cosas que no me pasaban; gente que me escribía en Instagram porque querían conectar conmigo para producir, eso consolidó esa faceta… y de conocer nuevas maneras de producir, me di cuenta de que no solo puedo hacer un solo género como quizás pensaba, sino que puedo encontrarme más variado; siento que ahora no tendría problema al grabar a una banda de heavy metal y hacerla sonar con mi estilo. Eso me abrió a trabajar con otra gente ya más en un sentido de camaradería para luego abrir un label independiente en el que podemos dar a conocer mi música y la de los proyectos con los que trabajo, Bludot.

Foto: Isa Camarillo

Lo que marca la esencia de este trabajo: el viaje en el espacio exterior, en soledad[…] Me di la oportunidad de regresar a un punto cero y a partir de ahí experimentar con ideas nuevas.

¿Y qué más nutrió al Wet Baes actual?, ¿Qué le ha marcado ya esa enorme diferencia del pasado que tenía?, ¿Cómo estos tópicos de astrofísica y leyes naturales moldearon tus perspectivas y tu sentido como compositor y músico?

Me relacioné mucho con filosofías de perspectiva cósmica y todo esto que les pasa a los astronautas cuando salen y ven la Tierra desde el espacio, y no solo eso, sino también me acerqué al discurso de científicos como Carl Sagan y mucha gente que su trip es, no hacer temas complejos de astrofísica para tontos, sino intentar hacerte entender que hay temas como el del espacio que, al menos la siguiente década, la ciencia ficción será más real y dejará poco a poco de ser realmente ficticia. Me clavé en que mi narrativa a la hora de escribir canciones fuera más elevada en ese sentido: la música cambió, los temas cambiaron, y pues también encontré que mezclando todos estos viajes que me di en estos materiales científicos, mi música se sintió cósmica. Ahí es cuando el humano entiende que ni la Tierra ni él son especiales, y que el universo es gigante… esa perspectiva verdaderamente te ayuda como persona o por lo menos te sacude y te ayuda a entender tu lugar en tú mundo, y esto lo digo en base a mi experiencia, porque mi música toca temas personales, sí, pero no quise cerrarlos a algo directo o funcional.

En cada entrega sí me quise clavar en un tema distinto, porque en dos años de trabajar tanta música, comienzas a verla por etapas o por episodios, y quise darle esa cronología; desde cómo empecé el viaje y cómo termina, y en cada narrativa de todos los nuevos sencillos viene mucho esta onda que va más allá de lo físico, y no hablo de ciencia obviamente, pero sí hay una esencia de ello que te cuestiona… ese es mi discurso en estas nuevas canciones, y eso es un poco de lo que también se va a tratar el viaje en el espacio cuando realmente suceda, porque va a pasar. Creo que cuando el humano verdaderamente colonice fuera, por lo menos estos conocimientos sociales, como el saber la forma en que un humano pueda procesar un desamor, van a cambiar mucho cuando uno pueda entender el lugar que merecemos o tenemos en el cosmos.

Estos dos años me dieron experiencias que me forjaron como persona y humano, y como todo, ha sido un periodo de trabajar y aprender mucho, y de eso se trata todo, aun cuando trabajemos en la Luna o en Marte. Crecí, tengo 23 años, y poco a poco se te van desbloqueando las verdades de la vida, y en ese tiempo parece que me pasó mucho eso, me pasó lo que nos pasa a todos, se cae la inocencia y entra mucha de la realidad de todos los días, y no es mala, solo es algo que te hace entender cómo funcionan las cosas. Eso me enseñó este viaje.

Solo acuérdate de esta entrevista cuando seas viejo por lo que te diré: siento que nos va a tocar conocer la Luna con luces o reflectores que la identifiquen, saber de gente que nazca allá, de gente que se va a preparar de diferentes maneras porque en la Luna habrá hoteles, parques, gente trabajando, mineros, etc… estamos avanzando como cultura hacia eso, a la expansión, porque no hay de otra, porque debemos buscar otros hogares y no hay mucho para sobrevivir, porque si no nos mata un asteroide nosotros mismos vamos a acabar por destruir esto.

Foto: Isa Camarillo

Algo que me llama mucho la atención es la manera en que, como músico y creador, puedas recordar esos primeros instantes en que una obra es concebida, ya sabes, ese  momento en el estudio en el que todo cambia y puedes darte cuenta de que algo nuevo surge, ¿cómo fue en este caso?

De “Solitario” me acuerdo que andaba muy obsesionado con el jazz y tenía muchas ganas de eso, de hacer una especie de canción o intro en esta vibra neojazz, y ese trip empezó como normalmente yo empezaría una canción: hice la base de batería, ya había hecho algunos acordes, y como que tengo una especie de sentido arácnido que me hace sentir cuando una canción puede funcionar… comencé a grabarme, hice la intro, trabajé con el sinte y el proceso de clavarme ahí fue bastante laborioso. Con “Señal” tengo más recuerdos, sobre todo porque era una etapa extraña; dentro de todo el viaje y estar entendiendo cosas, hubo varias recaídas, fue una etapa rara, de hecho era época de verano vibes y días grises como hoy, y recuerdo que esa rola tuvo tres demos y algunas versiones diferentes, la primera recuerdo que estaba en un bloqueo musical a la par de estar preparando el show del espacio en Ceremonia, pero cuando por fin cuajó todo luego de meses, pensé “esto ya me suena a lo que verdaderamente puede ser lo nuevo de Wet Baes, esta maqueta ya suena bien, se siente cómodo”, y es que cuando ya le empiezo a imaginar letra a una canción es porque ya me vibró y siento que va a funcionar. Cuando logré eso fue una semana increíble porque me sentía muy poderoso en un sentido musical que pocas veces me ha pasado.

