La ceremonia de la calle y el fuego de la periferia; Don Couto y el estandarte sonoro de lo tropical y lo latino

Hablamos con el productor mexicano, Don Couto, sobre el concepto del sonido periférico, su esencia de calle, sus mitos, la belleza, su sangre, del nacimiento de los movimientos sociales y de ‘Elcano’, su venidero disco debut.

Lo periférico. Aquello que delimita lo que no está en el centro. Lo que no forma parte de lo más accesible. Lo que marca el inicio o el fin de una zona o territorio. Lo que hay “afuera”. Lo que incluso, a veces, no es visible. Con esto bajo inspiración y fuente creativa, Eduardo Coutinho, mejor conocido como Don Couto, ha encontrado en la periferia un espacio cómodo y privilegiado para la inventiva, la narración sonora y, claramente, la difusión de su arte, sea como gestor, dj, músico o productor.

Los ritmos periféricos son su estandarte y la ruleta de estilos no deja de girar: tropical, reggaeton, cumbia, salsa, merengue, carioca, moombahton, global bass… todo esto bajo una radiante energía electrónica que guía, como chaman, toda la carga sonora que se esconde por debajo de la superficie aparente. Porque lo que se ve, no es todo lo que existe. En la periferia la vida es distinta, los intereses son más inmediatos y la supervivencia es un tanto más dura. Pero también, pareciera, que todo tiene más corazón y más espíritu. Se es más con uno mismo, con el entorno y lo que nace de ello. El calor humano es sin duda más ardiente, su música, aún más. Porque más allá de lo audible, se convierte en una fiesta, en una ceremonia.

Esta misma ceremonia, este rito, es tan intenso como las motivaciones por las que nacen estos ritmos… lugares desfavorecidos en busca de un escape, de un punto de fuga en el que los sentidos puedan estallar en un solo fuego. Y Cout, detrás de su proyecto insignia, ha congregado el universo musical que fluye por su carrera, potenciada por la electrónica y su constante búsqueda sampleadelica, en una sola fragua que une todo aquello que suena tropical, latino y de calle en lo que será Elcano, su disco debut.

Hablamos con Don Couto sobre la esencia de la periferia, sus mitos, su sangre, del nacimiento de los movimientos sociales, de su venidero primer disco y de cómo, finalmente, permear al centro a través de la producción musical genuina y con corazón.



Cuéntame un poco de quién es Don Couto, ¿Cómo llegaste a definir la música que querías hacer? Creo que los ritmos latinos no eran de tan de fácil acceso al menos hace varios años…

Desde chavillo recuerdo que mi papá tenía un gran mueble lleno de LPs, en su mayoría tropicales, y en algún momento, por circunstancia económicas, tuvimos que ir unos días a Estados Unidos por temporadas y luego volver -mi mamá vendía ropa y mi papá trabajaba en otras cosas. Él nos llevaba de México a Laredo, y en la carretera escuchábamos a Selena y a más clásicos de la cumbia; desde la colombiana hasta texana, pasando por Los Temerarios, Los Tremendos Sepultureros… todo de cumbia, todo aquello que fuera sabroseo tropical iba ya yo conociéndolo poco a poco. Después me metí a la electrónica: mi hermana me regaló el Homework de Daft Punk, y ahí quede muy enganchado, me metí a estudiar producción de música electrónica y siempre he estado muy clavado con el factor de la voz y su tratamiento, entonces por ahí entre a 90.9 [Ibero FM] -siempre, desde que recuerdo, he hecho muchos personajes, voces, locución comercial, doblaje- y ahí empecé a desarrollar de verdad el proyecto, y es el primero que saco, pero sin duda, lo que vas escuchando o la gente que vas entrevistando te van marcando. En Ibero pedí un espacio de cumbia cuando no era muy común que se le diera difusión al género, el entonces director me dijo: “está difícil, es una estación que no programa cumbia, no tenemos una parrilla que tenga un espacio así, pero confío en ti y conozco tu trabajo en Pocajú”; en Pocajú había sido guionista, locutor, productor, de todo, y me llevó en el corazón el programa porque la gente respondía muy chido y era un espacio muy autentico, sin afán más que el de compartir la música y no tener otro interés que el de impactar de manera positiva a alguien más.

Paralelamente a ello, llevaba yo un colectivo de arte, no como artista, sino más bien yo producía eventos, e hice algunos con gente de Sicario, de Cultura Colectiva, y que igual iban empezando como yo… lo dejé, y le fue muy bien, pero quise dedicarme de lleno a la música: dejé la radio también -aunque espero regresar en algún fututo de alguna forma, podcast, no sé- porque ahora me consume la música la mayoría del tiempo, y llevo siendo dj un montón de años, pero lo que siempre me ha gustado mucho es ver cuando la gente está fuera de sí, cuando olvidan sus problemas y están en una pista sumergida en una catarsis musical, me encanta ver cómo disfrutan de los ritmos, ahí me siento realizado al 100%, y para mí, mucho de ese espíritu, lo tienen los ritmos periféricos con los que he trabajado, porque son ritmos tan genuinos que brindan un escape a estas comunidades menos favorecidas como el barrio o la favela que siempre buscaban hacer este tipo de música; que sea un desfogue, autentica, para bien de alguien más… a grandes rasgos esa es la historia y mi relación con la música.

