Belafonte Sensacional: “Hacerlo por el punk es decirles que estamos vivos, con lo poco o mucho que tenemos… es estar vivo en un sistema que busca matarte”

Entre lo intangible y el florecimiento de Belafonte Sensacional; una honda charla con la insigne agrupación capitalina sobre su propiedad mutante, su filosofía “nel”, su metodología verguera y cómo su nuevo álbum los salvó del abismo.

Hacer, esperar y dejar que las cosas pasen, romper reglas y crear las propias, encontrar inspiración en lo cotidiano y sacarle el lado poético a las situaciones de todos los días, no encasillarse en estilos ni fórmulas, seguir creciendo y seguir haciendo… transformarse. Al final llega la recompensa. Así ha sido el camino y filosofía bajo la que Belafonte Sensacional se ha convertido en uno de los proyectos más representativos y entrañables del indie nacional.

Belafonte Sensacional siempre ha estado ahí y después del lanzamiento de Soy Piedra, su brillante disco del año pasado, la banda comenzó a cosechar las recompensas merecidas tiempo atrás. Tras colocarse en los podios con lo mejor del 2019, compartir escenario con artistas del tamaño de Julieta Venegas y a unos días de su presentación en Nrmal, platicamos con Israel Pompa-Alcalá, Pablo Mendía y Carlos Bergen, sobre su más aclamado álbum, del funcionamiento y crecimiento de la banda, de cómo se han convertido en punta de lanza de un movimiento artístico e ideológico que pondera el hacer bajo nuevas reglas; las reglas del nel y de los nuevos mares que estarán navegando después de haber domado la ola.  


Belafonte Sensacional es una banda que siempre ha estado ahí y ha pasado por distintas etapas, ¿cómo funciona ahora mismo una banda tan grande?

Pablo: Es un problema a veces, sobre todo en los ensayos (risas). Se trata de mover a un montón de personas con diferentes actividades y horarios distintos, pero en cuestión de composición está bonito, hay muchas herramientas creativas.

Israel: En cuestión de organización suele ser difícil porque en este país es difícil que un músico viva de la música nada más. Lo hacemos por el arte pero también comemos (risas). Todos tenemos chambas distintas, yo estoy en una oficina de nueve a nueve, Pablo trabaja medio tiempo… no existe una estructura cultural que te permita sostenerte por sí mismo y uno da la lucha, a veces se atraviesan agendas y se vuelve complicado porque hay que darle espacio a las cosas que “dan para vivir”. Esa misma habilidad mutante nos permite hacer otras cosas, y fuera de lo organizacional -que siento que es algo siempre presente en la vida de todos- los beneficios de tener una banda grande son mucho mayores.

¿Cuáles son esos beneficios musicales que otorga la alineación actual de la banda?

Israel: La entrada de Pablito, la entrada de Carlos, el cambio de sonoridades y que la gente asumiera nuevos roles dentro de la banda, todo eso nos ha abierto un universo creativo. Siempre se ha respetado lo que cada uno piensa, no nos hemos casado con un género, quizás Israel Belafonte y yo somos los que más nos parecemos en gustos musicales pero fuera de eso es un universo amplísimo y es muy chido porque permite explorar otros caminos. Lo que hacemos ahora se ha ido hacia la psicodelia, se volvió ácido y de pronto tenemos esa tendencia a ritmos muy loopeados, bases rítmicas que te tengan en trance y bailando… nunca fue planeado, y es interesante que la mezcla de todos los gustos e influencias de la banda estén llevando a eso. 

Pablo: Cada persona es un universo dentro de la banda, hay muchas formas de explotar eso en lo musical.

Israel: El ideal siempre ha sido que Belafonte Sensacional sea el centro de algo, es un proyecto mutante por el que ha pasado mucha gente, ahora mismo somos ocho pero hemos sido diez, en ese entonces había otras sonoridades: había trombón, clarinete, jarana, una voz femenina… pero fue cambiando, cada etapa tiene un sonido, lo primero era mucho más folk, la segunda etapa fue más punk y ahora se está tornando más a la psicodelia y el trance, ya nos enojamos mucho y ya destruimos muchas cosas, ahora queremos hacerlos bailar (risas).

Foto: Isa Camarillo

En los momentos de dolor y angustia se sobrevive creando, así surgen los procesos más imaginativos y eso nos pasó a nosotros. Estábamos en esa crisis, Israel y yo, que somos los que hemos estado desde el principio, y hemos pasado por muchas cosas, hemos aprendido mucho, hay cosas por las que peleamos y hay cosas que ya aceptamos, al final lo más duro antes de hacer el Soy Piedra es que si no salía, ahí se acababa Belafonte.

