Canciones compuestas entre planos y pentagramas: Entrevista con Tigre Ulli sobre su homónimo disco debut

Luli Zamtlejfer, ex bajista de las Ligas Menores, nos revela los orígenes de su reciente proyecto solista: nueva banda, nuevo disco, nuevas reglas.

Es probable que el homónimo disco debut de Tigre Ulli se haya empezado a pensar, planificar y poner en marcha cuando Luli Zamtlejfer aún tocaba el bajo en Las Ligas Menores. Se le puede pensar también como una consecuencia no deseada de pertenecer a una banda que, merced a su talento y creatividad, tomó demasiada velocidad demasiado pronto. Pero hay quienes prefieren viajar a velocidad crucero; los resultados de tomar decisiones nunca deben ser menospreciados. El debut del proyecto solista de Zamtlejfer porta un manifiesto que rescata la importancia de producir cultura sin perder de vista el sentido de cómo y para qué hacemos lo que nos gusta.

La mentora de este flamante y libre proyecto musical nos cuenta cómo dialoga la música con su trabajo como arquitecta, sobre cómo fue volver a escribir canciones, producir su disco con Tom Quintans (voz y guitarra de Bestia Bebé) y la tranquilidad de haber recuperado las riendas creativas mientras espera el regreso a algún tipo de normalidad.



Además de tu faceta musical, está muy presente en tu identidad el trabajo que haces como arquitecta, ¿Cómo interactúan entre sí esas dos partes?

“El punto en común es que son dos facetas que tienen que ver con el arte. Por más que la arquitectura tenga la funcionalidad como prioridad, creo que ambas son expresiones artísticas. Al momento de distribuir tareas en Las Ligas Menores, era Ani quien ejercía el rol de la parte gráfica. La posibilidad que me brinda Tigre Ulli es armar algo que es más mío, y poder hacer también esas cosas que las tenía postergadas. Empecé a amigar esos dos mundos, pero en algún momento se volvió algo más contraproducente, como una pelea de tiempos y espacios que le dedicaba a cada cosa. Ahora hay una especie de sana convivencia entre esos dos universos; más allá de lo específico con la carrera de arquitecta, soy muy ordenada y medio metódica, creo que eso ayuda a la parte menos artística de un proyecto musical, pero que es muy necesaria con la organización de fechas y con la proyección de una banda. En ese sentido le saco provecho”

¿Hay arquitectxs que te interpelen musicalmente?

“Hay gente que te va a decir que sí, me parece medio tirado de los pelos. En la parte estética me identifico mucho con el grupo de arquitectos Superestudio: usaban mucho el collage, escenarios de fantasías para hacer críticas del futuro. Hay un montón de arquitectos increíbles: Alvar Aalto, Miralles, Solano Benítez… pero no ligo eso tanto con la música, tal vez sí con la cuestión visual”

Elegir entre lo que te gusta hacer y lo que te asegura el sustento, vocación contra mercado de trabajo ¿Tuviste que enfrentar ese dilema?

“Creo que es un problema ultrageneracional de nuestro tiempo. En algún punto lo positivo es que todos vivimos muy mal y nada te garantiza una tranquilidad económica a menos de que te muevas en un mundo de ciertos contactos, algo muy de clase. Como arquitecta tomé una decisión: armar mi propio estudio, un estudio chico, pero sobrevivo. Por otro lado, lo que me pasó con Las Ligas Menores es que tomé la decisión de irme cuando la banda empezaba a ser una posibilidad de generar un sustento económico. Pero yo tenía que resolver muchas cosas, y en alguna forma eso estaba cubierto por el lado de la arquitectura. Es muy difícil, hay algo de tener que aceptar que existe una parte de tu vida que siempre va a ser medio infeliz (risas): porque tienes que garantizarte lo económico, que es una mierda. Lo que le pasa a todo el mundo”


“El año pasado, hice como una elaboración de que no era una cosa o la otra, y podían ser las dos. Una forma distinta de aceptar que tengo esas dos facetas: la música y la arquitectura, y que podían convivir, que no era tan terrible. Hoy por hoy, si el proyecto de la banda creciera, creo que sería menos traumático para mí que como resultó en Las Ligas”


¿Podríamos decir que Tigre Ulli es como tu estudio de arquitectura musical?

“Sí, que no me da plata todavía <risas>. No sé si va a darme plata. Lo bueno de que algo no te de plata es que no tenés esa sensación de responsabilidad, de carga, no existe ningún peso”

¿Qué te impulsó a concretar este proyecto? ¿Tuvieron que ver las ganas de volver a experimentar la música y su gestión como algo más amateur?

“Empezó siendo algo así, pero al mismo tiempo me da la posibilidad de ponerme otras reglas. Yo también, el año pasado, hice como una elaboración de que no era una cosa o la otra, y podían ser las dos. Una forma distinta de aceptar que tengo esas dos facetas: la música y la arquitectura, y que podían convivir, que no era tan terrible. Hoy por hoy, si el proyecto de la banda creciera, creo que sería menos traumático para mí que como resultó en Las Ligas, que no fue tan premeditado. Ahora siento que tengo más control, que tengo las riendas y que si todo volviera a la normalidad, los plazos serían distintos a los de una banda súper exigida y ya. Es una decisión mía”

¿Piensas que tus nuevas canciones pudieron haber aparecido si seguías en Las Ligas Menores?

