Entre la simbiosis perfecta y la mística del nuevo EP de Diles Que No Me Maten: Edificio es una fortaleza de crudeza emocional

Hablamos con el quinteto capitalino sobre su hondo e inagotable material debut. Desde la concepción interna de sus motivos compositivos, hasta la furia y la catarsis de crear un disco inspirado en sus más potentes visiones; de su etiqueta como “inclasificable” hasta el rudo manifiesto sonoro que demuestran entre guitarras de alta saturación, progresiones densas y la resolución personal.

Foto de portada: Manuella Lozada

Justino es uno de los personajes más icónicos del cuento de 1951, ¡Diles que no me maten!, escrito por el insigne mexicano, Juan Rulfo. Diles Que No Me Maten es también el nombre de una de las agrupaciones más interesantes del circuito musical independiente más subterráneo de la Ciudad de México. El quinteto, tras haber presentado un par de sencillos que anunciarían su primer lanzamiento de estudio, han liberado por fin, dicha placa que consta de 36 robustos minutos de exquisita contemplación sonora y un universo lírico tan interminable como indescifrable. El quinteto ha estrenado Edificio, una obra que proviene de las entrañas más internas de cada uno de sus interlocutores.

Edificio no es un disco fácil. De hecho es todo lo contrario. Es, con mucha potencia, un manifiesto jugosamente interesante y completamente abstracto: desde la particular manera en que los capitalinos han desarrollado un estilo de composición que se basa en la improvisación y la libertad creativa, hasta la integración de una inagotable fuente de conceptos y trazos hablados que fungen como una narrativa casi cinemática. En este material, la banda ha logrado “edificar” una cosmovisión tan humana como metafísica y que, entre impresionantes murallas de ruido, ecos fantasmales que resuenan de entre las esquinas, y una lava sonora de altas temperaturas expresada entre lo progresivo, y la psicodelia, y lo experimental, Diles Que No Me Maten es uno de los actos más cautivadores y seductores a fechas recientes.

Y es que la música de Diles Que No Me Maten no se puede clasificar. Porque nunca es igual, pero siempre propone, siempre grita, y nunca tiene miedo: la grabación, realizada en estudios Progreso Nacional, no es solo una llameante catarsis de guitarras saturadas y palazos duros de batería, es el resultado y fruto del mismo amor de la banda. De una conexión que supera lo físico, que encuentra en sí, una simbiosis perfecta, y en donde, cada elemento es tan importante como el que le resuena a un lado, sin dejar de lado, claramente, su estrecha y neurálgica relación con el asfalto y las luces de la ciudad en la que cohabitamos. Esa sutil y abstracta manera de llevar el frenesí citadino a una pieza musical que reta la audición y la memoria.

Hablamos con la banda sobre este lanzamiento y del cómo la improvisación y la repetición en el ensayo les ha permitido no solo explorar una gigante y desbordada cantidad de variantes en la ardua labor de hacer música, sino en encontrarse luego de la pérdida, buscarse en ellos mismos, y convertirlo en una fuerza casi mística que los lleva al mismo lugar: al edificio de su consciencia:


Este Ep debut de Diles Que No Me Maten, creo, es un statement increíblemente poderoso de quienes son como banda, como individuos conformando una pequeña sociedad y un concepto que se siente exquisito y con muchos significados alrededor de cada canción… ¿Cuánto tiempo han invertido en la creación de Edificio?

Gerardo: El tiempo que estuvimos trabajando fue un proceso de casi año y medio. Las grabamos en Progreso Nacional con Hugo Quezada. Todo fue muy variable porque hubo canciones que trabajamos ese año y medio, y otras fueron solo 3 meses, justo dependía mucho de cuales nos gustaban para el disco, había muchas ideas que tuvimos que descartar.

Y este año y medio les ha ido generando un concepto sólido, no solo con un nombre tan particular, sino como banda y la música que hacen… que es algo inclasificable y que, sonoramente, les inyecta mucho interés porque, aunque hay un estilo propio, no hay fórmulas notorias…

Andres: Yo creo que también el estilo de la banda se debe a que cada quien ha escuchado mil cosas distintas, todos tenemos ciertos gustos similares, pero el género en sí de la banda es más como una fusión de todo lo que nos gusta y cómo nos comunicamos entre nosotros con los instrumentos, sobre todo porque improvisamos mucho y no aplicamos procesos de composición en un sentido de pensar en estructuras o melodías, es algo muy instantáneo el cómo hacemos las canciones

Raul: Sí, la forma en como componemos es básicamente improvisando y jammeando todos, a veces alguien llega con algo medio planeado, pero todo lo armamos ensayando.

