La transmutación espiritual de Strange Color; experimentación pura y genuina psicodelia mexicana en su nuevo y ascendente disco debut

Hablamos con la banda del Estado de México sobre su material debut: una grabación de seis brumosos temas que llegaron luego de años de planeación. ‘Al Borde de un Tiempo Perdido’ es un objeto volador que planea entre la sutileza y la garra sonora del cuarteto.

La historia del disco debut de Strange Color es una de las ironías que mejor suenan en el 2020. La banda, conformada por cuatro jóvenes mentes provenientes de los limítrofes de la Ciudad de México, ha liberado, luego de bastantes años, Al Borde de un Tiempo Perdido, un ente sonoro que planea entre la delicadeza de aquello que se siente etéreo, ligero y con una infusión de ensoñación permanente, y, por otro lado, resuena igualmente entre una fortaleza de distorsiones que van desde lo más crudo hasta lo más efectista. El cuarteto encuentra en este lanzamiento, disponible a través del sello Devil In The Woods, un momento que captura el tiempo; una postal musical que, increíblemente, sella el fin e inicio de una era para la banda.

Años fueron los que han pasado desde la conceptualización de este primer lanzamiento de estudio. Tan solo 6 horas fueron necesarias para llevar a cabo dicha grabación, en directo, con el sonido más interno y, al mismo tiempo, explícito del grupo… y unos cuantos minutos más se sumaron a una última sesión de registros vocales. Desde 2015, Strange Color se ha visto en el camino un trabajo de constancia que, luego de un lustro, ve, por fin, la salida, tras la irónica e inmediata forma en que el álbum se ha gestado y nacido. Casi que en el mismo proceso.

Seis temas componen el estelar viaje de la agrupación mexiquense, que, expresados en casi 40 minutos, se afincan, principalmente, en una guarida psicodélica y de mucha saturación; estos deslavados le juegan igual al shoegaze que al kraut, a tenues disparos de un rústico dreampop como a cambios de ritmo e influencias que se sienten dispares pero propositivas. El nuevo disco de Strange Color es la nave nodriza en un viaje cósmico y de altísimos vuelos. Hoy, con una placa recién estrenada, hablamos con José, bajista de la banda, sobre todo el recorrido que han hecho desde su conformación en 2013 a la fecha, la historia de producción del álbum y cómo transmutar desde el espíritu hasta un instrumento:



Al Borde de Un Tiempo Perdido es un material bastante extenso y con mucha densidad sonora; hay muchas capas de sonido escondidas y que mutan entre sí, que cambian de ritmo y que luego explotan o se disipan… ¿Qué tanto estuvieron escuchando en cuestión de influencias y alimento para crear este material?

Uy, un montón de cosas, fíjate que las seis canciones se han dado a lo largo del 2015 para acá, entonces imagínate todo lo que estuvimos escuchando. Yo recuerdo que por ahí de 2016 nos clavamos, por ejemplo, con BadBadNotGood, y nosotros no conocíamos nada de jazz, era algo ajeno, y esa banda nos dio una buena intro al género, en esa época nos clavamos ahí… ya más recientemente, le entramos mucho al kraut, desde lo viejo hasta lo más nuevo, y bueno, solo por mencionar algunas cosas…

Es interesante, de hecho, que mencionen a BadBadNotGood, porque es una entrada digerible a la parte del jazz… pero ¿cómo lo pudieron relacionar con la banda y con el sonido de Strange Color? Yo lo podría notar en estas progresiones, cambios de ritmo y atmósferas que son tan experimentales y percusivas dentro del jazz…

Hay una canción, “Fuzzphene”, que no se cuenta en cuatro cuartos, sino en seis, es cierto que no toda la canción está estructurada así y solo es una sección, pero esa experimentación con los tiempos podría ser algo que nos dejó… de hecho nos ayudó mucho que cuando llegó Neto a la banda, él traía mucho bagaje y escuchaba bandas de jazz; en la canción de “Lightness”, que es la segunda, los acordes que usa Alex también se sienten como un experimento, son muy interesantes y son también muy de jazz porque cuando escuchas esa canción suena rockera, ambiental pero esos acordes lo hacen algo jazzero, por ahí puede ir esa influencia.

Strange Color es una banda que ya lleva un rato en actividad, pero, creo que este año ha sido definitivamente el decisivo, ¿a qué deben esto? Hay varias cosas alrededor de la banda ahora: la entrada a DIW, la profesionalización de su sonido en estudio, la grabación del material…

Ahorita a todos nos tocó una época culera para sacar música porque no hay shows, pero de alguna manera, también muy chida porque nos da la oportunidad de seguir haciendo música y compartirla de otra forma, a distancia, de encontrar nuevas maneras de hacer las cosas. Yo creo que lo que nos ha traído hasta ahorita es justo el picar piedra, porque en un inicio hacíamos esto porque nos gusta mucho la música, el hecho de ir a varios lugares a tocar y buscar espacios para nuestra música, pero todas esas experiencias nos han llevado a conocer personas y lugares correctos para que todo se lograra concretar, porque desde 2017 empezamos a pensar más en serio en la idea de sacar un álbum, pero en 2019 logramos grabar, y ahora, en 2020, liberarlo. Sí ha sido un proceso super largo, pero lo hemos disfrutado muy cabrón. Creo que lo que nos ha traído hasta aquí es la constancia y pues un poco de necedad, el aferrarnos a las cosas que nos gustan, a lo que queremos, a nuestro sueños o nuestros ideales.


