El tiempo pasa y la ciudad no se detiene. Así, entre la urgencia de todos por llegar a su destino, las avenidas tapizadas de autos, el smog y el calor construyendo el agobiante clima citadino, y cientos de proyectos y creativos compitiendo por alcanzar su propia idea de éxito, dejar de lado la pose y generar vínculos verdaderos a través de la música es algo que pocas veces se consigue en la  mal llamada CDMX. En medio de esa rutina citadina y sus peculiares dinámicas sociales, Meelt hace más que retratar el día a día a través de un sonido que se podría catalogarse como punk, pero que no niega su lado más pop,

El dueto conformado por Alejandra Acosta Chávez (batería) y Uriel Mena “Quepa” (bajo) es un ejemplo de que aún se pueden hacer cosas por el simple gusto de hacerlas, combatiendo el statement de la escena sin siquiera haberlo planeado, pero bien conscientes de la importancia de no seguir patrones definidos, Así pues, en el corazón de la Tabacalera, uno de los barrios más icónicos de la ciudad, platicamos con ellos acerca de su música, del valor de generar vínculos a través de la lírica, sobre la importancia de no ser punk, las dinámicas de género dentro de la escena y por supuesto, de fútbol.

Desde la alineación bajo-batería, Meelt se percibe como una banda diferente, ¿cómo empezó?

Quepa: Nos conocimos en mi escuela, donde estudié diseño. Una amiga me contaba sobre otra amiga y un día la llevó a la escuela, a una clase de diseño y género, nos topamos y nos caímos chido. Yo tenía otras bandas con un amigo que se llama Morales Huerta, pero dejamos de tocar y eso me agüitaba  entonces pensaba a quién decirle, no importaba que no supiera tocar (risas). Le dije a Ale, me dijo que no sabía tocar, pero que siempre había querido tener una banda y que creía que sabía tocar la batería.

En otras bandas yo tocaba la batería pero me había aburrido y quería tocar el bajo y cantar. Invitamos a otros amigos a tocar pero nunca llegaban, nunca había alguien que tocara la guitarra pero ese sonido me gustaba y decidimos que así fuera la banda. Como al segundo ensayo ya teníamos dos canciones y el “Buscapleitos”, el primer Ep, lo grabamos a los dos meses.

Entre líricas que no requieren metáforas y el sonido diferente de la alineación bajo-batería, ¿cuál es la dinámica bajo la que surgen sus temas?

Ale: Es súper rápido, de hecho en San Luis estrenamos dos canciones que vamos a grabar. El hecho de ser una banda de dos hace que la comunicación sea muy directa y fluye mucho, no es como que nos hayamos puesto como meta estrenar dos canciones en San Luis, sólo las teníamos y salieron.

Quepa: Eso siempre pasa, como que de imprevisto en cada toquín estrenamos canciones y ahora tocó en San Luis. Creo que nunca habíamos estrenado dos canciones. Normalmente casi no ensayamos las canciones viejas, no es que no haya mucho que ensayar pero nos interesa más sacar cosas nuevas.

Hasta ahora sus dos discos son de cinco pistas cada uno, ¿eso ayuda a lanzar material más seguido?

Ale: Completamente, a mí es algo que me encanta. Me causa conflicto cuando a esos materiales se les llama Ep porque siento que se discrimina un poco a los discos cortos. Se subestiman, porque sí, en realidad es un Ep pero no me gusta que por eso no pueda competir o entrar en la categoría de los discos grandes sólo por el número de canciones. No tenemos conflicto con que sean cinco o seis canciones en un disco, pero no a fuerzas tienen que ser diez. A veces eso se siente muy forzado.

Quepa: Como banda, tener cinco rolas y pensar que no puedes sacar un disco así y meter más, es forzarlo para cumplir las expectativas sociales y de industria.

