Niños del Cerro ha sido, desde sus inicios, una banda única. Una banda completa. Una banda integral. Un quinteto del suroriente de Santiago que, tras una racha impecable de presentaciones en vivo en su natal Chile y el lanzamiento posterior de ‘Nonato Coo‘, su álbum debut liberado por el extinto sello Piloto, ha coronado años de trabajo y genialidad musical con su segundo material de estudio titulado ‘Lance‘, uno de los mejores discos publicados en Chile y Latinoamérica este año.

¿Por qué es ‘Lance‘ uno de los mejores discos chilenos de 2018, e incluso, con posibilidades a ser uno de los más geniales y representativos de la década en la música independiente de su país? Compuesto en alma y letras por Simón Campusano (voz y guitarra del conjunto) los nueve tracks de este material significan una entera rehabilitación a los temas de guitarras y al género rock nacional que, por bastantes años, parecía quedar eclipsado por la gigante cascada de electrónica pop y sintetizadores de alto brillo que aun parece reinar. Con esto como antecedente y gran arma, los Niños lograron crear una enorme obra sonora donde los cambios de ritmo, el frenesí de las percusiones, la experimentación en el ensamble y las letras, han conformado una especie de concepto punzante, que carcome emocionalmente pero que también sana con cada delicado tono que emana de la placa.

Lleno de texturas, saturados parajes de guitarras y un incontenible movimiento en toda la producción, el nuevo disco de los niños ha sido la médula de esta charla; hablamos con Simón C, cantante de la quinta chilena sobre todo aquello que se encuentra en esta grabación, los dolores que sufrían él y la banda al componerlo, la relación con su nuevo sello, Quemasucabeza, y más trazas de esta rosada caratula con flores:

¿Cómo les ha ido ‘Lance’?

Han llegado super buenos comentarios, buenas reviews, de lugares que ni esperábamos.  Sabíamos que tendría ciertas repercusiones en el nicho, sabes, en Chile particularmente, pero ha trascendido un poco mas de eso, eso no lo esperábamos mucho ni lo dimensionábamos.

A bastante tiempo de concebirlo y crearlo, ¿a qué deben el éxito del lanzamiento?

Creo que la música está muy buena, las letras son buenas también para prestar mucha atención, y también a Quemasucabeza en su alcance en México, que ya han trabajado mucho entre ambos países para lograr mucha más difusión y mayor promoción de sus talentos… y, pues el disco está bueno, claro. Hicimos el disco que queríamos hacer desde un inicio.

¿Qué otras repercusiones les ha dado el sello? Es decir, ustedes comenzaron super indie, y aunque la disquera se mantiene en ese espíritu, es una de las más representativas de su país…

La forma de trabajo es un buen feedback y retroalimentación entre nosotros y el equipo de trabajo del sello, es constante, todo el tiempo de ida y vuelta. Eso nos ha dejado mucho más tiempo para poder dedicarnos a lo que debemos hacer, que es hacer música; tener tiempo de crear, de hacer arte, quizás no estar tan pendiente de la gestión de prensa, entrevistas… cosas así que el sello ha apoyado mucho, descansamos en ellos esa parte y damos mejores shows, la música es mejor, etc. Nosotros llegamos con propuestas también, porque llegamos con este disco -que ya casi estaba terminado, incluso la gira- pero lo que hizo el equipo fue tomar lo ya hecho y amplificarlo, posicionar todo a algo mucho más grande. También significa tener más ambición, porque no sabíamos muchas cosas o la manera de encontrarnos en otros lugares o maneras de trabajar.

¿Cómo fue ese clic con ellos?, ¿Cuál es la anécdota?

Nuestro primer acercamiento fue en el Festival Neutral del 2016, tocamos ahí, ellos nos invitaron a tocar… y a gran parte del equipo ya lo conocíamos porque eran chicos que van a las tocadas nuestras, entonces ya sabíamos de ellos. Pasó que estábamos antes en un sello que se llama Piloto, o más bien, se llamaba así, ahí sacamos el primer disco, incluso varias bandas de la escena sacaron buenos discos ahí -Patio Solar, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco- y pasó que al final del año pasado, murió, se acabó, y nos quedamos con el disco nuevo casi terminado sin saber con quién editarlo. Nuestra primera opción fue Quemasucabeza, tuvimos una primera reunión, planteamos las inquietudes y la cosa empezó a funcionar muy bien desde el primer momento.

