Desértico, inhóspito y soleado por ácidos; conoce a Hawaiian Sativa y escucha “Oleo Non Fini”, su nuevo sencillo

El proyecto encabezado por el lagunero liberó una obra de exquisitas guitarras de prácticamente cinco minutos que, entre el western y la experimentación electrónica, forman un track para escuchar en tiempos de desiertos emocionales.

Hawaiian Sativa es uno de los conceptos más genuinos de la música del norte del país actualmente. Y lo es, quizás, por ser un enorme lienzo para la experimentación sonora. No al azar, sí con una exploración profunda y muy en contacto con el acontecer sentimental y las fluctuaciones íntimas que emanan del corazón y la mente de su creador. Paco Martínez, músico y productor del cuarteto, Centavrvs, es la figura detrás de Hawaiian Sativa, o mejor dicho, el paisajista frente al caballete, quien con una lap steel [guitarra hawaiiana] como base compositiva, ha lanzado formalmente este año una serie de sencillos altamente descriptivos -casi cinemáticos- con una fuerte polvareda de desolación y áridas texturas alrededor de la columna vertebral de cada tema.

Recientemente, el proyecto encabezado por el lagunero liberó “Oleo Non Fini“, una obra de exquisitas guitarras de prácticamente cinco minutos que, si bien se siente como un frío e iridiscente western que flota sobre ambientes lisérgicos, también representa una escala poderosa de emociones apesadumbradas que se instalan en la entraña más recóndita del alma: seis cuerdas de la lap steel haciendo frente, progresivamente, a una secuencia de agudos y delicados arpegios que reviran entre sí con la intervención espacial de toques de sintetizadores y fondos robustos de vientos que resguardan las paredes de la canción. Sonidos para escuchar en tiempos de desiertos emocionales.

Hablamos con Paco Martínez sobre Hawaiian Sativa, del inagotable lienzo sobre el que pinta los sonidos de este tan íntimo proyecto, del universo detrás de su más reciente sencillo y de sus quehaceres como creador de dicho oleo:



Muy poca gente sabe en realidad quién es la mente detrás del proyecto de Hawaiian Sativa; ha habido ya varios lanzamientos tuyos este año y poco a poco se ha formado una identidad más fuerte en torno al todo del concepto… pero, ¿cuál era tu primera intención u objetivo al darle vida a esta otra faceta tuya?, ¿desde cuándo vive Hawaiian Sativa?

El proyecto lleva varios años pero existía más como un proyecto en vivo solamente, no tenía ninguna grabación, la idea era crear un proyecto donde pudiera tocar la guitarra hawaiiana y así acercarme a cierto repertorio que me gustaba, como los temas de Santo & Jhonny Farina.

Y se percibe también como un gran lienzo para la experimentación; hay canciones con audios de distintos orígenes, muchos loops de guitarra que se sienten deslavados entre psicodelia y teclados somnolientos… en general es música muy ligera, para flotar… ¿dónde encuentras la inspiración de lo que compones?, ¿cómo encuentras la combinación ideal de cada track y que no sea solo un vaciado interminable de sonidos?

Empecé a componer para el proyecto como un ejercicio creativo durante el encierro en mi departamento en Torreón, Coahuila; con el covid se canceló toda mi actividad, y aletargó procesos de trabajo colectivo que estaba llevando a cabo con otros proyectos, entonces me propuse que la dinámica fuera hacer piezas que pudiera terminar en un par de días, como para liberar energía y no pensar mucho sobre cómo y qué quiero decir… y ese proyecto, que ya por su naturaleza, aunque no estaba muy definida pero sí un poco orientada por lo que se tocaba en vivo, creo que cuadraba perfecto para usarla con este fin. Pienso mucho en paisajes que pertenezcan a un mundo más como de dibujos animados, representar un feeling como de una realidad más abierta. 

Este último sencillo, “Oleo Non Fini”, es definitivamente el más cinemático y menos “experimental” por decirlo de alguna manera, me suena incluso como a una especie de western soleado por ácidos… se siente desértico, polvoso, muy narrativo pero también lleno de nostalgia, ¿a qué te sabe a ti este track?, ¿qué cuenta este tema?

Me gusta que al no usar letra el escucha pueda relacionar la música a su propia historia; los días en que grabé ese tema me dieron una noticia terrible y de alguna manera así resuelvo las cosas en mi vida, como que, más que pensar en palabras, me entiendo más a mí mismo con los sonidos que expreso, ya después le voy dando un sentido más racional. He tratado de ir abriendo el espectro de los terrenos donde quiero jugar con este proyecto, me gusta la idea de llenarlo de una vibra infantil también. 



Y finalmente, las composiciones de Hawaiian Sativa, todas de alguna manera, se sienten desoladas y justo fluctuando en espacios áridos… ¿tiene algo que ver intrínsecamente por tu lugar de origen? 

Llevo un tiempo que regresé a vivir al norte del país, y aquí en Coahuila ves unos cielos que en CDMX jamás… sí, yo creo que todo el ambiente en el que vivo influye mucho lo que hago aunque no sea intencional o muy evidente. 

¿Qué instrumentaciones, texturas, y efectos de sonidos utilizaste en este track para lograr el resultado de todo este vaciado de sensaciones y formas?

En los temas que hay hasta ahora son muy pocos elementos: guitarras, samplings de bebés, un par de synths, percusión acustica y electrica, flauta y lap steel [guitarra hawaiiana].) 

¿Cómo describes para ti mismo a Hawaiian Sativa?

Justo como lo referías al principio: un nuevo lienzo creativo con una gran apertura.