Sobre la música de Don Couto, ¿Cómo eran esos primeros bosquejos de producción? ¿A qué sonaban esos primeros temas para ti? 

Siempre he sido dj, canto y también le hago al MC, pero siempre me he definido como dj porque agarro materiales e inspiraciones de muchas fuentes, pero las maquetas con las que inicié el proyecto fueron unos sampleos de Celia Cruz -la rola no la he sacado ni la sacaré porque, tú sabes, son primeras maquetas- y se llama “La Frutera”, y era la voz de Celia, que se acompañaba con el voice note de una amiga que estaba riéndose, y otro audio que tenia grabado de un señor que vendía frutas en la calle… creo que esa descripción resume bastante bien por dónde va mi proyecto, porque en general siempre tengo un referente, o musical o de cultura popular en las canciones, y me acompaña un beat electrónico y un género periférico o tropical. También todo el tiempo estoy grabando cosas que uso para mis producciones, como el audio de mi amiga, y bueno, Celia Cruz, que es de las grandes figuras de los géneros que admiro y me gustó incorporarlo. Y pues, continúo haciendo un poco de eso: un poco de global, algo de moombahton, reggaetón, bases electrónicas, etc. Cuando comenzaba este proyecto también me acerqué a Roy de Monstruos Del Mañana porque ya habíamos trabajado juntos, le conté del proyecto, le conté de Elcano -que es mi primer disco- y así coprodujimos el álbum; Roy trae una onda de psicodelia con tropical en su banda, lo cual a mí me viene muy bien porque, a final de cuentas, como que hablamos el mismo lenguaje. Le dimos por dos años al disco y, como es mi primer lanzamiento como tal, y yo viniendo de ser dj, me topé con muchas sorpresas, como los derechos de autor en los sampleos: tenía un montón de sampleos que, o tuve que hacer con mi voz o regrabar los instrumentos, o buscar una solución para poder publicar sin que hubiera problemas porque es una limitante creativa bastante dura y pues bueno, ahí fue desarrollándose conforme las circunstancias lo permitían. Estoy muy contento con el resultado final.


“Eso es lo que yo exalto y busco con mis canciones, un momento en el que todo quede fuera y estés totalmente inmerso en la música, y al ser géneros que en su mayoría vienen de África, tienen un aspecto muy de rito, ¿sabes? Los pies con la tierra, el tambor con el ritmo del corazón, el sudor y lo que expresamos… Me parece importante darle otra forma y visión a estos géneros porque muchas veces son apestados, o a mucha gente le parecen marginales.”


Hablando de géneros, ya has mencionado que te mueves en una base electrónica, pero con toda esta gran ola de música latina: reggaetón, la cumbia, lo carioca… pero, hay un término bien importante que es lo “periférico”, y con ello, pareciera que es la música de aquello que se encuentra lejos, que parece olvidado… ¿esta connotación es correcta para lo que buscabas, quizás, rescatar?

Para mí, la ceremonia de ir, escuchar música y bailarla, me hace mucho sentido con este tipo de géneros o ritmos periféricos porque son muy genuinos, porque la gente va y baila de manera muy natural, y si, de casualidad, esta persona tuvo una semana muy violenta y le costó conseguir algo para comer, aquí tiene un espacio donde todo eso queda fuera y en esta ceremonia se encuentra en un lugar que le va a dar fuerza para seguir adelante… y esto lo he visto en documentales y material profesional, y claro, en experiencias que he vivido, por ejemplo en los bailes sonideros, o cuando los MC’s ponen sus pads, improvisan y la gente baila y enloquece. Eso es lo que yo exalto y busco con mis canciones, un momento en el que todo quede fuera y estés totalmente inmerso en la música, y al ser géneros que en su mayoría vienen de África, tienen un aspecto muy de rito, ¿sabes? Los pies con la tierra, el tambor con el ritmo del corazón, el sudor y lo que expresamos… todo esto quiero exponerlo, de ahí tomo inspiración, es la base que define toda la producción en cuanto a lo que a mí me gusta. Me parece importante darle otra forma y visión a estos géneros porque muchas veces son apestados, o a mucha gente le parecen marginales.