Supongo que nos dolía el tener cierta incertidumbre respecto a muchas cosas, la vida en general, o el trabajo, porque creo que esa parte sí era algo importante ya que decidimos dedicarnos de lleno a la música, que es algo que de por sí es incierto, y no sabíamos bien adónde íbamos. Obvio cosas personales en el medio, quiebres de relaciones amorosas largas, cosas así.

Sobre ‘Lance’, al escuchar los temas hay una temática clara -o eso parece- que surge en buena parte del álbum: el dolor. ¿Es una percepción errónea?

No, es una percepción super acertada, digo, la interpretación es libre, pero sí tiene mucho sentido lo que dices con lo que quisimos plasmar, porque sí era un momento que estaba pasando personalmente -yo que hago la mayoría de las letras- pero también era una situación que todos pasaban, quizás tiene que ver con la edad que tenemos, como que me hacia sentido hablar de eso porque eso me pasaba, era genuino hablar de cómo me siento.

¿Qué le dolía a la banda en esos momentos?, ¿Qué pasaban emocional o físicamente cuando componían este disco?

No sé, supongo que nos dolía el tener cierta incertidumbre respecto a muchas cosas, la vida en general, o el trabajo, porque creo que esa parte sí era algo importante ya que decidimos dedicarnos de lleno a la música, que es algo que de por sí es incierto, y no sabíamos bien adónde íbamos. Obvio cosas personales en el medio, quiebres de relaciones amorosas largas, cosas así.

Algo que es parte de la música chilena indie, y que la nutre, es esta integración de la música más tradicional de su país, en su caso, ¿integran este folclor a su sonido de manera consciente?

Sí, exacto, lo que pasa con nosotros -o nuestra generación- es que tenemos referentes de todo el mundo y de todo el indie que hay, y también los referentes locales siento que están a la misma altura, las bandas chilenas y las bandas que nos gustan de fuera están a la misma altura, de las escenas que digas… y la música que hacemos te habla de muchas influencias y discursos que se nutren de muchos lugares y con lo que somos nosotros. No sé si es una reivindicación de la música chilena y del folclor chileno porque hay gente que trabaja a pulso y han logrado posicionar eso en Chile y en el mundo. Pero sí es una apropiación, de apropiarse de lo nuestro, de lo que está cerca, no mirar tan lejos, y la verdad tampoco es como un esfuerzo mayor, no es ir tan lejos para hacer algo interesante, son cosas que siempre han estado porque hay mucho bagaje que se puede leer y jugar, es muy interesante.

A mí el disco me fascina: los bajeos son increíbles, las guitarras son muy fuertes, hay experimentos sonoros a lo largo del tracklist, también momentos muy progresivos… ¿Cómo no perderse en el camino y hacer una canción que les guste sin que suene sobrado o escueto?

Creo que ahí entra lo colectivo, el ser una banda, porque las canciones, su estructura y letra, las escribo yo, y la banda entra en ese momento en que hay que completar y terminar los espacios. Y como también siento que llevamos harto tiempo tocando juntos y es fácil tomar decisiones, ya tenemos claro lo que queríamos hacer porque queríamos lograr el sonido que teníamos en el cerebro.

Si pudieras etiquetar el sonido

Creo que es romántico, es introspectivo, es ruidoso, es muy latinoamericano -o me gustaría pensarlo- muy cambiante, es delicado y es muy romántico.

En estas características se nota la unión de conceptos contrarios, especialmente lo ruidoso en contraste con lo delicado o lo romántico, ¿cómo se sintieron ustedes luego de escuchar el álbum?

Nos sentimos super conformes, satisfechos con todo el trabajo, desde la grabación, mezcla, ejecución… nos tiene super felices, aparte es un disco de “rock” pero con un sonido muy moderno: los bajos suenan bien bajos, los bombos super profundos, suena muy modernos para una banda que rescata o fija compases en otra estética, porque no replicamos estéticas del folclor propio chileno, y me interesaba eso y me gustó mucho cuando escuchamos las mezclas finales. Invertimos mucho tiempo, emociones, gustos, disgustos, dolor, felicidad… todo lo que la banda era y es, está en ese disco.

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