“Fíjate que Strange Color siempre fue mucho de jammear, y a la fecha lo es, desde siempre hemos improvisado mucho, y eso hacía que surgieran demasiadas ideas, cosa que nos estimulaba en exceso […] el hecho de estar bien acompañados y de tocar al mismo tiempo, de experimentar y transmitir nuestras esencias a los instrumentos, nuestros “yo’s”, causaba este efecto de elevación”

Uno de las frases o ideales que tiene la banda es que hacen “música para volar alto”… ¿qué tan alto es lo realmente alto para ustedes? ¿en qué niveles de conciencia se encuentra su música, tal vez, al llegar a episodios muy profundos de composición?

Fíjate que Strange Color siempre fue mucho de jammear, y a la fecha lo es, desde siempre hemos improvisado mucho, y eso hacía que surgieran demasiadas ideas, cosa que nos estimulaba en exceso; estábamos ensayando, estábamos entre amigos… y el hecho de estar bien acompañados y de tocar al mismo tiempo, de experimentar y transmitir nuestras esencias a los instrumentos, nuestros “yo’s”, causaba este efecto de elevación, nos daba esa motivación extra y sabíamos que algo estaba sonando increíble dentro de un jam super loco de 15 minutos. Lo disfrutamos de verdad y aparte es algo muy sincero, de ahí surge todo eso de música para volar alto: de dejarnos ir, dejar quienes somos en el instrumento y hacer que nos elevemos, eso nos motiva a seguir.

Y esta estimulación, creo, los motiva a elevarse aún más; desde la calidad hasta la naturalidad del jamming de llevar la canción a las últimas consecuencias…

Sí, de hecho, hay una canción, “Talismán”, que sí salió de un jam que grabó un amigo con su celular super austero y que luego lo subió con una ilustración a YouTube, por ahí debe andar esa grabación, pero nos gustó tanto cómo sonó que queríamos concretar algo real con esas ideas, y así salió. La verdad, Strange Color siempre ha sido mucho de jam y experimentación.

Hablemos un poco del disco… Creo que el primer sencillo, “Estratagema“, fue la primera gran postal del grupo, de aquí sacan el título del disco, de hecho, y es la expresión más fiel de la banda, pero, este material es en realidad un gran cúmulo de influencias, de sonidos, de experimentos, ¿adónde querían llevar este EP en términos sonoros?

Pues, cuando llegamos a grabar, lo hicimos de manera tal vez ingenua porque nosotros no somos músicos como tal, ya sabes, en el sentido estricto de la palabra, y la verdad no teníamos mucha idea de estar en un estudio de grabación; a pesar de que ya habíamos hecho un demo en 2015 la verdad es que no sabíamos muy bien esa sensación, pero creo que eso hace que tenga algo rico y una especie de encanto, además de que nuestro productor, Hugo Quezada, nos ayudó a definir un sonido… pero creo que en un inicio, sí llegamos casi casi jugando a grabar.

Sobre este proceso, cuéntenme más de ello, ¿Quiénes estuvieron detrás de esto en el estudio?, ¿cómo llegaron al primer día de grabación en comparación al día en que finalizaron este material?

Mira, principalmente estuvo Hugo, él fue nuestro maestro en esto, y luego se mandó a masterizar meses después con Harris Newman en Canadá; ellos tienen una alianza en donde se graba con Hugo y mandan el master para allá, es como una escuela. Sobre el primer día de grabación, también fue el último en realidad, grabamos todo esto en seis horas, y creo que es poco común porque ahora la gente se toma mucho el tiempo de ir track x track, y no es que no lo quisiéramos, pero nosotros lo decidimos hacer así por uno u otro motivo, y fue además en directo, todo en vivo, todos al mismo tiempo, y creo que eso le da también su buena onda al álbum, como que fue la captura total del momento y de cómo sonábamos… tal vez ya mejoramos, no lo sé, pero en ese momento era muy crudo y natural, tiene su encanto. luego hubo una segunda sesión solo para grabar voces, y esa ya fue directo en casa de Hugo, en Progreso Nacional. Toda la parte instrumental fue en Maquiladora Estudio, y solo las voces en Progreso, y eso tomó como 2 horas tal vez. Si sumas todo son aproximadamente 8 horas de grabación entre los dos momentos.