¿Y por qué le tenemos miedo o rechazo a la periferia y a lo que viene de ella? Siempre he creído que las fronteras son como dos mundos en uno solo, y la periferia, de alguna manera, es como una “frontera” en donde se vive igualmente lo que nace ahí, pero se nutre también de aquello que rodea o que aísla de otros terrenos y viceversa…

Pues como vienen de zonas donde hay violencia y que tienen una carga muy sexual o donde las drogas se involucran, están tachados de malos géneros o música chafa, cuando muchas veces tienen mucha riqueza y muchísimo valor que, una vez más, porque la gente juzga, no se dan la apertura de realmente apreciar un género que nació en un lugar que no necesariamente es una sala muy mamona. Digo, a fin de cuentas, todos los géneros nacen así, ahí está el jazz, que era lo mismo: gente juntándose a improvisar y a olvidarse de sus problemas. En ese sentido es lo que yo busco, tratar de que la gente voltee y vea que acá también hay cosas chidas, de calidad, aunque no todo sea tan perfecto en el entorno.

En tu caso, en lo que has trabajado, escuchado, y de tus experiencias de trabajo y convivencia, ¿Cómo nace un movimiento cultural en la periferia? ¿Cuál es la dinámica social que has observado al investigar la música que haces? ¿Cómo fluctúa esa esencia musical en esos terrenos? Hace un momento mencionabas el ritmo del corazón y me viene a la mente el uso de las percusiones, golpes de tambor, etc…

Algo que yo busco con el proyecto es mostrar que todos somos artistas y creadores, y que sea lo que sea que te guste hacer, se pueda lograr. En estos espacios claro que hay limitantes, y se hace música con lo que se tenga muchas veces, en la periferia puedes tener a tus padres músicos que podrán enseñarte el oficio para vivir, o bien, los instrumentos se hacen de herramientas que les permitan crear sonidos, pero no de manera elegante, incluso improvisado, claro, y es el caso del favela funk o funk carioca, porque es prácticamente música hecha con sampleos; tienes un board, un pad, metes sampleos y prácticamente el MC es la banda entera, entonces, a falta de recursos, es lo que se hace, y me gusta mucho porque le da un sentido a la “re-mediación” de sonidos si así se le puede decir, y que está muy chingón: por ejemplo, hay una MC brasileña que se llama Deize Tigrona, tiene una rola llamada “Injecao” y que el sampleo que tiene es del tema principal de la película de Rocky, y a su vez, M.I.A., con “Bucky Done Gun”, usa el sampleo que usa ella. Ahí te das cuenta de hasta dónde puede llegar lo que se hace en las periferias.

Y creo que eso es de lo más importante, el cómo permea todo esto; cómo pasa de la periferia a lo céntrico, pero también ahí es donde sucede el rechazo o la falta de apertura, ya sea que llegue en forma de samples, modas, canciones pegajosas… hay un montón de caminos para llegar al centro, pero ¿estamos realmente tan negados a escuchar estos ritmos? ¿Cómo lo percibe un productor como tú?

Pues, siempre he estado muy tranquilo en ese sentido, siento que el proyecto y la creación deben tomar su ritmo porque al final las cosas suceden, tal vez el caso del fenómeno musical que se está viviendo en todas partes de que suene música en español en todo el mundo, y que antes aquellos géneros que precisamente eran del barrio, o de los “jodidos” o de los “criminales”, ahora resuenan en todo el planeta… porque puedes pararte en China y escuchar cosas así. Creo que la música tiene su propia fuerza, su propia forma de llegar al centro, y simplemente hay que dejarla ser, seguir produciendo y hacer lo que te haga feliz; que sea una expresión genuina es lo que más valor tiene para mí, es como escalan las cosas o llegan adonde deben llegar.


“La lógica de todo el disco es una base electrónica y lo acompaña un género periférico o tropical, y esto lo concebí así porque, desde el underground de la electrónica, me parece también muy similar a lo que se vive en las comunidades de las que tomo inspiración para crear las rolas.”


Hay algo que mencionas como estandarte en tu trabajo y es el querer exaltar la belleza de lo popular, ¿cuál es esa belleza como tal?, ¿dónde se encuentra y cómo hacerlo?, ¿cómo lograrlo contra un sentimiento de rechazo?

Pues ahí entra la creatividad y la interpretación de cada uno, eso en primer lugar, pero si abrimos bien los ojos también, la realidad es que en todo hay belleza, y para mí, la encuentro en estos círculos donde tal vez se viven cosas fuertes pero también hay mucho apoyo, mucha felicidad, y también hay un sentido de apreciación a la vida que es muy importante, y es donde yo tomo inspiración para reinterpretar estos sentimientos, estas estéticas, y, como todo movimiento de cualquier parte, lo importante para mí es no juzgar, no decir “esto no va conmigo”, y si abres un poco la mente y entras a esos círculos puedes ver que no es algo feo, hay mucha belleza, es genuino… hay que ver las cosas con otros ojos, no con los que nos dicta todo mundo, y darle una interpretación creativa y personal.