Ale: Tengo ese mismo problema con el cine. Hay un director coreano que me gusta mucho, sus películas duran siempre como 50 minutos y es interesante que el tiempo no es limitante, pues ha logrado entrar a diferentes festivales y ganar premios… otra cosa que me gusta de su trabajo y con lo que me identifico es que sus películas son muy cotidianas, son muy austeras, siempre graba con las mismas cámaras, con los mismos actores, me gusta mucho que se haya logrado colar a los grandes festivales, desafiando el tiempo y los “requisitos”.

Foto: Isa Camarillo

Muchos se basan más en el formato que en el contenido y eso me parece horrible. En la música es chistoso que todas las decisiones que se toman son para cumplir con expectativas que nadie sabe quién estableció, desde el hecho de que en una banda tenga que haber una guitarra.

¿Cómo ese formato se ha ajustado con el ritmo de la banda?

Ale: Muchos se basan más en el formato que en el contenido y eso me parece horrible. En la música es chistoso que todas las decisiones que se toman son para cumplir con expectativas que nadie sabe quién estableció, desde el hecho de que en una banda tenga que haber una guitarra.

Quepa: Lo de la guitarra me parece algo arcaico, como algo muy predecible en el rock. Siento que es la esencia del rock en el Siglo XX, pero si hablas de la esencia del rock actual, yo creo que debe ser algo más, no precisamente el bajo y la batería, porque puede que también resulten muy arcaicos.

En la primaria había un vatillo que me cagaba, pero como a los 14 o 15 nos volvimos a encontrar porque fuimos chambelanes de una amiga en común. Ese vato era súper chacal y yo que iba a clases de música y quería ser una estrella de rock, mi referente era Led Zeppelin y otras cosas que nada que ver con el contexto, pero el morro este un día me dijo “el rock es que te valga verga” y sí es cierto, todo lo transgresor que pueda ser está en eso, y qué cagado que me lo dijo un wey al que le gustaba el reguetón, pero eso me marcó mucho, fue revelador. Creo que no debe importarte cumplir expectativas o cuántos instrumentos tocas, mientras tengas la actitud y esté chido, es válido.

Ale: Además se debe generar un vínculo, hay canciones que no lo logran, pero a veces hasta hay sobrecargo de vínculos y es difícil detectar cuál es real y cuál falso, o a veces hay una desconexión total con el entorno. Eso es algo que, sin buscarlo, nos ha interesado, escribir canciones y hablar de cosas que sí nos pasan o de lugares que sí existen, suena como algo obvio pero es difícil cuando hay tantas referencias que no son tuyas. Por ejemplo, en “Pedro María Anaya”, la letra original hablaba de una Avenida Central, luego recordé que la historia había pasado en General Anaya, y lo agregamos, y es curioso como una decisión tan pequeña puede generar un vínculo más grande y real. Es importante estar conscientes del entorno y de lo que sí somos.

¿Qué han estado escuchando? ¿Con qué se identifican actualmente?

Quepa: A  mí me gusta muy cabrón el reguetón. Siempre me ha gustado aunque antes era como un gusto oculto porque estaba el estigma de que “yo soy rock” y escucho Led Zeppelin y no me puedo salir de eso… pero siempre me gustó el reguetón, la salsa y cosas más rasposas, pero hasta ahora entiendo que no tiene nada de malo y que nutre igual lo que hago que el reguetón. Desde la prepa pensaba que si tuviera una banda alternativa tocaría salsa y yo tocaría el güiro (risas).

Ale: Yo tengo una obsesión muy loca por escuchar discos completos, sea cual sea. En la mañana escuchaba Tune Yards, los escucho de principio a fin y trato de encontrar la lógica. El radio por Internet me gusta, me gustan los alcances que puede llegar a tener. Creo que eso es lo que hago, escuchar discos sin importar el género y mucha radio, de hecho “La Noche Quedó Atrás” es un tributo a la Hora Nacional. A mí siempre me ha gustado ese poema, me parece muy fuerte haber crecido con él; cuando era niña y regresábamos de Pachuca después de ver a la familia de mi mamá, volvíamos muy noche y nos tocaba escuchar el Himno, La Noche Quedó Atrás y La Hora Nacional; es muy curioso porque hace referencia a algo muy progre pero es algo que se vuelve rutina, me encanta y justo la canción habla de eso, de la rutina y le cambio.

