De vidas perdidas y el doloroso despertar del letargo emocional; Un track x track del refulgente e íntimo disco debut de Loiis

Seis progresivos y catárticos temas conforman ‘Un Final Feliz’, la placa debut de la agrupación de la Ciudad de México; entre la bruma de aquello que se ha catalogado como slowcore, la banda se desliza entre experimentos del post-rock, texturas de emo-grunge y ambient minimalista.

Piensa en tu vida ¿Es la vida que tenemos, aquella que, en algún momento, imaginamos tener? Quizás no. Pero existe la posibilidad de que, afortunadamente, así sea. Al menos, en esencia. Los planes nunca son como uno imagina o ve en sus ensoñaciones, eso es seguro; y nunca son como uno imagina porque la existencia no puede ser perfecta; Sí precisa, más no perfecta. ¿Cuántos años han quedado atrás, en el olvido de todo aquello que nunca hicimos? Por cobardía, por falta de tiempo, porque no pudimos… porque vimos nuestra vida pasar en ese incierto futuro, y, por alguna u otra razón, simplemente no quisimos tomarla.

Cuántas vidas ya, seguro, pudimos haber vivido a través de las decisiones que no tomamos y los senderos que, automáticamente, elegimos por desechar otros. Y de esas, de cuántas, tal vez, no habremos de estar arrepentidos pronto. Pero todo cambia, todo se mueve, todo transiciona, y las derrotas, los logros, y las memorias, se quedan en el tiempo y en aquello que tomamos de él… así, en casi una hora de denso recorrido sonoro, la incipiente agrupación de la Ciudad de México, Loiis, ha entregado en su entrañable disco debut, una espesa historia de introspección personal que hacen de Un Final Feliz, un material prácticamente concepto, en su forma y fondo, con solo seis apabullantes temas que desfilan entre imponentes y pesadas guitarras que retumban desde el letargo hasta la destructiva distorsión del fuego interno entre secos pero refulgentes golpes de batería.

Catalogados de alguna forma como slowcore, el cuarteto capitalino demuestra una prodigiosa combinación de influencias que se instalan entre la bruma de un post-rock siempre latente y experimental, una especie de emo-grunge diluido entre los neblinosos y sosegados ensables, y texturas de ambient progresivo que cierran el universo sonoro de la banda. Con esta placa en mano -y liberada a través del sello, Devil In The Wood– la banda nos comparte en este track x track, el trayecto emotivo y musical de la creación de Un Final Feliz: los años perdidos, las derrotas, la depresión y el significado del viaje:



“Ángel”

Mauricio: Queríamos una canción espaciada y con instrumentación muy minimalista para empezar el álbum. Habla sobre un momento de derrota, y abre la estructura cíclica de fracasar y volver a comenzar con la que se construye todo lo demás. Me gustaba la idea romántica de hacer una invocación, con toda la pretensión poética, así como empieza el Carrie & Lowell de Sufjan Stevens. El “ángel” en este contexto, para mí, es algo más cercano a un concepto literal y esotérico que a una simple metáfora del espíritu desde una perspectiva emocional.

César: En todas las canciones del álbum me gustó experimentar con diferentes sonidos o tonos de la batería. En “Ángel”, le pusimos telas a los tambores para que sonara seco y utilicé baquetones para los platillos y dar un sonido atmosférico. En todas las canciones pasó algo similar ya que su estructura daba para cambiar de sonido o tono de la batería.



“Ambición”

Mauricio: Fue la primera canción hecha específicamente para Loiis como banda, aunque entonces no nos llamábamos así. El cambio de la mitad era parte de otra rola que yo ya tenía guardada y en general la canción sufrió muchas alteraciones hasta llegar a la forma que tiene hoy. Originalmente tenía acordes rasgueados que terminaron siendo una sola nota tocada con un dedo. Le tengo mucho cariño a esta canción, siempre he sentido que representa el punto de partida para nuestro sonido y los lugares a donde queremos ir. Fue nuestro primer sencillo originalmente; César iba a grabar un video increíble, pero se acabó el mundo antes.