“La verdad no teníamos mucha idea de estar en un estudio de grabación; a pesar de que ya habíamos hecho un demo en 2015 la verdad es que no sabíamos muy bien esa sensación, pero creo que eso hace que tenga algo rico y una especie de encanto. Sobre el primer día de grabación, también fue el último en realidad, grabamos todo esto en seis horas”

Algo que noto en su sonido es una especie de psicodelia pero llevada al plano mexicano; siento una especie de música vernácula, con baladas mexicanas de antes, pero también esta explosión de distorsiones más contemporáneas, es como si habláramos de un género tan específico como lo podría ser la “psicodelia mexicana”… esto lo siento más fuerte “Talismán”… ¿ustedes qué sienten que posee su música? ¿Qué texturas encuentran ahora que ven y escuchan el disco terminado?

Por ejemplo, en esa canción sí hay un montón de cosas, si es como un collage de muchos géneros y ritmos: al inicio tiene un delay muy chido, ahí nos sentíamos entre espaciales y shoegaze; después hay una sección donde damos un bajón, algo triste, y después la explosión que vuelve a caer a otra parte post rock instrumental donde coqueteamos con buenas distorsiones… pero creo que en todas hay mucha variedad, porque con “Three Sundays”, en un momento, parecía que era algo como bossarock, algo extraño, y la canción termina con un solo de guitarra mamón que suena a rock de los 60’s o 70’s; de inicio la sentimos como una canción suave y con influencia latina, y terminamos con el putazo, también le agregamos unos mellotrones, eso le da su estilo sesentero… y así me podría ir con cada una, pero sí tenemos como una influencia de varias cosas, y nos gusta, no es como que digamos “verga, yo quería sonar más punk” sino que, simplemente, si nos gusta y logramos conectar las partes, pues ya, listo. Somos muy de hacer las cosas en el momento y chingue a su madre.

Algo que es importante mencionar es que esta sensación me es provocada por las letras en español, ¿qué es lo que canta Strange Color? ¿Cuáles son los temas recurrentes a los que se enfrentan a la hora de componer?

Richie es quien suele escribir mayormente esto, pero yo pienso que muchas veces las canciones, aunque sí tienen una letra o narrativa, nos gusta que estas letras pueden ser muy interpretativas. Tal vez no hay una historia como tal, o un sentido en específico, pero sí está abierto a la interpretación y se prestan a darles otra mirada.


“Ser parte de esta nueva ola es un privilegio, nos sentimos afortunados en realidad, de pertenecer a esta explosión creativa que tiene antecedentes de hace 50 o más años”


Algo real es que ha habido un boom tremendo sobre géneros como el shoegaze, el kraut y claramente la psicodelia, ¿estamos viviendo una especie de nuevo pop con esto? ¿o apenas nos dimos cuenta de que México siempre tuvo esta gran herencia y la estamos retomando? ¿A qué le puede deber Strange Color el pertenecer a esta nueva ola de bandas?

Sí me pongo a pensar en eso luego, de que alguien en algún momento dijo “a huevo, el kraut es cool”, pero la verdad no sé cuándo se dio. Es un género que sí disfrutamos mucho, e inconscientemente traíamos algunos ritmos ya en algunas bases, en la repetición… y lo teníamos tal vez muy inconsciente porque hace unos años no sabíamos que ese tipo de sonidos venían de los setentas en Alemania. No lo conocíamos al cien, pero ya lo implementábamos. Quién sabe cómo pasan las cosas, pero sí hay una explosión de estos géneros, aunque hasta cierto punto sigue siendo muy de nicho.

Claro, finalmente sigue siendo muy de nicho… si prendes la radio, de 20 estaciones, dos o tres programan géneros así…

Sí, porque solo somos algunas personas las que estamos en las bandas involucradas, somos los que quizás prestamos más atención, por eso es una explosión en nuestros círculos… porque lo que mueve es otra cosa, como siempre, pero creo que, hasta eso, ser parte de esta nueva ola es un privilegio, nos sentimos afortunados en realidad, de pertenecer a esta explosión creativa que tiene antecedentes de hace 50 o más años.

Sobre estos seis temas, ¿cuál consideran que podría ser el más poderoso y más puro al mismo tiempo? La representación más genuina de la banda…

Yo creo que sería “Lightness”, ya que viene de mucho tiempo atrás, incluso desde antes de Neto. La compusimos hace tiempo pero siento que es la más pura, la que más nos une, la que le da el distintivo a Strange Color de ser Strange Color, y creo que si le haces esta pregunta a cualquiera de los cuatro, siento que vamos a coincidir; todas nos encantan, pero esa en especifico nos define y nos une como banda.


Al Borde De Un Tiempo Perdido es el disco debut de la banda mexicana, Strange Color, ya disponible a través del sello Devil In The Woods.