La nueva canción de Lucía Tacchetti es una electrónica y tortuosa balada para los que ya se han ido; escucha “1K Agujas” y rompe la bola disco

La grabación, compuesta de cuatro eclécticos minutos, dibujan la innovadora faceta de la cantante y su total entrega a los teclados junto a coros y alientos de su connacional, Isla de Caras.

La nueva etapa de la argentina Lucía Tacchetti vaya que resplandece; la artista bonaerense ha encontrado, tras la salida de su último EP y una racha de bien acomodados sencillos, un lugar privilegiado para su música en una suerte de electropop y synthpop que se siente mucho más experimental y maduro que en el resto de su historial sonoro. Tacchetti ha logrado conformar, posiblemente, el pop al que siempre quiso apuntar. Y así, entre una coreográfica avalancha de sintetizadores de distintas escalas y rugosidades, la argentina, junto al connacional, Isla de Caras, presenta “1K Agujas“, una canción de profundo clamor para el desencanto amoroso.

Pero no todo es pesadumbre. La grabación, compuesta de cuatro eclécticos minutos, dibujan justo esta innovadora faceta de la cantante y su total entrega a los teclados: entre una muralla de electrónica minimalista, el tema comienza a tejerse, más profundas vibraciones de bajos tonos se hacen presentes en el ensamble, algunas reverberaciones que se inmiscuyen en los versos iniciales, y posteriormente, pasando a la segunda mitad de las mil agujas, el track se convierte en una mesurada y pequeña bola disco de electropop para los más reservados en la pista de baile. Un baile chiquito, progresivo y que nunca deja de mutar.

Luego de “Laberinto“, el más reciente single de la oriunda de Buenos Aires recobra la esencia baladezca de su ADN original, ahora vertido en una canción en donde el que se queda, sufre más el inesperado tirón del hilo amoroso y donde, tortuosamente, la búsqueda de respuestas parece mantenerse siempre inconclusa. Escucha a continuación el nuevo single de Lucía Tacchetti y encuentra ese inapagable aliento interno: