La ruptura de la bóveda celeste en el disco debut de Jet Nébula; ‘Contacto’ es un recorrido a campo traviesa por el cosmos de la neopsicodelia

Una entrevista con el quinteto de la Ciudad de México sobre su primer material de larga duración: el concepto del álbum, sus nuevas inserciones instrumentales, la experimentación con el jazz, el hip hop y la electrónica galáctica para, finalmente, tener un contacto con el tercer tipo.

Sin radios definidos, sin espacios acortados, sin un limítrofe real… la esfera celeste -la bóveda-, es ese concepto perimetral vitalmente necesario en la astronomía para, con tan solo un poco de subjetiva precisión, delimitar el orden espacial; las circunferencias por donde giran los planetas, donde conviven los astros y donde, finalmente, la gravedad, como la marea, es el conducto por el que los objetos se mueven. Jet Nébula, en su nuevo y espeso disco -por cierto, su debut- ha roto la bóveda celeste. El concepto, a través de su música.

A través de un armamento mordaz en todo el ensamble de Contacto, el quinteto de la Ciudad de México ha estallado ese espacio figurativo al basar, en doce bien labrados temas, la narrativa del universo alienígena y fundirlo, con una propositiva mezcla de géneros, a un lienzo sonoro que, si bien permanece en la ya conocida vía psicodélica por el que la banda había virado, se muestra madurado entre adiciones exquisitas de vientos, sintetizadores y sampleadelia cincelada en páramos galácticos.

Jet Nébula ha roto la esfera al salir de la misma… al salir de “su género”: encontronazos de saxofones se muestran igual de intensos que un potente riff de guitarra; se avistan lustrados momentos de pop sesentero como oscuras rimas de trap se alinean con las galopantes baterías de cada tema; texturas de videojuegos futuristas se deslavan con una serie de rechinidos y fríos estruendos de maquinaria extraterrestre; también hay ensoñación y levedad que sabe a dreampop, así como locura y delirio instrumental. Jet Nébula ha roto la esfera porque es libre de hacerlo, y “libertad” es una de las palabras que mejor podría definir este nuevo y primer largo de la agrupación capitalina.

Entre la materia astral, hablamos con Diego Terrazas, batería del conjunto, sobre todo este nuevo avistamiento sonoro y de cómo, finalmente, la libre experimentación y la camaradería, han hecho de Contacto un lanzamiento fuera de órbita:



Sé que Contacto estaba por salir hace unos meses y que ya tenían un buen rato con este disco esperando el estreno, ¿qué tanto les afectó el tema de la pandemia con el lanzamiento?, ¿Desde cuando llevaban trabajando en el material?

Sí, pero la verdad fue algo positivo que se retrasara. Lo grabamos en noviembre y lo terminamos por ahí de febrero-marzo, y fue como ‘wey, saquémoslo’, pero pasó esto y pensamos en que, honestamente, la gente no estaba muy receptiva, no tenía la vibra de escuchar un disco completo como este… y la verdad es que pensaba en cómo me gustaría que lo escucharan en varias ocasiones: salir a correr, ir en el auto, estar con tus homies en casa o en un departamento, en una fiesta, etc, entonces, pues no se podía. Lo positivo fue que arreglamos algunas cosas, hicimos un master más, checamos cosas de la mezcla, y al final, el resultado nos gustó mucho más.

Y me parece un disco muy grande de muchas maneras, pero principalmente, en la cuestión instrumental: son 12 tracks muy concisos, muy espesos, y hay muchas texturas… es un disco para escuchar de inicio a fin, y en medio, muchos cambios de ritmo y una sensación más galáctica y ambient muy narrativo dentro de la psicodelia que ya se les escuchaba en el primer EP… ¿cómo nació la primer idea de Contacto?

¡Exacto! Yo te diría que, después de las canciones que hicimos de “Ayer” y “Antier”, de ahí salió la idea, de hecho, salió de Halflower, nuestro productor -que es Sebastian Garrido-, y en ese momento nos preguntamos si podíamos lograrlo. Al principio yo no estaba muy convencido por toda esta era del sencillo tras sencillo, pero platicándolo entre todos pues fue de ‘wey, a la verga, vamos a hacer un disco y ya, a ver qué pasa’; Cada quien hacía sus maquetas, y en realidad este disco es un collage grande de ideas porque estábamos en casa de Iván al principio para hacer una selección, decidimos luego preproducirlo en un home studio que tenemos y comenzamos a trabajarlo, pero queríamos tener 12 canciones y nos hacían falta algunas, y ese fue el pretexto perfecto para meter colaboraciones y trabajar con otras mentes. En ese proceso de preproducción nos veíamos toda la semana, y era de estar ahí todo el día hasta las 4am, y llegó un momento en donde terminamos todo para, por fin, ir a grabar a La Bestia… ya ahí nos aventamos las 12 canciones en tres días.

Este disco, en términos de estudio, producción y creatividad ¿Cómo no perderlo entre toda la galaxia sonora que han construido?, ¿cómo no repetirse ni encontrarse con algo interminable?

Pues creo que lo más importante es saber que nunca termina como tal, tú, si quieres, abandonas ese arte. Es muy subjetivo porque nunca sabes cuándo está terminado o no, entonces hay un momento en el que dices ‘ya, wey, fue suficiente de mezcla, de producción…’ Fue como en la preproducción: logramos identificar que eso era suficiente y decidimos ir a grabar porque sentíamos que ya no le faltaba ni le sobraba, además, en algún punto debe quedar, si no, nunca vas a terminar. Seguro que, si pudiera hacer arreglos ahora, los haría, pero siempre será así, de repente quieres cambiar algo, o se te ocurre una cosa más, y tienes que saber cuándo dejar ese arte en un punto de madurez en la ejecución. Confío mucho en todos: en la banda y en el productor. Si algo no le gustaba a alguien, es porque tal vez no estaba chido y algo le faltaba… la verdad es que no fue tan difícil porque estábamos en la misma sintonía todos.


“Para nosotros la psicodelia no es como tal el género de Jet Nébula porque fragmentamos todo y rompemos esa barrera para poder mezclar más cosas, queremos volverlo raro o único, pero tiene una armonía […] es lo chido de Jet Nébula, que tenemos esa libertad de poder proponer cualquier cosa, es una gran libertad como músicos porque podemos hacer lo que sea, podemos ser libres con la música, es nuestro punto, crear y expresar.”


En todos los temas se nota el estilo que Jet Nébula había compuesto en el pasado EP, pero, creo que la inclusión más interesante que han hecho en Contacto ha sido la del jazz y los vientos que se escuchan en el álbum, ¿qué inspiró esto? Es un álbum que justamente se siente más volátil…

Pues experimentando, la neta. Para nosotros la psicodelia no es como tal el género de Jet Nébula porque fragmentamos todo y rompemos esa barrera para poder mezclar más cosas, queremos volverlo raro o único, pero tiene una armonía. Cuando comenzamos a introducir esta parte es porque escuchábamos, en esos días, ese tipo de música, mucho más clavados en la parte del hip hop y el jazz, entonces, es lo chido de Jet Nébula, que tenemos esa libertad de poder proponer cualquier cosa, es una gran libertad como músicos porque podemos hacer lo que sea, podemos ser libres con la música, es nuestro punto, crear y expresar. Porque no es solo que tomemos algo de cualquier género, al final, nos nutrimos de varias cosas y siempre es bueno cambiar tu sonido; A mí me aburre siempre estar en lo mismo, y con estos vatos pues es muy libre, por ejemplo, escuchas “Tentáculos” del primer EP, y acá escuchas “Cosmos”, y es un cambio enorme, igual con “UFO” que invitamos a Kid Pistola, creo que nos salimos de la norma un poco.

Estos cambios, esta mezcla y esta experimentación sin barreras -pero con una guía-, creo, llevan a un punto alto de madurez a la banda, porque cada canción suena diferente en algún punto, es decir, no es el mismo sonido el que escuchas en una “Cosmos” más popera que el ruido de “9K” o el trap de “UFO”… la esencia está ahí, ¿pero cómo trasladarla a nuevas creaciones y seguir mejorando o afinando el sonido de la banda?

Wow, que buena pregunta, pero creo que aquí no tengo una respuesta clara, es cierto todo eso, pero simplemente no lo sé, creo que sí hay una sintonía increíble entre todos, porque a pesar de que escuchamos música diferente, y a algunos les late mas el rock, a otros el indie, a otros el pop… finalmente ha sido de manera natural. Siempre tratamos de mejorar en nuestro instrumento y presentación, siempre tratamos de dar un mensaje fuerte con nuestra música, y la madurez se nota de un EP al otro. Escuchamos música todo el tiempo, me empapo de nuevos artistas, veo qué hay de nuevo, veo por qué me gustan y por qué no, se lo comparto a mis homies, estos weyes me comparten cosas, platicamos de cosas nuevas… somos tan buenos amigos y nos compartimos siempre música que, de repente, ya estamos en el mismo canal. Todo es muy natural. Jet Nébula se ha dado muy cabrón, y no me explico a veces cómo pasa este trip, solo sucede. Yo creo que también es base a la experimentación que hacemos; yo, por ejemplo, produzco diario, siempre estoy dándole a mi pedo, y los demás también, entonces encontramos nuevos sonidos y lo compartimos.

