La eterna y mágica búsqueda de lo genuino; una charla con Bestia Bebé sobre su nuevo disco, ‘Gracias Por Nada’

De nuevas fórmulas, composiciones más profundas y el camino de la verdadera independencia y ser tu propio jefe en la movida argentina. Hablamos con Tom Quintans, vocalista de la banda, sobre su cuarto LP.

Fue en el lejano 2013 cuando Bestia Bebé lanzó un álbum homónimo en el que le cantaban al barrio, a los amigos y a la dualidad permanente entre ganar y perder; así, en esa docena de tracks, demostraron las hechuras de una banda diferente, de esas que dejan ver la magia desde el primer toque. Casi ocho años y tres discos después, el cuarteto argentino lanzó Gracias por Nada, donde reflejan a la perfección el momento actual de la banda: poseedores de un sonido más maduro y mucho más estructurado, con composiciones que se antojan diferentes pero en las que siguen cantando a las victorias y a las derrotas propias del camino.

Forjado bajo el principio de no hacer un disco igual a los anteriores, Gracias por Nada involucró una nueva búsqueda musical y procesos distintos, en las que las colaboraciones con amigos cercanos, fórmulas diferentes y un mayor peso a las líricas, terminaron por amarrar cada uno de los once temas que hacen de este el mejor álbum en el palmarés de la banda.

Así pues, platicamos con Tom Quintans, guitarra y voz de Bestia Bebé, sobre ese recorrido que los llevó a dejar de ser una joven promesa y asumir un rol más protagónico dentro de la escena independiente argentina, así como sobre la necesidad permanente de alcanzar nuevas formas y la importancia de mantenerse fieles a las convicciones de la banda.



¿Les da la sensación de que, hasta ahora, todo pasó muy rápido… o pueden ver el paso a paso en el recorrido de la banda?

Rápido no fue, fueron muchos años, son ocho años tocando. Parece rápido, pero te pones a pensar las cosas, lugares, fechas, giras, discos… son un montón de años y tiempo que le pusimos a la banda y a esto de tocar.

¿Cómo se alimenta ese fuego que distingue a la banda, tanto arriba del escenario como al mayor esfuerzo de producción que se observa en el trabajo de estudio?

Poder dedicarte a la música o a cualquier profesión te tiene que gustar, sentirlo de verdad, si no, a la primera de cambio te va a tambalear todo. Si estás seguro de que te gusta, sabes que van a haber momentos en que te va a ir mejor o peor, así es, incluso, la vida misma. Pero si te gusta, no vas a dudar. Es feo la gente que duda todo el tiempo de lo que hace, es una situación de mierda que le pasa a mucha gente: no estar convencida de lo que está haciendo o se está dedicando. Y la música más; tenés que estar convencido porque es un camino muy difícil, con muchos cambios, inseguridades. No hay una estabilidad económica y tampoco estabilidad en general. Tiene muchos altibajos, hay que arriesgarse, tener ganas y jugársela por lo que a uno le gusta. Y tener cerebro, porque nosotros al ser una banda autogestionada, que labramos nuestro propio camino, tenemos que tomar decisiones, pensar qué hacer y proyectar que somos los jefes de esta empresa. Tenemos que hacernos cargo de todo, planificar permanentemente. Son las dos cosas: está la parte divertida, de placer, hacer lo que uno quiere, y también una parte de mucho trabajo en la que hay que usar la cabeza y también el cuerpo. Tiene de todo, como cualquier profesión a la que uno se quiere dedicar.

¿Sintieron en algún punto como un momento de inflexión, algún momento del tipo de que “no hay vuelta atrás”, que están consolidados y todo está bien?

Atrás no vas a volver nunca en nada. Lo que sí, podés en algún momento, si no te gusta más, dedicarte a otra cosa. Le puede pasar a cualquiera con cualquier cosa de la vida. No creo que esté todo definido, y cuando tomas una decisión no hay posibilidad de cambiar. Es algo que resalto de nosotros, que después de tantos años, nos sigue gustando, nos divierte y nos emociona que salgan discos nuevos. Nos sigue emocionando ir a lugares nuevos, viajar. Nos sigue sorprendiendo y nos sigue trayendo felicidad todo ese tipo de cosas. Eso es lo que le da vida a la banda.