“Venía de un tiempo largo en el que me costaba escribir canciones. Me sentía bastante frustrada por eso, estaba cansada del ritmo que estábamos llevando. Y creo que, como cualquier manifestación artística, necesita del tiempo de ocio y yo no lo tenía. Tenía una sobre exigencia muy grande. No creo que estos temas hubiesen podido aparecer si seguía en Las Ligas en ese momento. De alguna forma, necesitaba ese tiempo y ese vacío para poder armar algo nuevo. Pero sí, hay un montón de cosas que por ahí siento que podrían haber estado en Las Ligas, canciones que podrían haber formado parte de eso. Pero al mismo tiempo siento que no, como que es otro momento. La forma en que leía las letras que estaba escribiendo, ahora soy mucho más exigente conmigo misma en leer y releer, pensar y darle varias vueltas a lo que escribo. Con Las Ligas era “esto es lo que hice”, lo llevaba y si les gusta bien y si no chau <risas>. En ese sentido, fue un crecimiento”


“creo que, como cualquier manifestación artística, necesita del tiempo de ocio y yo no lo tenía. Tenía una sobre exigencia muy grande. No creo que estos temas hubiesen podido aparecer si seguía en Las Ligas en ese momento. De alguna forma, necesitaba ese tiempo y ese vacío para poder armar algo nuevo”


¿Cómo fue la experiencia de trabajar y producir el debut de Tigre Ulli con Tom Quintans?

“El rol más importante de Tom en armar el disco fue darme cierto respaldo afectivo. Me daba mucho miedo cómo se podían tomar el hecho que yo estuviese haciendo canciones de nuevo cuando tomé la decisión de irme de la banda porque estaba saturada. De repente estaba haciendo canciones: ¿y ahora cómo explico que en realidad no sabía si quería seguir haciendo esto? Entonces él también me dio mucha energía, me envalentonó un poco para que lo haga. Después, creo que tiene una capacidad muy grande de traducir a los otros ciertas cosas, sonidos que yo quería tener y no sabía cómo explicarlo. Por suerte nos llevamos bien <nota de redacción: Luli y Tom son pareja, van a ser padres de mellizos>). Discusiones normales <risas>… fue todo súper ameno. También con Pipe, su hermano, que grabó todo, me llevo súper bien. Fue relajado. Los dos se adaptaron a mis tiempos, no había ningún apuro. Yo también lo admiro mucho como músico, siento que tiene esa capacidad de desafiar y desafiarse a sí mismo todo el tiempo. Y esto para él también fue un desafío. Yo lo viví también como productor de Las Ligas, y tiene esa capacidad de entender lo que vos querés y ayudarte a potenciarlo. Eso fue genial”

¿En dónde piensas que reside la marca distintiva de este disco debut?

“Cuando lo escuché por primera vez me sentí muy identificada con lo que hice. Eso me simplificó mucho tener que defenderlo. Me da orgullo haberlo hecho, me gustan las canciones, me gusta la imagen que fui armando. Eso fue lo mejor que me pudo pasar. El sonido es exactamente el sonido que yo quería tener; en eso me escucharon un montón Tom y Pipe, me ayudaron a materializarlo. Las letras, la música, siento que no podía ser más yo. Si te gusta genial, si no te gusta, bueno… <risas>”


“En algún punto lo que me tranquiliza es que sea un proyecto mío: no existen las tensiones. Si no tengo ganas de hacerlo ya, y si tengo ganas de probar otra cosa lo pruebo y no tengo que pedir permiso, eso es lo mejor. Pero también tiene su parte solitaria

¿Cuál fue el tema que más te gustó del disco?

“<< Fotos y Vídeos >>, porque cada tanto pasa que hay una canción que te sale así de una, la volvés a leer y nada de lo que escribiste te da vergüenza. Creo que eso me gusta de esa canción”

¿Cómo afrontar el hecho de llevar el liderazgo de la banda? ¿O en la idea de rotar la formación en las presentaciones en vivo, contemplas invitar a otras voces?

“Puede pasar. Lo que me gusta de esto es la libertad total de hacer lo que se me canta. No siento ninguna responsabilidad de “la banda”. Inevitablemente una banda son personas distintas, con distintos intereses: si no hay un líder, siempre habrá tensiones normales como en cualquier sociedad. Pero en algún punto lo que me tranquiliza es que sea un proyecto mío: no existen las tensiones. Si no tengo ganas de hacerlo ya, y si tengo ganas de probar otra cosa lo pruebo y no tengo que pedir permiso, eso es lo mejor. Pero también tiene su parte solitaria”

¿Es una utopía la horizontalidad en una banda?

“Utópico no es, en los ocho años que estuve con Las Ligas, siempre lo sostuvimos. Pero es mucho más desgastante, implica un esfuerzo de parte de todos, uno tiene que aprender a ceder, a ser firme en sus posiciones. Es mucho más desgastante esa horizontalidad que si hubiera un líder”


El disco debut de la argentina, Tigre Ulli, está disponible a través de Laptra Discos.