El año pasado lanzaron Soy Piedra, un disco que le dio a la banda el reconocimiento que quizás merecían desde antes, ¿cómo llegaron a ese punto a través de un álbum?

Israel: En los momentos de dolor y angustia se sobrevive creando, así surgen los procesos más imaginativos y eso nos pasó a nosotros. Estábamos en esa crisis, Israel y yo, que somos los que hemos estado desde el principio, y hemos pasado por muchas cosas, hemos aprendido mucho, hay cosas por las que peleamos y hay cosas que ya aceptamos, al final lo más duro antes de hacer el Soy Piedra es que si no salía, ahí se acababa Belafonte. Eso nos motivó, es como cuando te vas a morir y le echas todo, chambeamos muy distinto. Durante algún tiempo viví con Israel y siempre hablábamos de hacer un disco que nos enorgulleciera, habíamos hecho otros discos que estaban bien pero no estábamos satisfechos al cien por ciento y este proceso nos obligó a hacer las cosas con otros métodos, hacer otras exploraciones que venían desde antes de que la banda se expandiera. La génesis fue la crisis y la necesidad de transformarse. 

Cuando Israel me contó la idea del Soy Piedra, él estaba leyendo un libro sobre unos magos que pelean contra unos mafiosos que también son magos, hablaban sobre alquimia, de desaparecer para volver a aparecer… es una cosa muy loca y muy bonita, ese espíritu sí permeó y fue que pensamos que si nos íbamos a morir, íbamos a hacer lo que no hemos hecho. Yo estaba leyendo la biografía de Ennio Morricone y cuando le preguntan cómo lograba hacer siempre música para películas, su respuesta es que llegó a un punto en el que lo primero que escribía lo desechaba porque significaba solucionar algo como lo habría solucionado antes, no aportaba nada nuevo. Ese proceso de renovarse a sí mismo fue la guía del disco.

Con el nombre de la banda en un festival como Nrmal, compartiendo escenario con artistas como Julieta Venegas y aparecer en los primeros lugares de las listas de los mejores discos del año pasado, ¿en qué momento se encuentra Belafonte Sensacional?

Pablo: Se siente como época dorada (risas).

Israel: Es raro porque el camino nos ha enseñado a tomarlo con cautela, pero sí es bonito. Antes de que se anunciara lo de Nrmal, yo andaba muy tenso, para mí era como esas veces que tienes mucha fe en algo y hasta que baja diosito no lo crees (risas). Platicaba con Israel y él me calmaba, él es muy paciente, me decía que sin que hiciéramos, iba a pasar, algo contrario a las viejas prácticas de la industria donde te enseñan que tienes que hacer cosas todo el tiempo para estar ahí. Todo han sido recompensas del trabajo, estoy orgulloso de que ha sido pura chamba, ya pasamos muchas decepciones y mucha chinga para lograrlo.

Se siente bien que te pongan en las listas y te sientes importante aunque al otro día te des cuenta de que no, que no pasa nada, solo son semillitas para el ego. Lo importante es que hicimos un buen disco y es bueno reconocerlo, a veces cuesta trabajo aceptar las cosas buenas que hacemos en la vida pero está padre haber llegado a ese punto. Creo que estamos en el mejor momento y tiene que ver con madurez. Entraron Pablo y Carlos que tienen sus proyectos aparte, de los que éramos fans y admirábamos lo que hacen y cómo lo hacen, todo ha sumado y es muy chido compartirlo con la gente. 

¿Qué habría pasado si Soy Piedra no hubiera funcionado como finalmente funcionó?

Israel: Seguiríamos haciendo música pero a nuestra forma, es algo que no podemos dejar de hacer, pero Belafonte Sensacional se habría muerto. Siempre hemos tenido la imagen de que es un barco que va navegando y de donde bajan unos y suben otros, pero daba la sensación de que el barco iba a encallar, aunque descubrimos que había más mar. Al final no habría pasado nada, solo habría un epitafio… quizá en nuestra vida sí es importante pero fuera de eso no habría sido demasiado, la música sigue.

“El proceso de Soy Piedra fue muy bonito pero en nuestra naturaleza verguera eso ya no nos gusta tanto (risas). Nos aburrimos, queremos seguir explorando, lo que vendrá será navegar otras aguas, ya pasamos la etapa suicida y vamos a dispararnos contra todo, lo que venga será una loquera y luego quizás de nuevo aguas suaves.

Foto: Isa Camarillo

Ahora que descubrieron que hay más mar, ¿hacia dónde navegará Belafonte?

Pablo: Queremos que el proyecto sea redituable para todos, creo que esa es una parte importante. Fue muy caro hacer un disco, es una chambota y aunque a veces de las tocadas ni siquiera se gana, queremos seguir tocando y parece que habrá próximo disco.