¿En qué disco lograron consolidar esa identidad que hoy pueden presumir y que parece haber firmado esa fidelidad con los seguidores?

No suelo pensar en esas cosas, esos análisis me cuestan un poco. Lo más importante es ser fieles a lo que nosotros creemos y estar convencidos de que estamos haciendo lo que queremos y lo que nos gusta. Ese es el motor. Siempre vamos a hacer lo que nos deje tranquilos.

Escuchando el último disco, parece que la banda está en un momento que puede ser más directa y sencilla…

Al revés, este disco es el menos simple. El que tiene más instrumentos grabados, estructuras menos convencionales, muchos más arreglos de voz, invitados, instrumentos, cosas que nunca usamos. La producción de este disco fue más profunda y complicada que todos los anteriores...


“No queríamos hacer el disco igual al anterior. Tenemos que encontrarnos nosotros y sentir que no estamos haciendo lo mismo. Por más que siempre venga uno y te diga “Se parece al otro”. Yo tengo que sentir que no estoy haciendo lo mismo porque me aburre. Es otro de los pilares que tenemos: tener una búsqueda, diferenciar a un disco de otro y le cree su propia identidad al álbum.”


Se nota todo ese trabajo… Pero da la sensación que tienen más en claro a dónde ir y lo qué necesitan para lograrlo

En ese sentido, sí. Eso te lo da la experiencia, haber hecho otras cosas, haber tenido malas experiencias, a la hora de encarar un nuevo disco, ya sabes que querés hacer y que no querés hacer. Igualmente, siempre hay un factor sorpresa y eso es lo divertido. En este disco queríamos hacer algo nuevo, grabar por tema; el primer tema lo grabamos todo entero, después pasamos al segundo, y en cada tema experimentar qué necesitaba cada canción para sumarlo: Si necesitaba un teclado, bueno, súmalo. ¿Un invitado? Súmalo. Una batería que suene tipo Flaming Lips o Led Zeppelin… la idea era que si se nos ocurría algo, había que probarlo. Esa fue la diferencia con otros discos, que fue un experimento. Antes, tal vez estaba todo más cocinado y listo para grabar. Igualmente, no pudimos hacer eso de grabar tema por tema porque llevaba mucho tiempo y no llegábamos. Pero fue bastante así.

Grabamos las baterías al principio de todo, era lo que más gasto representaba y entonces no íbamos a tener tiempo para otras cosas. Después grabamos el resto de los instrumentos, probando un millón de ideas que fueron saliendo. Pero mismo la batería, cuando el Polaco tocaba, probamos un montón de cosas también. Estuvo Lulo, un drum doctor que nunca lo habíamos usado. No había nada definido. Nos tomamos, dentro de lo posible, el tiempo necesario para lograr que cada tema tenga una identidad o características que los otros no tenían. Un disco que no suene todo igual, que cada tema tenga su búsqueda. Un poco esa era la idea cuando empezamos a grabar.

Hay una gama de sonidos más ricos que los anteriores. Cuando escuché el disco tenía presente sus shows en vivo y el hecho de que la banda jamás se quedó amarrada a un sonido

No queríamos hacer el disco igual al anterior. Tenemos que encontrarnos nosotros y sentir que no estamos haciendo lo mismo. Por más que siempre venga uno y te diga “Se parece al otro”. Yo tengo que sentir que no estoy haciendo lo mismo porque me aburre. Es otro de los pilares que tenemos: tener una búsqueda, diferenciar a un disco de otro y le cree su propia identidad al álbum.

La composición es algo fundamental del último trabajo, varias letras tienen una complejidad inédita respecto a las de otros discos y recorren varias aristas emocionales. ¿Cómo encaras habitualmente la parte de la composición?

Tiene que ver las bandas que escucho, es raro componer de lo que uno no escucha. La búsqueda que lleva uno viene a partir de lo que uno escucha. No me considero un buen letrista. Al principio era algo a lo que no le daba mucha importancia, siempre le daba más importancia a la música. Ahora también, pero le di otra cuota de atención. Me gustaba escribir sobre cosas que me parecieran originales o que trajeran algo nuevo, que no escuchara en otras bandas. Ahora fue escribir más sobre cosas que me pasaron: pensamientos, ideas… darles más bola. Hay canciones de este disco que les terminé cambiando la letra por otra porque nunca me cerró e hice una letra nueva, nada que ver con la anterior. Cambié frases y palabras para que queden bien con la melodía. Hubo un trabajo y una atención que en otros discos no la tenía. Busqué temáticas o formas de escribir nuevas, como te decía con la música. Con el tiempo creo que también fui mejorando, por lo mismo, por la experiencia de hacerlo desde ya hace un tiempo.