Algo también muy cargado es sin duda la parte de los sintetizadores y los teclados, son mucho más robustos que en el pasado, y se sienten nuevos instrumentos en ese sentido, hasta cajas de ritmo que complementan tus baterías… ¿qué otros nuevos instrumentos fueron parte de este disco?

Sí, sí hubo cosas nuevas: en la parte de la batería empecé a meter samples, sonidos más electrónicos, por ejemplo, en “UFO” existe esta parte de trap, en “Tendo” también hay una onda vaporwave, “Vape” también tiene esos sonidos como ochenteros y poperos. También hubo nuevos sintes, el sax, nuevas voces, hay trompetas también escondidas y un sample de voz mío en “Phuma”: Esa rola representa algo muy chido para mi porque fue como una ideología que tenía en esos días, me empezaron a  pasar muchas cosas y, llega un momento de tu vida en el que solo le quieres hacer caso a lo bueno e inspirarte en eso, donde lo malo no importa y no existe, y solo se trata de llegar al lugar al que tu quieres… no sé, es algo más o menos así, donde todo es una simulación y puedes –o deberías– ser lo que quieras, ser libre… y eso al menos lo hago en la música.


“Es un contacto con muchas sensaciones que tenemos, con sentimientos y experiencias. Y la parte alienígena la quisimos conceptualizar porque, al ser el primer disco, es el primer contacto que tenemos con la gente que nos escucha.”


Creo que esa libertad, para mí, hace que Contacto sea casi casi que un disco concepto: hay mucha historia en todo el álbum, pero también pueden ser muchas historias… para ustedes, ¿qué era lo que querían contar? Mucho del espíritu está en el espacio y se nota en los nombres de las canciones, pero ¿cuál es el contacto finalmente?, ¿Es aquello que no conocemos?

Es un contacto con muchas sensaciones que tenemos, con sentimientos y experiencias. Y la parte alienígena la quisimos conceptualizar porque, al ser el primer disco, es el primer contacto que tenemos con la gente que nos escucha. La neta es que sí está lleno de muchas cosas: amor, desamor, pelea, felicidad, fiesta, mucha introspección… y también esa libertad y locura que se siente en las canciones.

Sobre las canciones, quizás las más explicitas son las colaboraciones por el simple hecho de tener letra, pero ¿cómo nacieron? “Cosmos” con la Era de Acuario y “UFO” con Kid Pistola… Ambas muy diferentes entre sí; la primera muy hacia el pop psicodélico y la de Kid me recordó como a ese rock dosmilero de rapeos pegajosos…

Con la de “Cosmos” hicimos la rola a puro instrumental y se sentía muy dreampop, pero necesitábamos la voz, creo que la canción nos pedía un coro, unos versos, algo… y finalmente, creo que la canción además necesitaba de una voz femenina, sentimos que la canción lo pedía, y pensando en quién podría rifarse, las chicas de la Era de Acuario fueron nuestra primera opción además de que son grandes amigas nuestras; ellas tienen ese trip ultra sesentero -setentero, muy hipnotista, como esta banda, Shocking Blue, que tienen esa vibra que te viaja en la voz… imagina que ellas canten esta rola medio popera, ¿qué iba a pasar? ¿Cómo lo van a interpretar? Sabíamos que iba a pasar algo muy cabrón porque estábamos en el mismo canal, se dio, ¡y wow! Estábamos de hecho en el estudio y empezaron a escribir la canción ahí… y algo similar pasó con “UFO” de Kid Pistola: somos ultra compas, yo lo quería invitar y quería que Kid Pistola estuviera aquí, ¿en qué rola? No sé, pero quería que ese wey estuviera aquí. Hicimos un beat y se acomodó bien, él se sentó, todos estábamos echando un toque, le mostramos la canción, recargó su frente en la mesa, escribió, y de repente sale con “a ver, wey, ya tengo algo”, y ya tenía toda la rola. Estábamos impresionados, porque yo he visto su forma de trabajar y he ido varias veces a su estudio, pero tenerlo ahí con nosotros y que trajera sus rimas, fue otra cosa.