Foto: Isa Camarillo

El morro este un día me dijo -el rock es que te valga verga- y sí es cierto, todo lo transgresor que pueda ser está en eso, y qué cagado que me lo dijo un wey al que le gustaba el reguetón, pero eso me marcó mucho, fue revelador.

Foto: Isa Camarillo

¿Son fans del fútbol? La portada de Triunfos Pasados y algunas letras dicen que sí…

Ale: Yo soy súper fan, ahora mismo estamos haciendo unas retas de fútbol en la Juárez. Le voy a los Pumas, por eso lo del bicampeón y los triunfos pasados; al equipo no le va muy bien últimamente y nunca estuvo más actual ese título. Soy muy fan del fútbol, me gusta verlo, jugarlo, hacer canciones, es algo increíble y horrible, junta a las personas y las separa, forma un vínculo muy extraño. Respecto a la portada del disco, primero nació el título del disco, “Triunfos Pasados”, siempre tuvimos muy presente el título. Normalmente así funciona Meelt, primero surgen los títulos y después lo demás.

Quepa: A mí no me gusta tanto, pero el título me pareció muy bueno, es una frase muy chida. Para la portada del disco tenía la idea de poner un trofeo sin cabeza, pero Ale tuvo la idea de que fuéramos nosotros vestidos como futbolistas, si fuéramos un equipo seguro no habría portero (risas). No me encanta el fútbol pero hubo una época en la que no iba a la escuela y mi diversión era ir a ver las retas en las canchas de fútbol llanero, y más que el deporte, me gustaba ver toda la dinámica alrededor de él, como las familias echando porras y mentando madres.

Hace poco tocaron en San Luis y supimos que les fue increíble…

Ale: Me gustó mucho, la gente nos malacostumbró, y al regresar sentimos de madrazo la dureza de la ciudad, la gente allá es súper relax. Su escena está muy chida, la gente es muy abierta. Tenemos una teoría: como allá no hay festivales muy grandes, la gente gasta en pequeñas tocadas y según yo acá no pasa, tenemos festivales muy grandes y la gente paga mil pesos por un boleto pero pagar $50 por ver a una banda que no conoces no es muy común.

Quepa: Siento que en la ciudad hay una competencia muy grande entre todos, conoces a alguien y le dices que tienes una banda y ellos te dicen que ellos también y está más chida. Incluso los foráneos que están viviendo acá caen en esa dinámica, es como el sueño de la Ciudad de México, con instagramers, influencers, te envuelves mucho en esa dinámica, quizás porque afuera no hay esa oferta, acá te vuelves soberbio.

Ale: Ir a San Luis nos hizo bien, fue como habernos anexado (risas). Conocer a bandas como Peach Creeks me gustó mucho porque me hizo sentirme tan cómoda con alguien tan lejano, cuando a veces me siento tan lejana en un ambiente tan cercano como la escena de la ciudad, donde sí es muy rock pero obsoleto, con las misma letras, las mismas fórmulas que no hablan de nada cercano. A veces es difícil en las tocadas encontrar bandas tan normadas, donde incluso no te encuentras a una sola integrante mujer.

¿Cómo manejan la parte del género al interior de la banda y cómo esa postura hace que se relacionen con la escena y todo lo que conlleva el mundo de la música?

Ale: Luego pasa que le preguntan a Quepa porqué escribe las letras en femenino (risas) y él responde que es porque las escribo yo, pero eso evidencia esas dinámicas súper normadas. A veces eso hace que piense que bajo ciertas circunstancias, la escena es obsoleta y por eso me gustó el hecho de ir a San Luis y conocer gente cuyos intereses es su banda y lograr que el aborto sea legal en el estado.