¿Cómo fue grabar con Santiago Motorizado, Morita de los Faunos y María de Tigre Ulli?

Fue lo más normal del mundo, son grandes amigos de hace años. María es mi novia hace años, la mamá de mis hijos, más natural no puede ser. Todo quedó en familia. Es como invitar a un hermano, no era algo extraño. Lo mismo con Morita y Santiago, tocamos en su banda solista, siempre compartimos un millón de cosas. La idea de sumar a cada invitado era por lo que te decía antes: lo que pedía la canción. “Qué Clase de Ciudad es Esta”, me parecía que iba muy bien con la voz de Chango y Morita, más que nada por la melodía. La letra cortita me hacía acordar a cosas que compone él. La voz de Morita cuando canta grave, me parecía que iba a quedar bien mezclada con mí voz y la de él. Después con María también por la canción; cuando canta así tranquilo, como en ese tema, pensé que iba a quedar muy bien su estilo… Y obvio también por la cuestión afectiva, la canción está dedicada a ella. No me gusta que las cosas sean tan obvias, o de qué hablan las canciones, pero me parecía que estaba bueno por esto mismo que te digo.


“… nuestra música no está inmersa en eso que llaman ‘rock nacional’. Como pasa con otros géneros, el heavy metal, el punk rock, nunca fueron llamados ‘rock nacional’ como sí Fito Páez, Andrés Calamaro y todo eso… Yo no me veo ahí. Tampoco esas bandas son influencias nuestras, no me gustan. No tengo nada que ver con toda esa gente. “

¿Cómo interactúan tus facetas de músico y productor?

Todos los músicos son productores en algún momento. Si vos te das una idea de cómo querés que suene o como querés que grabe, estás produciendo. Es lo mismo, va de la mano. El productor lo que hace es tirar ideas que a la banda le pueden gustar o no, es como un integrante más que ayuda. Algunos se meten más, otros se meten menos, más con el sonido, más con la composición… pero todos los músicos en algún punto están produciendo.

Sí, pero no todos dan ese paso. Por ejemplo, tuviste muy buenas experiencias con otras bandas del sello LAPTRA…

Pero son amigos de hace mil años, mis mejores amigos todos. No es que me contrató alguien que yo no sé quién, fue todo muy natural. Son mis amigos, si no era productor les decía igual “Che, me gusta esta canción” o “Le cambiaría…”, Se lo diría igual aunque no fuese productor. Si a mí una banda no me gusta, no lo haría el trabajo tampoco. Porque no puedo, es más fuerte que yo. Si algún día necesito la plata, por ahí lo hago [risas]. Un productor va a funcionar mejor si la banda que está produciendo le gusta. Los discos que produje son bandas que me encantan, músicos talentosos y más que nada son muy amigos, es todo mucho más fácil.

¿Cómo imaginas el futuro de la banda después de presentar al mundo Gracias por Nada?

Siempre vamos paso a paso. Íbamos a sacar el disco en mayo y llegó una pandemia [risas]. Esto nos enseña a vivir el día a día. Uno planifica, el año que viene hay giras por México y Perú que ya tienen fecha. De a poco se reprograma este año. Me lo imagino como siempre, volviendo a tocar, volviendo a girar, hacer otro disco… Es así, bastante cíclico.

En México ya estuvieron. ¿Cómo fue esa experiencia?

Estuvo buenísimo, nos gusta conocer nuevos lugares. Alquilamos una Chevrolet y viajamos por nueve ciudades. Hubo fechas buenísimas y otras que no tanto. Puede pasar. Fuimos sembrando y aprendiendo cómo volver, a planear la gira siguiente. La idea es volver y compartir ciudades con Los Punsetes. Vemos qué nos trae esa gira…


“Nunca pensamos que con una banda independiente podías hacer un camino. Yo creo que hoy en día el pibe o la piba que arranca una banda el primer camino que piensa es <<vamos hacer como hicieron El Mató, 107 Faunos… Vamos a hacer una banda independiente, vamos a editar el disco nosotros, vamos a armar nuestra propia fecha, vamos a llamar a otras bandas que estén en la misma para armar una movida…>> Eso está buenísimo.”