Gerardo: Al final lo que tenemos es gracias a que traducimos lo que nos gusta a nuestra manera, es como si platicáramos entre nosotros sobre qué es lo que nos gusta de otras bandas y sale a nuestra manera, al final supongo que es eso.

¿Cómo lograr que en estos procesos en donde jammean y generan nuevas ideas, no se pierdan en el camino?

Raul: Estos jamms, la verdad es algo muy libre, que salga lo que deba salir mientras tocamos. Es una conversación muy única entre instrumentos, y si hay partes que se van repitiendo como de manera natural, son las mismas que se van quedando, aquí es donde volvemos a jammear ahora con base en esa idea y se empiezan a solidificar los sonidos.

Un edificio en construcción es una cosa muy violenta: suena muy fuerte, son ruidos pesados, se ve que esta construcción es como un agujero gigantesco, y al mismo tiempo, es algo medio trágico porque irrumpe tan fuertemente en el paisaje. En ese momento yo veía los edificios y pensaba que eran como agujeros en el cielo, y al mismo tiempo, pensaba que esto podía ser la edificación de algo más: la materialización de un trabajo muy arduo, como lo que hacemos nosotros con la banda, ahí edificamos algo, algo muy arduo exactamente, pero que no deja huellas físicas; nuestro trabajo está ahí pero es inmaterial, no deja un rastro pero requiere de un trabajo grandísimo hacia nuestros adentros, son como edificios al interior”

Foto: Manuella Lozada

Hablando sobre Edificio, y que es el título que también se une al primer track del EP, ¿cuál es ese concepto del disco?, ¿De dónde viene esa construcción?

Gerardo: De hecho, la foto de la portada la tomamos aquí en la ciudad, de unos multifamiliares que están cerca de Periférico. La idea de Edificio se le ocurrió a Jonás, fue como una idea de la visión de sus letras y, hablando con él y reflexionando, es como si el disco fuera una edificación, como si lo que hicimos fuera una construcción hacia las ideas que tenemos, lo que creemos que es nuestra música, las letras, y a través de eso, construir lo que podamos.

Jonás: La idea de que se llamara Edificio parte de algo muy genuino: al vivir en la Ciudad de México te has dado cuenta de que, de la nada, se construyen edificios como si fueran hongos, hay muchos… yo vivía en una avenida donde se levantaron muchos edificios, incluso donde vivo ahora también, y entonces como que era algo que tenía muy presente todo el tiempo. Yo vivo junto a un edificio en construcción actualmente y es una cosa muy violenta: suena muy fuerte, son ruidos pesados, se ve que esta construcción es como un agujero gigantesco, y al mismo tiempo, es algo medio trágico porque irrumpe tan fuertemente en el paisaje. En ese momento yo veía los edificios y pensaba que eran como agujeros en el cielo, y al mismo tiempo, pensaba que esto podía ser la edificación de algo más: la materialización de un trabajo muy arduo, como lo que hacemos nosotros con la banda, ahí edificamos algo, algo muy arduo exactamente, pero que no deja huellas físicas; nuestro trabajo está ahí pero es inmaterial, no deja un rastro pero requiere de un trabajo grandísimo hacia nuestros adentros, son como edificios al interior… sin embargo, la canción que se titula “Edificio” adquirió su nombre luego de que ya sabíamos que el álbum se llamaría así, En realidad era nuestra canción favorita y era la que representaba de mejor manera todo el proceso musical que habíamos pasado; de la forma que habíamos encontrado de componer, la forma en que encontramos para relacionarnos con nosotros mismos y entre nosotros.

“Edificio”, la canción, es también la más larga -casi 12 minutos muy ambiciosos. Lo que me gusta mucho de este tema es que se divide en dos partes, que es muy sombría, y te da esa parte del jamming que mencionan de cómo suelen trabajar… es una primera probada de cómo funciona la banda…

Andres: Sin duda es la mas ambiciosa, con esa nos tardamos porque está dividida realmente en 3 partes, y no todas salieron de una sola sesión, fueron varios días de ir armándola, pero en esta canción usamos un sampleo de Kind Of Blue de la canción “Flamenco Sketches”, eso nos ayudó mucho a crear todo para que no fuera idea de ninguno de nosotros.