Quepa: Creo que hay ideologías muy claras que se ven reflejadas en esas conductas machistas. Esas ideologías podían apoyarse en el siglo xx, pero siguen estando ahí y es erróneo seguir reproduciéndolos y eso va desde el hecho de asumirte punk y rechazar todo lo que se salga de eso. Las causas van cambiando, igual antes se decía que luchaban contra el capitalismo pero ahora hay que voltear a otras causas y alzar la voz.

Bajo esa lógica, ¿cuál es su definición de punk?

Ale: Es curioso que ahora pueda asumirse como punk algo tan simple como hacer canciones en femenino y que la cante Quepa. Me parece curioso lo que se entiende por punk; hace poco me mandaron una imagen que decía que ser punk es cuidar a tus amigos, me gusta como esas cosas pequeñas pueden ser algo tan contestatario.

Quepa: Asumirse punk es erróneo, me caga que nos cataloguen como punks, obvio lo hacen porque sonamos a punk, lo entiendo por ese lado, pero no me asumo como eso, no estoy sentado viendo mis fanzines (risas). Siento que el nuevo punk está en otro lado, no es andar con los pelos parados, va por otro lado. El punk no está muerto, está perreando (risas).

Foto: Isa Camarillo

A veces me siento tan lejana en un ambiente tan cercano como la escena de la ciudad, donde sí es muy rock pero obsoleto, con las misma letras, las mismas fórmulas que no hablan de nada cercano. A veces es difícil en las tocadas encontrar bandas tan normadas, donde incluso no te encuentras a una sola integrante mujer.

Justamente en el último disco hay un cover de “Dr Psiquiatra” que canta Quepa, ¿Es su forma de romper con esas normas?

Ale: Creo que ha sido de las mejores ideas que hemos tenido. Es una canción que no sé si podría ser un himno feminista, porque al final Gloria Trevi no puede ser una portavoz feminista, pero de lo que habla es algo muy fuerte y catártico. Ha sido de las pocas decisiones que no hemos tomado por inercia; al principio yo la cantaba y se me hacía chido romper con lo obvio que es el hecho de que la cantara una mujer, dejando que cantara Quepa. Creo que al final el feminismo también habla sobre cómo puede ayudar a los hombres a acercarse a sus sentimientos.

Quepa: En la época en la que salió esa canción era algo muy subversivo, ahora hemos aceptado que los problemas psicológicos y mentales son algo común, que son parte de todos y es un nuevo himno, donde reconoces que sí tienes problemas, como muchos otros también los tienen; es algo cotidiano y por eso siento que hay un vínculo con la canción.

Ale: Originalmente no pensamos en grabarla, pero cuando estábamos grabando el ‘Triunfos Pasados’ le contamos a Miguel Fraino, con quien grabamos el disco, que teníamos un cover y se grabó muy rápido. Después, cuando nos entregaron la grabación, seguíamos sin pensar en meterla al disco, porque al final es un cover, pero creemos que hacía match con lo que habla el disco, es un buen final.

Retomando lo de las tocadas especiales, ¿Qué shows recuerdan como los que han marcado a Meelt?

Ale: Hace poco estuvimos en la Burger Revolution, ese fue el mejor día de nuestras vidas, fue un sueño. Siempre pensamos en Burger Records como algo muy deseado, no es como que nos hayan editado pero se cumplió estar en el festejo.

Quepa: Fue uno de esos momentos muy esperados que no esperábamos. está bien ambiguo, pero era algo que no veíamos tan cerca. Recuerdo que en la edición de hace unos años cuando tocaron Los Blenders y San Pedro el Cortez, fui solo porque nadie quiso ir conmigo y fui a divertirme, entonces cuando tocó SPEC, me subí al escenario y me aventé al público y cuando lo hice desconecté los cables al vocalista y él no sabía qué hacer (risas).

Ale: En otra ocasión tocamos en Santa María, nos invitaron los Violencia River y estuvo increíble porque tocamos ante nadie. Fue muy chistoso y raro, fue diferente a un ensayo donde tocas ante nadie pero esa vez era para nadie pero para alguien. Tocamos a las 4pm, había llovido y en general a la tocada no llegó mucha gente.

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