En una entrevista que hicimos con Gato de 107 Faunos, conversamos respecto al lugar de ustedes en la escena local. Él siempre dice que se identifica más como “Indie argentino” que con aquella etiqueta ya algo añeja de “rock nacional” ¿Cómo ves el asunto desde tu perspectiva?

Está bien lo que dice, porque nuestra música no está inmersa en eso que llaman “rock nacional”. Como pasa con otros géneros, el heavy metal, el punk rock, nunca fueron llamados “rock nacional” como sí Fito Páez, Andrés Calamaro y todo eso… Yo no me veo ahí. Tampoco esas bandas son influencias nuestras, no me gustan. No tengo nada que ver con toda esa gente. De acá me gustan un millón de bandas, pero ninguna de las llamadas “rock nacional”. Igual si nos quieren llamar “rock nacional”… ¡Nos han llamado tantas cosas!

Da la impresión de que ustedes se enfocan de lleno en hacer música y no se detienen a hacer un análisis o reflexión del entorno o ambiente que habitan, como una suerte de espíritu punk…

Sí, yo no hago música para ponerme a analizar la escena nacional. Siempre que me preguntan eso, si yo cuento lo que veo es problemático, el 90% de las bandas me parecen malas. ¿Para qué voy a decir eso?

Tampoco debería ser problemático opinar, decir lo que a uno le parece…

Pero no soy un crítico de rock. Hay músicos que saben, que escuchan a un montón de bandas. Yo hago la mía. Escucho un montón de bandas que reivindican todo ese “rock nacional” y no me gustan. No me parece copado. Y tal vez la escena, cuando nosotros salimos, era más punk. Ahora está esa cosa medio refinada que cantan todo así perfecto y todo muy careta [falsas], todos somos amigos de todos y todas las bandas están buenas. Y no es así, eso no existe. No puede estar todo bueno y no todos somos amigos. Eso no existe hermano, te quieren vender eso que venden las redes sociales: no hablar mal de nadie, se va a ofender tal, se va ofender el otro. Es quedar bien, sacarte la fotito, muy lookeados, que salga bien la foto. Eso me parece una mierda.

También hay un montón de bandas que están buenas, seguramente. Comparado cuando arrancamos con nosotros, por lo menos cuando yo empecé a tocar, en 2006 más o menos, creció muchísimo todo: la escena, la industria, el circuito de lugares para tocar, hay recitales por todo el país, falta mucho. Pero creció muchísimo comparado con esos años, eso es genial. Por más que yo te diga que hay bandas que no me gustan, está buenísimo que salgan bandas nuevas todo el tiempo. Que no sean las mismas de siempre, que haya nuevas propuestas. Como ahora el trap, el hip-hop, parece que los productores descubrieron que hay hip hop ahora en Argentina. Hace 30 años que hay hip hop acá. Está buenísimo que se le dé lugar a géneros que antes no se les daba atención. Que haya pequeñas revoluciones siempre es bueno, que se mueva el avispero. Después si a uno le gusta o no, ya es otra cosa.

Cuando yo comparo con 15 años atrás, cambió muchísimo y para bien. Yo te digo 2006 cuando empecé a tocar con GO NEKO, pero yo empecé antes: cuando estabas en la secundaria – preparatoria, y tenías una banda pensabas que para que te vaya bien con la música tenías que tener un hit o un contrato. Nunca pensamos que con una banda independiente podías hacer un camino. Yo creo que hoy en día el pibe o la piba que arranca una banda el primer camino que piensa es “vamos hacer como hicieron El Mató, 107 Faunos… Vamos a hacer una banda independiente, vamos a editar el disco nosotros, vamos a armar nuestra propia fecha, vamos a llamar a otras bandas que estén en la misma para armar una movida…” Eso está buenísimo. Eso es lo que se visibilizó. No está mal tener un contrato con una discográfica, pero también está bueno que se vea que hay otro camino de llevar adelante una banda y que funciona. Eso es lo que rescato, que está al alcance del que lo quiera hacer.