Gerardo: Lo que yo percibo o trato de hablar con la guitarra, es que es una canción bastante amorosa, una canción que para nosotros se traduce en cómo hablamos como banda internamente y cómo es difícil hacerlo a veces… y al mismo tiempo, el estar en una ciudad a veces te da la sensación de que hay tanta gente que terminas por sentirte solo por ese mismo numero de personas. Por eso la primera parte es musical nada más, es ese espacio que se siente entre las personas.

Jonás: La letra de la canción es muy bonita. La historia es que yo había faltado a un ensayo y llegué al siguiente a escuchar lo que ya habían compuesto, me gustó muchísimo, estaba muy impresionado por la manera en la que estaban tocando porque justo es una canción que se basa en la comunicación de los integrantes de Diles Que No Me Maten. Esta canción representa el arduo trabajo del que te hablaba antes, es un trabajo de comunicación entre nosotros y nuestros instrumentos. Esa manera de tocar una canción que tarda mucho y que empieza a desarrollarse poco a poco es la esencia de la banda: el cómo nos relacionamos y cómo nos entendemos… y cuando escuché la parte musical, solo quería escribir una letra fuerte porque me transmitía mucho amor: por la banda, amor por cómo dialogamos, por nuestra música, y traté a mi manera de hacer una letra de amor. Y creo que lo es a pesar de que no es un estilo al que estemos acostumbrados. Creo que es una letra que habla de esta parte del amor que es la entrega, una entrega ciega, total, es ese dar constante. Creo que puedes verlo con las frases que están ahí…

“Podría ser una letra escrita para otra persona -porque todas las letras de amor siempre parecen ser así- pero esta es una canción de amor para nosotros mismos, o para mí era eso, de cómo expresar ese sentimiento de amor con mis amigos, con la banda”

¿Qué frase es la que más te gusta de esa canción?

Jonás: Me gusta mucho la última: “no hay átomo en mí que no te quiera dar”, creo que representa mucho ese sentimiento de entrega, de darte cuenta de que no hay nada en mí que no sea tuyo también… esa es la frase que redondea la canción, y que habla de la música también, del momento en que te toma y te lleva. Podría ser una letra escrita para otra persona -porque todas las letras de amor siempre parecen ser así- pero esta es una canción de amor para nosotros mismos, o para mí era eso, de cómo expresar ese sentimiento de amor con mis amigos, con la banda.

Creo que, y es una percepción personal sobre la banda, tienen una manera muy cercana y peculiar de relacionarse con la ciudad, porque tienen muchos de estos momentos muy caóticos, pero también esta parte amorosa que me sorprende porque uno creería lo contrario… hablando de “No Te Mates de Paseo”, es una canción que cambia un poco la ecuación: muy trepidante, fuerte, pero también muy profunda, luego todo se truena con elementos disonantes…

Andres: Esta canción la hicimos en Pachuca, de hecho. Tenemos acceso a una casa allá y muchas veces vamos, nos encerramos y ensayamos todo el día, y esa canción fue en uno de esos viajes, la hicimos justo después de haber ido a una mina.

Gerardo: Generalmente nos encerramos cada cierto tiempo para no tener distracciones, y tenemos la oportunidad de ir a un lugar en donde no hay ruido y el único ruido que tenemos es el que nosotros mismos hacemos, y como no tenemos tanta interacción con la ciudad porque está a las afueras esta casa, trippeamos mucho y estamos clavados en nada mas jammear así a lo loco, dos o tres días juntos y con muy pocos descansos solo para comer, fumar o solo no hacer nada… esta canción se trabajó en un ambiente donde pudimos reflexionar mucho todo hasta que salió. También es cierto que las canciones que hacemos las vamos trabajando muy intuitivamente, hay muchas ideas que se construyen no necesariamente en la canción sino en el dialogo entre nosotros, es importante decirlo.