“Hiperlineal”

Héctor: “Hiperlineal” era originalmente una canción de Buried Under Stars y la hice pensando en tres guitarras porque en ese momento éramos 3 guitarristas en el BUS. Mi idea siempre fue que sonara como Bedhead, no sé si se logró, pero pues salió lo que es.

Mauricio: Esta canción la escribió Héctor. La letra en mi opinión condensa muy bien el concepto central de Un Final Feliz: de ir siempre hacia la misma dirección, de forma cíclica, y sin poder escapar. Los teclados Casio muy sutiles que entran en el “coro” son uno de mis momentos favoritos del disco. El track es casi idéntico a la maqueta original en estructura y todo. Yo intenté escribir unas letras y una melodía en algún momento, pero no quedaban, y Héctor las terminó haciendo también.



“Los Años”

Mauricio: Ésta es la canción “central” del disco y la más emocional y personal para mí. Habla sobre la preocupación que siempre ha estado presente en mi vida, que es la de envejecer sin dejar una huella en el mundo. A veces estamos tan atrapados en la repetición cotidiana que se nos olvida que el tiempo es una línea recta, no es el <<día de la marmota>> donde cada día todo vuelve a empezar desde cero, aunque a veces así se siente. Un día vas a mirar para atrás y preguntarte si lograste eso que tenías planeado para tu vida, o si sigues atrapado en el punto de partida con todos esos años desperdiciados, sintiéndote igual que cuando tenías 13 años, pero, con canas en el pelo. La coda habla de dejar esa huella en la forma de una canción; Como artista, perteneces a una tradición y no eres más que la suma de tus influencias, toda obra de arte es un testamento de la música que escuchaste, los libros que leíste o las películas que viste.



“Lluvia”

Mauricio: En “Lluvia” queríamos que los instrumentos hicieran una cascada o un wall of sound, además de que hicimos capas y capas de todos los instrumentos. David Lemus —con quien produjimos el disco— hizo un bounce de la canción y lo pasó por un filtro high-pass y éste lo puso encima de la mezcla final, por lo que la canción está sonando dos veces al mismo tiempo de alguna forma. De esta canción en específico no me gusta mucho hablar a fondo sobre el significado de la letra o sus imágenes porque me gusta la cualidad enigmática, como de haiku, que tienen, y me gustaría mantenerlo así, pero diré que es sin duda la canción más expresionista del disco. 

César: Casi todas las canciones empiezan calmadas y terminan en un ritmo más movido y ruidoso. En esos cambios aproveché para probar con otro tipo de baquetas, más delgadas o gruesas según el volumen y tono que le quisiera dar. “Lluvia” es diferente porque todo el tiempo estoy haciendo el mismo ritmo de black metal y lo complemento con platillazos que marcan algunos cambios. Desde la primera vez que la escuche grabada, me pareció muy loco escuchar que los platillos sonaban como lluvia cayendo sobre metal. En “No Me Acuerdo” también inicio con un ritmo que cambia a algo más tranquilo y medio al azar. En general esa fue mi parte favorita de todo el disco, encargarme de darle una atmósfera diferente al sonido de batería, uno adecuado para cada canción.



“No Me Acuerdo”

Mauricio: La última canción es el opuesto completo a “Ángel”. Si esa última es sobre volver a intentar, ésta es sobre no querer tener nada que ver con nadie. Es pesimista y aletargada. Para la persona deprimida las cosas más sencillas se vuelven casi imposibles de hacer. El puro hecho de llegar al final de cada día es una prueba insoportable. Conceptualmente funciona, porque mantiene la repetición del resto del disco, pero con mayor perspectiva me pregunto si quizá no necesitaba ser tan larga. Tal vez quitando un verso completo podría alcanzar el mismo efecto, pero es lo que es, supongo...



Un Final Feliz, el nuevo disco del cuarteto capitalino, Loiis, ya está disponible a través del sello Devil In The Woods.