Crecer, cambiar y contradecirse: las aventuras sonoras de Julen y la Gente Sola

Desde hace casi seis años, el proyecto uruguayo ha transitado el camino del indie, convirtiéndolos en unos incansables de la escena sudamericana. Conversamos con Federico Morosini, líder y pulso creativo de la banda sobre su música, madurar, cuestionarlo todo y volver a nacer.

Pintar la realidad a través de un estilo contrastante que, pese a lo melancólico que la lírica puede construir, se envuelve en un halo brillante, propio de un sonido impregnado de identidad latinoamericana, ese que se debate y se levanta entre el pop y el mal llamado indie -pero que retrata una realidad unida por lazos sociales y políticos similares- es la vía recorrida por gran cantidad de bandas al sur del continente, quienes han firmado así una identidad única y fácilmente reconocible a pesar de las fronteras. Ese camino es el camino por el que Julen y la Gente Sola ha transitado desde hace casi seis años, convirtiéndolos en unos incansables del orden musical y artístico dentro y fuera de Uruguay.

Con varios años transitando sobre los escenarios, un par de materiales en su haber y un montón de conexiones generadas en torno a la música, conversamos con Federico Morosini, líder y pulso creativo de la banda uruguaya, quien logró encandilar a toda la escena latinoamericana con su primer trabajo de estudio para, apenas a fines del año pasado, presentar Para Siempre, álbum que permite entender el singular carisma de uno de los artistas más talentosos del Río de la Plata.



En 2014 se publica Julen y la gente sola. El disco fue celebrado en críticas, reseñas, el público lo sigue disfrutando y reivindicando hasta el día de hoy y fue un disco que posibilitó llegar más allá de Uruguay; hubo giras en Argentina, Perú y Chile. ¿En dónde piensas que puede radicar la clave del éxito que tuvo? ¿Pensaste alguna vez en eso o simplemente es algo que puede pasar o no?

“Pasaron bastantes cosas que ayudaron a darle cierta visibilidad al disco: para 2014 veníamos de un par de años de guerrilla, tocando donde sea, casi todo el tiempo y sin parar como casi todas las bandas cuando empiezan. Las canciones fueron instalándose de a poco en la gente, al menos a nivel micro, al momento de salir el disco, bastantes personas conocían o habían escuchado hablar de Julen, esa base que nos acompañó y nos fue recomendando boca a boca fue un pilar fundamental que generó alrededor de nosotros una especie de “run run” que nos ayudó bastante en la salida al mundo. El momento que estaba pasando la escena indie alternativa latina fue otro factor importante, el trabajo de muchas bandas que con internet y la autogestión de su lado pudieron romper un montón de barreras, nos sirvió de ejemplo y además nos ayudó muchísimo… La gente de acá que escuchaba Carmen Sandiego o Tres Pecados fueron nuestros primeros fans, los que en Argentina escuchaban El Mató, Tobogán Andaluz o 107 Faunos llegaron a nosotros gracias a ellos, nos hicimos un poco conocidos en la escena chilena gracias a que los Niños del Cerro, Medio Hermano y los Patio Solar nos escucharon y recomendaron por allá, en Perú pasó un poco lo mismo pero con Juan Gris o Suerte Campeón, de repente en Latinoamérica había un montón de bandas generando una escena que trascendía lo local y cumplía un poco el sueño de “la patria grande” cada cual manteniendo su singularidad pero todos bajo la misma bandera, autogestión y movimiento. Nunca estuvimos solos.”

Al margen de los cambios en la formación, cuando encararon la grabación de Para Siempre, el éxito o las buenas repercusiones del disco anterior, ¿fueron más un respaldo, un estímulo, o una suerte de responsabilidad y exigencia? ¿O no pasó nada de eso y lo hicieron sin pensarlo?

El núcleo que grabó el primer disco se mantuvo en Para Siempre, que terminó siendo una especie de disco despedida de la primera formación con Agus Santomauro en bajo y Marce Duarte en baterías. La gestación y el ensayo de las canciones de este segundo disco sucedieron mientras estábamos inmersos en todo el movimiento que nos generó el disco uno, lo fuimos componiendo de a poco en los ensayos que teníamos para los toques y giras, fuimos presentando las canciones de a una a nuestro público y se repitió un poco lo que pasó con el disco uno, la gente ya conocía las canciones de Para Siempre antes de que nosotros hayamos pisado el estudio de grabación.

Más o menos de 2014 a 2017 estuvimos todo el tiempo ensayando, tocando y viajando, en ese “modo ensayo” constante trabajamos mucho en las bases y lo hicimos estimulados por encontrar un sonido propio con un peso acentuado en la batería y bajo, creo que Agustina y Marcelo lograron un nivel bastante elevado en su comunicación sonora y eso le dio una nueva fuerza e identidad a las canciones. Por otro lado, el trabajo que hizo Juampi (Juan Campagna) en guitarras fue clave, su personalidad es determinante en el sonido de Julen, lo es desde la primera vez que tocamos juntos hace ya 10 años y lo sigue siendo en las nuevas composiciones, es un placer compartir, verlo crecer como guitarrista, ver cómo va moldeando su sonido, percepción y visión que aportan mucho a las canciones.

Ya que hablamos del disco, no puedo dejar de mencionar el gran trabajo que realizó en producción sonora y artística, Federico Dopazo, con quien grabamos en Argentina a fines de 2017, él fue quien mantuvo las canciones con vida y las fue moldeando mientras atravesamos todo el periodo de transición entre el viejo y nuevo Julen. A nivel personal sentí un poco de todo, las buenas repercusiones y más bien la exposición repentina me hicieron un montón de ruido pero traté de mantenerme absorto ocupando mi tiempo en hacer música y tocar sin pensar demasiado, me concentré en conectar y aprender de un montón de gente que admiraba, me di el gusto de tocar y subirme a cantar con mis bandas favoritas, cumplí todos los sueños que tenía mi yo adolescente, y en medio de todo eso (y algunos trabajos como empleado) fue que escribí Para Siempre; las letras las trabajé de otra forma: hice todo lo contrario a exigirme, que fue dejarme llevar e ir tomando nota de lo que sentía, de lo que veía y así las letras dejaron de ser relatos más estructurados como en el disco uno y pasaron al género “pequeñas anotaciones en el diario de viaje”


“Hay algo en la incertidumbre, en no conocer todas las reglas del juego, que me hace mantener el entusiasmo cada vez que empiezo de nuevo. Lo que sí tengo son principios básicos, guías y algunas reglas autoimpuestas como intentar no caer en lugares comunes, no temer a la incomodidad, no temer a decir algo, o no decirlo, abrazar la incertidumbre, plantear ideas abiertas, reivindicar el error y la contradicción, hacer de las debilidades una fortaleza o ir construyendo un lenguaje propio a lo largo del tiempo”


Al final del disco Para Siempre, cuando se agota la última canción hay un pequeño homenaje a un hitazo de estos artistas que dominaron los 90s… En lo que refiere a crear un hit atrás de otro, eso me hace querer saber acerca de tus consumos musicales, leí por ahí que arrancaste escuchando a los Beatles y los Ramones, ¿Qué música te acompañó durante las diferentes etapas de tu vida?

Sí, hay una referencia a “No es lo mismo” de Ale Sanz, una canción que recuerdo escuchar mucho en el supermercado cuando era niño, 2001, cuando todo se sentía raro, el videoclip tenía buena rotación en MTV también. Sobre mis consumos durante la infancia, tuve un primer encontronazo con los Beatles: me acuerdo de verlos un domingo a media mañana en un televisor viejo del cuarto de mis abuelos, encontrarme solo, frente a la tele, y sentir una fascinación que perdura hasta ahora, fue la primera vez que me prendió la chispa de la música, tendría algo así como tres años ahí, el sentimiento pop ya me había noqueado. Pasé la niñez escuchando hits de la radio: Rubén Rada, Jaime Roos de acá, Fabulosos Cadillacs, Auténticos Decadentes y Calamaro (por influencia de mi hermano mayor) de Argentina, en la pre adolescencia ya agarré MTV, Much Music y ahí me colgaba con Intoxicados, Ataque 77, Los Piojos, ranking de videoclips, 2000s puro y duro.

Más o menos a mis 15 años, cuando pusieron internet en casa, fue que empecé a encontrar música que se me hizo más cercana, primero un compañero de clase me recomendó a Los Ramones, me descargué unas canciones en Ares y fue un camino de ida, ahí ya con Wikipedia de mi lado fui armando mi propio menú: un poco de The Smiths, Strokes, Belle and Sebastian, Magnetic Fields, Yo la tengo y Pavement. Llegando a la mayoría de edad fui encontrando referentes locales; Fernando Cabrera y Eduardo Darnauchans fueron los que terminaron calando más hondo y pasando los 20 llegó a mi vida el buen pop español que tanto quiero y tanto me cuida, Family, Los Planetas, La Bien Querida, la santísima trinidad.

Tienes una extensa y más que interesante discografía en clave lo-fi disponible, la cual inicia a principios de la pasada década e incluye trabajos solistas, otros en comunidad como el disco de El Chico del Pórtico y Las Valerias… En retrospectiva, ¿Encuentras algún elemento o concepto que aún persista al momento de encarar la búsqueda de un sonido en particular o la letra de una canción?

Podría decirte que cuando empiezo a hacer una canción casi siempre es empujado por un impulso, una imagen o reflejar un sentimiento: desde un principio nunca tuve muy clara la forma de hacerlo y es algo que prefiero no tener del todo claro, hay algo en la incertidumbre, en no conocer todas las reglas del juego, que me hace mantener el entusiasmo cada vez que empiezo de nuevo. Lo que sí tengo son principios básicos, guías y algunas reglas autoimpuestas como intentar no caer en lugares comunes, no temer a la incomodidad, no temer a decir algo, o no decirlo, abrazar la incertidumbre, plantear ideas abiertas, reivindicar el error y la contradicción, hacer de las debilidades una fortaleza o ir construyendo un lenguaje propio a lo largo del tiempo.

En alguna entrevista decías que ese personaje de chico triste y solitario se puede volver un arma de doble filo. Personalmente, si bien coincido en que tus letras desarrollan una poética de la sensibilidad muy atractiva, no dejan de hacer referencia a un contexto social y político más amplio, que repercute con el estado de ánimo y comportamientos de los personajes de las canciones; por un lado, tienes a “Sofía” pero también a “La chica del Mantenimiento” y a “Jerry García”, por ejemplo. Además de un arma de doble filo, ¿No es una suerte de injusticia poética ese mote de tristeza y soledad?

Tengo presente esa entrevista porque la tuve que volver a leer hace poco para responder otra pregunta relacionada y ahora con el tiempo siento que ya no estoy de acuerdo con la mitad de las cosas que dije ahí, pero está bueno el ejercicio de revisitarme en el pasado, ver en qué estaba y adivinar los pensamientos que me llevaron a esas respuestas, me ayudó a observarme desde afuera y caer en la cuenta de que más o menos en ese momento empecé a transitar una crisis de identidad y confianza donde me cuestioné el concepto de Julen y la Gente Sola, también empecé a sentirme un poco incómodo con la imagen que proyectaba; me di cuenta de que no la había planeado demasiado, hice las canciones, armé la banda, busqué un productor, grabamos el disco y salimos al mundo, después pasé tres años cantando y afirmándome en ideas que pensé y escribí a los dieciocho años, algunas que sostengo y otras que obviamente no, pero ese cuestionamiento justamente me sirvió para entender que de eso se trata un poco este camino, de crecer, cambiar e incluso contradecirse con las ideas del pasado.

Esa misma exposición que me impulsó al principio me llevó a frenar completamente, hacer un autoanálisis, descartar lo que ya no me hacía sentir cómodo ni me representaba, me llevó a ahondar en nuevas ideas, nuevos conceptos y nuevas certezas en las que apoyarme para seguir adelante, sabiendo que quizás sean mi apoyo solo por algunos años hasta que tenga que emprender una nueva búsqueda, que al final es siempre la misma, es la búsqueda de encontrarme a mí mismo, consciente y en pleno presente.

Volviendo un poco a la pregunta, no creo que sea un arma de doble filo el mote de chico triste, cuando subo al escenario puedo cantar la canción más triste del mundo y después en el camarín contar el chiste más malo de la noche… Voy a seguir siendo el mismo, triste para unos, no tan divertido para otros, desconocido para la mayoría… y Elliott Smith siempre va a ser más triste que yo, es parte de las reglas del juego, ser observado y clasificado, ocupar un lugar en las grandes góndolas del mercado, ¿Dónde van a encontrar a Julen y la Gente Sola? En el pasillo de los chicas y chicos melancólicos que cantan canciones que podrían hacerte llorar.


“Esa misma exposición que me impulsó al principio me llevó a frenar completamente, hacer un autoanálisis, descartar lo que ya no me hacía sentir cómodo ni me representaba, me llevó a ahondar en nuevas ideas, nuevos conceptos y nuevas certezas”


Protagonizas un hermoso video de una gran banda como Eté & los Problems, ¿Te interesa incursionar en alguna otra actividad artística más allá de la música? O tal vez ya lo haces y no se sabe mucho al respecto…

¡Sí! Ya lo hago y por ahí no se sabe demasiado, entonces aprovecho para ahondar en el tema; sin buscarlo demasiado y un poco por culpa de ese video de Los Problems, terminé actuando en una película, Los Tiburones, ópera prima de Lucía Garibaldi, ella apostó por mi carisma e inexperiencia, algo bastante arriesgado, pero siempre tuvo muy claro desde el principio lo que quería de mí, me ayudó a encontrarlo y sacarlo afuera. Mi papel es el de un post adolescente pescador en un balneario playero del interior del Uruguay, quien tiene cautivada a la protagonista y debe lidiar con la torpeza emocional propia de su juventud, no siempre con los mejores resultados. Es una historia visualmente hermosa, con espíritu pop y el encanto depresivo del cine uruguayo.

Fue todo un reto descubrirme en un nuevo lugar, me permitió conocer y asociarme con personas muy valiosas con las que formamos un equipo de campeonato, el rodaje fue disfrutable, intenso y ameno a la vez, se sintió todo bien. Me gustó tener que salir de mí para darle vida y sentimientos a un personaje que escribió alguien más, se sintió como cuando vas a un lugar nuevo de vacaciones y quieres quedarte a vivir, no en el personaje, sino en el momento de actuar y volver realidad una historia que partió de la cabeza de otra persona; me quedaría viviendo en loop en ese momento, es gigante y hermoso. Eso también me permitió correrme del lugar central que usualmente ocupo en mis proyectos y pasar al co-protagónico, aprendí a ocupar ese segundo escalón y desde ahí acompañar, cuidar, asistir y servir al otro que está más expuesto, en este caso fue Romina Bentancour (actriz protagonista), me sentí muy cómodo siendo su sidekick. pude aprender mucho de su talento natural, su temple y fortaleza. Además, me sirvió para darme cuenta de que me gusta mucho más esa posición de compañero, siempre me sentí más cerca de Robin que de Batman, de Scottie Pippen que de Jordan y de Joey Ramone, porque como todos sabemos, en Los Ramones el que mandaba era Jhonny (risas).

¿Qué lugar piensas qué ocupa la propuesta uruguaya en la escena musical de Latinoamérica hoy? ¿Qué bandas piensas que ya están consolidadas y cuáles otras pueden emerger y darse a conocer por el resto del continente?

Puedo hablar de un nicho de la propuesta uruguaya, las bandas que tengo cerca y me gustan. No tengo muy claro el lugar que ocupa nuestra escena local, podría decirte que quizás sea un poco el de siempre, enlazada directamente con la escena Argentina como en un montón de aspectos culturales ya que compartimos una identidad bastante parecida y estamos bastante cerca. Después veo mucho interés por establecer contacto con el resto de las escenas, algo que se hace difícil por las grandes distancias que nos separan y lo costoso de los traslados, pero las ganas de moverse no faltan.

Hablando de bandas de acá, digamos que Alucinaciones en Familia, Buenos Muchachos, Eté & Los Problems, La Foca, La Hermana Menor, Mux y podría fácilmente enumerar diez bandas más que pueden plantarse en cualquier escenario, cualquier festival y cumplir un muy buen papel. Hay bandas en el medio con las que arrancamos a tocar más o menos al mismo tiempo y compartimos escena como Cielos de Plomo, Algodón, Holocausto Vegetal o Excelentes Nadadores, en estas últimas dos toca Gabriel Ameijenda, actual bajista de Julen… son bandas que tienen discos increíbles esperando ser escuchados por los amantes de lo elegante, levemente sombrío y experimental. De las bandas nuevas: Película Mala, Incluso si es un Susurro Soviético y Niña Lobo son las que más me entusiasman e inspiran en este momento.

Pero no todo son bandas, también hay grandes solistas pop: veo a Dani Umpi como un referente total, recomiendo acercarse a su obra que es bastante amplia y abarca música, narrativa, performance, artes plásticas, un artista completo. Amigovio es la nueva aventura de Flavio Lira [Carmen Sandiego, Las Valerias] que ya tiene un single en plataformas y está preparando su disco debut; Flavio es uno de mis principales referentes en cuanto a escribir canciones se refiere y lo veo capacitado para mejorar y sostener una obra fundamental y muy valiosa al menos para mí. Cerca de Flavio puedo ubicar a Patricia Tournes, otra artista bastante completa que venía desempeñándose hasta hace poco como escritora narrativa y hace unos años empezó a hacer canciones letales que dan justo en el centro del cerebro y corazón. Otro nombre ineludible es Isla Panorama, proyecto de Ino Guridi, quien grabó la mayor parte de los coros del disco uno, ella hace música desde hace al menos diez años, todo de forma autodidacta y sus últimos lanzamientos son donde la encuentro más sólida en lo musical y en la producción… y que está por editar disco también.

Para terminar con el paseo por el universo pop local, sigo con mucho entusiasmo el surgimiento del colectivo Faunas, vienen editando singles de sus diferentes integrantes, juventud con gran talento y potencial, están haciendo las gemas pop de la nueva generación, viva el pop. ¡Qué viva lo nuevo!

En otro plano (no tan) alejado del tema musical, ¿Qué nos puedes contar acerca de vivir en una sociedad dónde el acceso a la marihuana con fines recreativos está legalizado?

Bueno, tiene bastantes ventajas para el consumidor ya que puede conseguirse en las farmacias [registro mediante], también se permite el cultivo personal en pequeñas cantidades lo que posibilita el acceso directo, da un pequeño golpe al narcotráfico y a la vez significa una nueva fuente de ingresos para el estado, es un win-win digamos. Pero eso no quiere decir que todo sea color de rosas, como con cualquier clase de consumo, hay que cuidar los límites y no ignorar el hecho de que el mismo estado que te vende una droga, que por más amigable que sea, puede resultar dañina si se abusa de su consumo… a la vez tiene prácticamente abandonadas las políticas de salud mental, por ejemplo, en un país con una de las mayores tasas de suicidio en Latinoamérica. Dejando la ingenuidad de lado, puedo decir que la marihuana a mí y a muchos amigos nos sirve para expandir los límites de la percepción, estimular la creatividad, conocernos mejor y crecer, pero también tengo otros amigos que descubrieron por su propia cuenta y después de cruzar algunas fronteras, que no les hacía bien a su psiquis. Hay que consumir responsablemente siempre, cuidarse y cuidar a los amigos porque el estado no va a estar ahí para hacerlo.

Para el final siempre pregunto lo mismo, ¿Qué conoces de México? No solo en el plano musical sino cultural en general, comida, televisión, cine, arte, etc…

¡Uh sí, qué momento! Leí esa pregunta en tus otras entrevistas y lo primero que se me venía a la mente pensando en responder era “Morrisey los ama, The Drums también, así que debe estar buenísimo” y aunque sé que es mala respuesta, resultó ser una idea muy poderosa y no apareció otra que pueda superarla, bueno sí, pero no voy a responder con “El chavo del ocho” así que ojalá pronto pueda visitar México, conocerlo mejor y amarlo como lo ama Mozz.