Jonás: Los nombres luego no representan muy bien el feeling de la canción porque luego salen después de haberlas hecho, luego es una broma o pueden ser serios. En esta canción en específico, todo se sitúa en que, justo al lado de donde ensayamos en Pachuca, hay una mina de arena a cielo abierto como menciona Andrés, y nos vamos ahí a caminar algunas veces, es un lugar que no es para nada hospitalario y es un paisaje muy impresionante. Estábamos muy emocionados porque en ese viaje las canciones estaban saliendo bien, escalábamos por ahí y estuvimos a punto de lastimarnos en la mina… se me ocurrió la broma de llamarla así, “No Te Mates de Paseo”, y se quedó y nos reímos un rato. La letra de esa canción la improvisamos en Pachuca, y para cuando la retomamos no recordaba lo que había hecho, volví a crearla, y es una canción que está casi improvisada en su totalidad a excepción de una parte que es el spokenword a la mitad de la canción y que dice “el tiempo que le robamos a la noche se lo pagamos al asfalto // Electricidad, luces de la ciudad”, esa frase no es improvisada, la había escrito antes y tiene una de las reflexiones más importantes para mí en el disco, que era mi sensación y mi relación con la ciudad… es un poco la idea de que todas estas cosas que hemos encontrado como comodidades como la tecnología, hay que regresarlas; digamos que, no sé, ves las luces cuando bajas de un avión y vas aterrizando en la Ciudad de México, ves estas parpadear como si fueran lentejuelas en el valle, y todas esas luces le roban espacio a la noche, y esas comodidades que tenemos debemos devolverlas con tiempo y con acciones a esta sociedad de asfalto. A eso se suma la idea de que la ciudad desaparece y yo sigo ahí, porque al final eres testigo de todo esto que te rodea y permanece.

Foto: Manuella Lozada

Cuando escribí “Manos de Piedra” lo hice para mí, porque estaba enojado, bastante de hecho, y con ello conjuraba mi enojo, lo sacaba sin usarlo, lo plasmaba ahí y se iba… pero finalmente existía. Lo usé porque quedaba muy bien con la canción, porque es frenética, ansiosa, genera algo de angustia y le quedaba muy bien porque sí sentía eso… es una canción un poco de amor, pero un amor malo, diferente, y yo viví un poco eso. Todavía me es difícil porque cuando tocamos en vivo puedo llegar a ese sentimiento…”

Foto: Manuella Lozada

Esta abstracción del concepto de la ciudad es posiblemente una de las riquezas más grandes de la banda, creo que este detalle de no ser obvios es algo que se siente muy genuino e interesante, hay muchas metáforas de lo que sucede y que pocas veces se ve en una canción… y siguiendo en la ciudad, “Barrio Chino” llega a la mitad del disco…

Gerardo: Esta canción también la compusimos en Pachuca, y se llama así porque el estudio donde ensayamos está en el barrio chino. La letra tiene mucho que ver con esto de quemar un poco todo y mandarlo al carajo para hacer lo que uno quiere sin sentirse con presiones de alguien más, y el hecho de que estemos nosotros en el barrio chino ensayando nos da la libertad para poder hacer lo que queramos. Siempre hay mucha gente, mucho ruido, pero en la noche está desierto.

Jonás: La casa donde ensayamos es de Américo -el de Américo Jones-, ahí ensayamos Sei Still, Américo y Diles Que No Me Maten, hemos compartimos estudio desde hace 2 años ahí en el barrio chino, y le pusimos así porque era una canción baladesca en un inicio, tuvo varios nombres antes, y al final es como la balada del barrio chino porque vivíamos nuestras vidas ahí; todos teníamos que pasar por dos horas de metro para llegar, correr de la escuela al barrio, ensayar y regresar a dormir… era la entrega que le teníamos al barrio, a ese compromiso que ya habíamos decidido hacer y que es llevar la banda a las ultimas circunstancias, y que es algo que, quizás, sea lo más difícil de hacer en un proyecto, el decidir que vamos a hacer algo hasta el final aunque nos mordamos el cuello. La letra para mí es muy importante porque era una creación que hice antes de que estuviera la música ya hecha: yo no era músico en realidad, yo escribía poesía y cuentos para ciertas cosas o lugares, y esa fue de las primeras veces que empezaba a escribir canciones con una guitarra e inicié a escribirme mi propia canción, yo me la cantaba con dos acordes nada más y me daba muchos ánimos porque estaba harto de muchas cosas: para mí, en ese momento, era como si tuviera un tipo de vida que me quitaba la felicidad, solo me animaba diciéndome esto de “ya me perdí”, un poco irónicamente, porque sentía que vivía la idea que alguien más tenía de mí, no podía ni salir y ver el sol… la canción dice “fui al cielo un segundo y no quiero volver ahí”, el significado es que conocí esa forma de vivir y que se promete como cielo, y que no tiene nada qué ver con mi idea del buen vivir, y no quiero volver a ese falso paraíso a pesar de que no haya uno verdadero. Puedo encontrar mis medios terrestres con las personas que tengo para encontrar aquellas cosas que me parecen necesarias. Con esa canción me animaba a alejarme de esa vida.