Y eso, va totalmente relacionado con otro de tus objetivos como productor y creador, que es romper clasismos en los clubes de México, ¿Cómo lograr hacer eso? ¿Cuál es el estado de los clubes mexicanos para tener esa tarea u objetivo? Supongo que para hacer un statement así, debes notar que ese cambio es necesario…

Creo que va mas en el sentido de cómo está segmentada la gente, y en algún punto lo entiendo, al final son tribus urbanas y es natural, pero he visto que en muchos lugares hay gente que quiere ser parte de esta ceremonia, que es la música, y por no tener conocidos o el suficiente aspecto necesario para los lugares donde está esa música, no son parte de, y al final eso representa a la industria, porque es música que también le pertenece a esa gente, entonces, me gustaría poder quitar un poco de esto malo. No sé de que manera se puede lograr, porque la representatividad es importante: que se escuche cumbia sonidera en varios lugares esta muy bien, pero estaría mejor que la pudiéramos escuchar todos. La gente reacciona y lo vive igual, y lo he vivido en diferentes eventos y espacios que pueden ser turbo mamones, y también en lugares que podrías denominar de “chakas”: la gente está feliz, no importando quién seas o cómo seas o de dónde vengas. Me parece un tanto injusto que se prive a cierta gente de no tener acceso a esto.

Hablemos un poco del disco que estás por lanzar el siguiente año… creo que es difícil esperar algo concreto porque es un universo entero el que propones musicalmente: Hasta ahora tienes una canción rebajada y electrónica como “Cumbia Binaria” y tienes “Rico Suave”, que es totalmente una canción de percusiones, colorida, tropical, de raíces africanas, ¿Cuál es el fin o el objetivo de un material como este?

La lógica de todo el disco es una base electrónica y lo acompaña un género periférico o tropical, y esto lo concebí así porque, desde el underground de la electrónica, me parece también muy similar a lo que se vive en las comunidades de las que tomo inspiración para crear las rolas. Al tener esto en común quise exponerlo en el disco, es importante para mí, y es un reflejo de lo que yo vivo, de lo que soy y de lo que siento. El disco tiene el objetivo de hacer feliz a quien lo escuche, de brindar un espacio de baile, de gozo, porque es música hecha con el corazón. Es un álbum que me ayudó a crecer mucho, a enfrentarme a muchas cosas…


“…si abrimos bien los ojos también, la realidad es que en todo hay belleza, y para mí, la encuentro en estos círculos donde tal vez se viven cosas fuertes pero también hay mucho apoyo, mucha felicidad, y también hay un sentido de apreciación a la vida que es muy importante, y es donde yo tomo inspiración para reinterpretar estos sentimientos, estas estéticas…”


Y sobre, quizás, lo más tangible, imagino que será un disco como en una especie de collage de muchos géneros: moombahton, algo de global, reggaetón… ¿Qué tipo de tracks encontraremos en Elcano?, ¿Cómo trabajaste este disco?

Pronto saldrá “Tiburón”, que es un cover a Proyecto Uno, a ese tiburón de los 90s, y que me hace mucho sentido porque la misma Nina Kraviz usa Proyecto Uno en sus samples… también hay merengue, una versión de baile funk, también viene una colaboración con Monstruos Del Mañana, que es una rola mas tirada a lo chamánico, mas mística, se llama “Negro Santo”, y habla de la noche, es un poema a ella, sobre los astros y lo que sucede en una noche cuando uno quiere bailar; también está “El Flaming Hot”, que es una cumbia y tiene sampleos de Meteoro, la caricatura, pero en japonés; también hay un poquito de cumbia tejana ahí escondida… y está entre salir y no salir una canción que tiene un parafraseo de Selena de “Como La Flor”, pero ahí estoy luchando con los derechos, ya veremos. Sí hay muchas rolas con su género bien definido, pero es al mismo tiempo, como dices, un collage, pero siempre con bases en lo electrónico.

Entre toda esta carga de energía y de música tan grande, ¿Cómo defines este álbum?, ¿Cuál es la esencia de Elcano?

De manera muy personal, imagino a este disco como la playa, y su nombre lo dice: Elcano es el hotel emblema de Acapulco, y a mí me han pasado muchas cosas ahí, desde chavillo me acuerdo que me echaron a la alberca y escuché abajo del agua una rola y fuera de ella otra, y es un poco como mi proyecto, de hecho; con una canción por abajo y otra por arriba. El disco se concibe para escucharlo en la playa en muchos estados por los que puedes pasar sentimentalmente: desde que vas llegando en el coche, hasta que reflexionas viendo un atardecer, hasta que estás hasta el huevo de lo que quieras ahí bailando, etc… para mí el mar es mucha vida, y mucha vida tiene el disco, eso es lo que reflejo en Elcano.