Y normalmente, ese tipo de colaboraciones medio inesperadas, surgen así, ¿no? Porque tienen algo en común, y es que surgen en el hangeo, en el home-studio, y creo que es una combinación de cosas que van desde el instinto, la suerte y el talento de todos…

Totalmente, totalmente, pues así lo hacen los grandes, ¿sabes? Mete al estudio a Kevin Parker y a ASAP Rocky a ver que hacen… algo seguro sale, y ya pasó, de hecho, con Travis Scott y ese vato, y fue algo muy verga…


“Siento que “Wanda” representa lo que es Jet Nébula: es un momento de nostalgia en el cual, vato, vivimos en una ciudad llena de caos, en un mundo lleno de muchas cosas malas, y al final, solo nos tenemos a nosotros mismos, entonces, yo creo que es la rola más sentimental del disco.”

También tengo una percepción en la que, el disco puede dividirse en 3 partes: de “Cosmos” a “UFO”, de “Tendo” a “9K” y los últimos dos tracks que cierran el disco, de alguna manera, se conectan la primer canción para iniciar el ciclo de nuevo…

Como que está dividido en vibras, pero también creo que cuando empezamos a acomodar las rolas, queríamos que se contara como una historia, como que, si te lo echaras así desde el inicio, fuera una experiencia conceptual. Desde el intro, los primeros segundos, quisimos ser detallistas en los instrumentos: la batería del primer track, el inicio, es de la grabación del demo, pero me gustó tanto que lo dejamos, solo el principio, y después ya entramos completos. Fue como un detalle bonito porque, incluso, no es la mejor grabación, pero de repente, el track se siente fuerte por la calidad de sonido real del estudio. El disco tiene esas diferentes vibras, sube y baja, y siempre quisimos que se sintieran esos bajones… ya al final, es de verdad de “final”, ¿ya sabes? De final del mundo, final de todo… porque lo último que suena es una nota y ya, solo una nota que se queda suspendida como el fin de una película, sin platillazos y sin ruido, porque el final es la paz en donde sales de esa simulación, pero sales con estos cuarenta y tantos minutos del disco.

¿Y qué grupo de canciones son aquellas que te generan más ensoñación o visualización de algo? Esas canciones que tienen algo muy narrativo y que vienen desde la composición de cada instrumento…

Definitivamente “Phuma” es una de ellas porque va de este viaje de introspección que tengo y le compartí a la gente… porque, aunque comparto lo que soy tocando la batería, aquí es mi voz por primera vez de esta manera, en una canción de Jet Nébula, y eso que quise dar fue lo que realmente pienso y lo que soy. Y también “Wanda”, para mi esa canción es la esencia de la banda, es lo que es, son esos días de estar hangeando, de estar chupando, riéndonos entre nosotros, de estar llorando por una morra o contento por otra morra, es estar emocionado y siendo uno mismo… siento que “Wanda” representa lo que es Jet Nébula: es un momento de nostalgia en el cual, vato, vivimos en una ciudad llena de caos, en un mundo lleno de muchas cosas malas, y al final, solo nos tenemos a nosotros mismos, entonces, yo creo que es la rola más sentimental del disco.

De hecho, cuando la escuché, sí sentí una nostalgia fuerte, un sentimiento de añoranza y cosas positivas… después de los sencillos anteriores, escuchar “Wanda” es como un levantón de todo el disco para llevarte al final…

La neta es que le quiero grabar un video a esa rola, que estemos así como te lo conté, reflejar todo ese pedo, entonces, pues espero que en su momento se pueda… y sí, esa rola es un sentimiento loquísimo de amistad, es un lazo que une todo lo que somos.

Y algo que este nuevo disco me transmite es, sin duda, la parte visual… creo que merece un show enorme con experiencias, visuales y detalles en vivo para explotar aún más el álbum…

¡Ni me digas! Lo esperábamos mucho. No te voy a decir qué íbamos a hacer porque, cuando pase, te vas a ir para atrás. Wey, había un trip de unos visuales muy cabrones, y musicalmente, nos encanta tocar versiones un poco alternas de las rolas que tenemos, entonces había muchos arreglos para que las canciones sonaran en el espacio… una fiesta en el espacio. La neta, en cuanto pase este pedo y podamos volver a retomar los shows, te lo juro: Jet Nébula va a hacer algo muy loco en vivo, ¿qué más te puedo decir? Es eso y solo eso.



Contacto, el disco debut de Jet Nébula, ya está disponible en plataformas.