Después del estruendo de “Barrio Chino”, detonan el EP con “Manos de Piedra”: esta se convirtió en una de mis canciones favoritas por una buena temporada, la repetí mucho, es una canción que cambia bastante y desde que comienza es muy ansiosa, todo el tiempo hay movimiento y el nombre es ya muy potente por este concepto tan específico de tener, literalmente las manos de piedra por apretar y estrangular tus dedos, algo que se convierte en un símbolo de rabia…

Gerardo: Esta es una canción que logramos entender mucho pese al caos que tiene porque tiene muchas capas de influencias musicales y mucha estridencia, de aquí viene todo el ruido de cada uno, y pensamos en interpretarlo de alguna manera, salió raro al inicio, pero eventualmente se fue armando. En la grabación Hugo unió dos tomas de la voz de Jonás para que se quedaran jugando entre ellas, es una canción con mucha resonancia, con varias texturas y sensaciones auditivas… como que esta canción amarra todo porque estamos todos muy inmersos, y si quitas algo de esa canción deja de entenderse tan claro. Yo la veo con mucho cariño porque es muy estridente, tiene muchos picos, es como un erizo o no sé. Creo que el título es muy fuerte y es algo muy conceptual el apretar la mano hasta volverla piedra, es un tema que habla de una época de cariño hacia alguien, no sé, entiendo que es como de cosas que puedes tener y después ya no.

Jonás: Es una canción de la que me cuesta hablar porque la letra la hice antes de estar en Diles Que No Me Maten, ellos de hecho estaban tocando esta canción en un ensayo y yo buscaba cómo meter algo que quedara bien, me acordé que tenía un poema viejo y estuve pensando si quería o no ponerlo en el disco: Cuando escribí eso lo hice para mí, porque estaba enojado, bastante de hecho, y con ello conjuraba mi enojo, lo sacaba sin usarlo, lo plasmaba ahí y se iba… pero finalmente existía. Lo usé porque quedaba muy bien con la canción, porque es frenética, ansiosa, genera algo de angustia y le quedaba muy bien porque sí sentía eso… es una canción un poco de amor, pero un amor malo, diferente, y yo viví un poco eso. Todavía me es difícil porque cuando tocamos en vivo puedo llegar a ese sentimiento, y a veces no quisiera ensayarla porque si llegara a una mala emoción, es difícil volver a la normalidad para cantar “Pachuca” por ejemplo; es como un actor con un papel al que debe llegar a un sentimiento o una emoción, y cuando sé que yo interpreto bien esta canción naturalmente llega esta rabia que no me gusta, porque la construí y siento que con eso hacía daño a los demás, o a la persona con quien en ese momento compartía mi vida. Me da mucha pena, no sé porque ahora hablo tanto de ello porque no suelo hacerlo, pero al mismo tiempo funciona para lo contrario porque sacar estos sentimientos es liberador. Es lo grandioso de que sea una canción y no un acto violento. Tiene partes muy sinceras y que me gustan mucho también.

“Pachuca me gusta mucho porque la letra y la música se relacionan muy bien, al igual que en “Manos de Piedra”, como que tienen mucho sentido y es como si la letra se volviera música y viceversa, es sinestesia. Además, es la letra que más me gusta porque es la que más necesitaba: está conformada por cosas que llegaron de lugares muy distintos, la frase mántrica que va al inicio que es “despertaré de estar despierto” no es mía, es de un poema de Pessoa, y cuando empecé a cantar e improvisar, me gustaba y me hacía sentido, es una frase muy potente y siento que uno no acaba de entender qué significa realmente despertar de estar despierto; mi pregunta es cuál es el lugar al que llegas una vez que despiertas de la vigilia, de la realidad”

Foto: Manuella Lozada

Y se siente violenta, con mucho caos y muchas llamas… de hecho, cuando la escuché con alguien más, la sensación que se generó fue esa misma, de furia o enojo…