Soy una persona que me gusta dejar añejar las ideas porque mejoran alrededor de tus mismas experiencias; cuando retomé las canciones que he hecho para este nuevo material sé que volví a armar como un nuevo universo sonoro con nuevos métodos, grabaciones de baterías distintas, y al volver, creo que te inspiras aún más, porque hay canciones que me tomaron meses por este mismo proceso, que al final, también se siente muy trabajado… como que siento que hay composiciones en donde pegué dos canciones en una sola, y el EP viene totalmente así: cambios repentinos, texturas que te muevan de un lado a otro, sensaciones auditivas muy inmersivas, y todo, en los minutos más cortos que he escuchado aparentemente en mi música. Eso traté de hacer con todas las entregas, crear esa sensación de que, a pesar de todo, este material sea algo nonstop, que se escuche todo en un solo viaje, que sea inmersivo totalmente.

Un detalle interesante es que no has dejado pasar ningún detalle en los artes que acompañan los lanzamientos de esta etapa; así como viene la lista de instrumentos que has utilizado en la producción de los sencillos, unas coordenadas enmarcan las placas discográficas, ¿dónde son?, ¿qué es lo que reside en esa geografía?

Esas coordenadas, sin planearlo, tuvieron una doble función: quien nos ayudó a trabajar todo el arte, proponía las coordenadas, tenía mucho sentido, entonces saqué estos dígitos a través de varios números que representan algo para mí -como el estudio donde trabajo-, cuando leímos ese número y lo buscamos en un identificador de coordenadas, dan en lo que pudiese ser no una pista de aviones, pero sí una zona de aterrizaje, un lugar donde toda la gente que regresa del espacio lo haría, lugares como Kazahistan o el medio oriente, porque es un parque o explanada de terreno cerca de Rusia, y creo que esta referencia de mi regreso del espacio se nutre de eso también, de cómo coinciden estos números tan representativos en mi vida y cómo vuelvo tras dos años. Todo coincide, todo se une.

Foto: Isa Camarillo

Creo que este manifiesto puede terminar con tres detalles interesantes que engloban todo el concepto del que hemos hablado; primero, en estos materiales, el año 2033 es clave; aparece en los artes de los sencillos y estos temas, dentro de la proyección al futuro, se sitúan en ese año, pero, ¿cómo lo imaginas realmente? También, la bandera que te acompaña en tus fotos parece algo muy icónico en esta nueva construcción del proyecto, ¿qué hay de esa historia? Y, por último, si pudieras conocer un lugar en todo este universo, ¿cuál sería?

De entrada, hablando de hechos reales, para ese año la Luna va a ser una gasolinera espacial y yo creo que Elon Musk cumple con llevar gente a una colonia científica, quizás muy arcaico aún, pero en el momento en que eso pase, la cultura del espacio va a ser explotada, eso creo en mi versión del 2033; también creo que el humano no ha colonizado ni vive todavía en otros lugares del sistema solar, pero estará flotando por ahí… y los libros lo dicen, los analistas igual, de hecho, la minería espacial va ser todo un tema: tomar recursos naturales del espacio generará ganancias enormes para la humanidad, porque la idea de que el humano estará en Marte, es una idea real en un futuro, imagina que el ser astronauta y salir al espacio será algo medianamente normal. Solo acuérdate de esta entrevista cuando seas viejo por lo que te diré: siento que nos va a tocar conocer la Luna con luces o reflectores que la identifiquen, saber de gente que nazca allá, de gente que se va a preparar de diferentes maneras porque en la Luna habrá hoteles, parques, gente trabajando, mineros, etc… estamos avanzando como cultura hacia eso, a la expansión, porque no hay de otra, porque debemos buscar otros hogares y no hay mucho para sobrevivir, porque si no nos mata un asteroide nosotros mismos vamos a acabar por destruir esto. Soy una persona que ha crecido muy cautivada hacia ese futuro, y uno no puede medir como tal ese tipo de futuro por más que quiera imaginarlo, no se puede porque al final, todo es impredecible, pero sé que en el 2033 podemos alcanzar una sociedad en donde el humano pueda hacer de la cultura de la astrofísica algo más accesible.

La bandera surge en la época del show espacial de Ceremonia, cuando comencé a generar nuevas representaciones de mí proyecto: al nuevo Wet Baes y qué lo iba a definir. Las líneas dicen WB con una intervención de un patrón no tan lineal. Es como el logotipo o estandarte de una asociación de trabajadores de Marte, como una división de algo espacial o una entidad cósmica que requiere de una bandera.

Y sobre la última pregunta, por lo menos hablando de manera real, en el sistema solar me gustaría conocer Europa, que es una luna de Júpiter hecha de puro hielo y donde quizás haya vida, pero como el planeta tiene un jale gravitacional muy fuerte, genera fricción a la hora de dar vueltas y adentro tiene una especie de núcleo, algo que no tiene nuestra luna, que, de hecho, tiene hasta un océano líquido caliente. Hay gente que ni siquiera se pregunta, sino asegura, que ahí hay vida, algo hay, no humanos, quizás algún animal o forma de vida impresionante, porque las leyes de la física y biología podrían ser la mismas que las nuestras en un universo lejísimos de aquí. Sería un lugar interesante para conocer o ver, aparte, con Jupiter atrás como paisaje, enorme como nada que tengamos actualmente. También hay una luna en Saturno que se llama IO, que tiene geiseres helados y enormes que, por el pulso gravitatorio, se excitan sus hielos internos. Ese tipo de lunas tienen actividad como temblores, volcanes, y ahí particularmente, hay geiseres que por lo menos en las fotos del Voyager, se ven muy increíble. Todo lo que vive en el espacio debe ser irreal, ni siquiera imaginable.

Foto: Isa Camarillo