Jonás: Y la canción está dividida en realidad en dos partes: el primer texto de es esta sección de rabia o furia, la segunda es algo que escribí después, la parte de “mañana no será mañana”… ahí hay una clave, porque es un enojo tan grande que se vuelve algo absurdo mentalmente, ¿sabes?, el negar que mañana no existirá de manera literal, que mañana no será el día que va a continuar, porque quieres sacar tantas cosas para que mañana se acabe todo. Esta parte ya no me molesta, me hace sentir bien porque es un enojo crudo, y finalmente, no puedes evitar que mañana siga siendo “mañana”, pero es bueno decirlo, sentirlo, y es bueno sacarlo… porque también propone que, tal vez, puedas construir algo diferente después, algo que no será igual a hoy.

Con todo lo que me han contado, creo que “Pachuca” transforma el disco y engloba, creo, esta etapa y momentos en que se van a componer y tocar alejados de todos; es una canción mucho más contemplativa, se siente que muchas cosas flotan y tiene un quiebre diferente, es como la culminación de algo, es como haber llegado a un lugar… o lo veo también como una canción sobre un lugar seguro, una especie de segunda casa…

Andres: En un sentido, el que “Pachuca” cierre el disco es como cerrar la etapa como dices. Para nosotros “Pachuca” sí representa una casa, una segunda casa, porque el barrio chino también era otra casa, aún más intima, porque solo era de nosotros, y justo ese hecho de este acomodo del disco es para cerrar las emociones de una manera segura, de estar en casa, de regresar al hogar, por eso es más contemplativa.

Gerardo: Siento que es contemplativa porque nos dimos cuenta de que la música que estábamos tocando ahí trata de retratar el rollo árido de Pachuca, que hay mucho viento, y que suena incluso, que ese es su silencio natural, y también tratamos de replicar las texturas de ese viento en un muro de sonido que creamos.

Jonás: Para mí es mi canción favorita, es de las que hicimos primero y se hizo en las primeras veces que fuimos a Pachuca, es una canción que es muy sencilla y que tenga esta sensación tan atmosférica y muy honda, es porque las cosas se repiten, pero no a tiempo, se desfasan, y todo está como en el mismo sueño. Me gusta mucho porque la letra y la música se relacionan muy bien, al igual que en “Manos de Piedra”, como que tienen mucho sentido y es como si la letra se volviera música y viceversa, es sinestesia. Además, es la letra que más me gusta porque es la que más necesitaba: está conformada por cosas que llegaron de lugares muy distintos, la frase mántrica que va al inicio que es “despertaré de estar despierto” no es mía, es de un poema de Pessoa, y cuando empecé a cantar e improvisar, me gustaba y me hacía sentido, es una frase muy potente y siento que uno no acaba de entender qué significa realmente despertar de estar despierto; mi pregunta es cuál es el lugar al que llegas una vez que despiertas de la vigilia, de la realidad. Si de repente despertásemos de esta llamada, tal vez, estaríamos en un lugar que no conocemos, que quizás sea liberador, o no sé, es la idea de lo que el sueño nos deja, porque parece tan real hasta que despiertas… tal vez esto que parece tan real desaparece cuando despertemos… y no significa morir, pero es algo así de grande. Entonces esa frase se mezcló con un poema que hace mucho había escrito y que es la siguiente parte, “amo y soy amado porque nada me espera” … aquí tienes esta relación inmediata con las personas alrededor de ti y que se unen por el amor porque, igualmente, nada hay después… no hay nada después de esto que ya vives, y pues, puedes convertir en amor esto que estás viviendo ahora, ¿sabes? Sentí eso, que algo así de grande puedes construir con este momento, porque no es que algo nos vaya a esperar, nada te espera, puedes amar y ser amado porque vale la pena tomar esta oportunidad porque no te roba nada intentarlo. La idea de mezclar esta frase me daba a mí una profundidad y una visión muy lucida del momento que vivo y que vivo con los demás, con mis amigos, con mi pareja, incluso mis padres, con la realidad, por eso es concisa y corta la letra. Es la que más me hace sentir mientras canto, y que en realidad me hace cantar, es muy catártico. Tal vez está bien que esté al final porque es la reflexión que culmina, es el cierre, y “Pachuca” tiene esa voluntad de ser lo que quieres y saber los destinos en los que depositas la energía de todos los días.


Edificio es el EP debut de la banda capitalina Diles Que No Me Maten y ya está disponible en todas las plataformas de manera independiente.