Israel: Hay dos caminos, el creativo y el de la supervivencia, y la meta real es volverlo sustentable para hacer más cosas. Seguro vamos a volvernos medio locos, somos saboteadores, nos gusta el punk y nos gusta dinamitarnos a nosotros; el proceso de Soy Piedra fue muy bonito pero en nuestra naturaleza verguera eso ya no nos gusta tanto (risas). Nos aburrimos, queremos seguir explorando, lo que vendrá será navegar otras aguas, ya pasamos la etapa suicida y vamos a dispararnos contra todo, lo que venga será una loquera y luego quizás de nuevo aguas suaves. Nos vamos a lanzar al abismo y ahí vamos a encontrar algo.

A unos días del festival y como uno de los actos locales más representativos de la actualidad, ¿qué podemos esperar de su presentación en Nrmal?

Israel: Queremos divertirnos, hacer lo que sabemos hacer. Nos enorgullece estar en Nrmal, queremos estar en esa sintonía, estaremos con gente que admiramos y el ejercicio de sonido que estamos trabajando ahora es ambicioso. No nos gusta disfrazarnos, no habrá coreografía, vamos a tocar y estamos trabajando el sonido para pasarla muy cabrón. Algo que nos gusta de Nrmal es que, a diferencia de otros festivales, sí genera comunidad, existe una tendencia a las zonas vip en festivales y eso no es generar comunidad… vi un tweet bien bonito que subieron antes de revelar el cartel, en el que decían que el lineup eran todos los amigos que te topas cada año ahí y de eso se trata. Wayne Coyne de los Flaming Lips dice que sí vas a un festival por la música pero en realidad se trata de empedarte, perder las llaves, ver a tus compas y perderte, eso te hace sentir vivo… Las rolas ahí están, los músicos solo estamos ahí, somos el soundtrack del festival y ojalá mientras toquemos alguien se enamore, alguien se malviaje y regrese, que pasen todas esas cosas que te hacen sentir vivo, tocar nos hace sentir vivos a nosotros y queremos compartirlo. 

Pablo: Será un show de una hora, va a haber espacio para canciones viejitas con nuevos sonidos.

Justo pasa que en los shows de Belafonte la gente sigue pidiendo temas de los discos pasados pero rara vez pasa que las toquen…

Pablo: Hemos estado buscando la forma de adaptar esas canciones al nuevo sonido y descubrimos que pueden tomar dimensiones interesantes.

Israel: También pasa que somos fritos y se nos olvidan (risas). Somos muy respetuosos de los procesos y hay algunas que ya no caben aquí, hay otras que necesitan caber y con lo que aportan Carlos y Pablo pueden tomar una vida distinta. Después de seis años y tocar “Valedor” en cada show agradezco ya no hacerlo (risas). Hay que dejar ir las cosas y no pasa nada, nuevas cosas vendrán. 

Foto: Isa Camarillo

“Hacerlo por el punk es decirles que estamos vivos, con lo poco o mucho que tenemos… es reírnos, es bailar, es estar vivo en un sistema que busca matarte. 

Junto con Belafonte Sensacional, hay otras bandas cercanas al proyecto que están rompiendo esquemas y haciendo las cosas desde la independencia, ¿qué implica el movimiento “Nel”?

Carlos: Tenemos en común el sentimiento contrasistema, anticapitalista… de que en lugar de esperar a que pasen las cosas las hacemos nosotros. Es hacer lo que quieras sin seguir moldes, hacer tu propio camino y tirarnos paro entre todos.

Israel: Me gusta que las bandas y proyectos que se han ido por ese camino -no me gustaría decir que afiliadas porque eso iría en contra de lo que representa “nel”- ahí están, es la escena total y solo somos nosotros tratando de ponerle un nombrecillo porque así somos. Están los Teresa Cienfuegos, Aqua Mute -que siempre decimos que Pablito es nuestro Aphex Twin (risas)- está Perritos Genéricos que es un pop que yo no había escuchado, y también hay personas quizás no tan cercanas: está Mabe Fratti, Vyctoria, Luisa Almaguer que es un personaje fundamental para México en este momento del tiempo, Concepción Huerta… son personas que están impulsando nuevas sonoridades.

Pablo: Musicalmente pasa que hay mucha globalización, hay referencias de todos lados y no existe una definición de género, algo “nel” es que no hay prejuicios sobre los géneros de música.    

Israel: Durante muchos años las posibilidades de hacer cosas en México eran limitadas y hoy gracias a la tecnología se están haciendo y gracias a esta red de personas se están dando a conocer. Es triste cuando quieres hacer algo y te quedas solo en tu cuarto con tu compu, las herramientas ahí están y hay que hacer las cosas.

A estas alturas de la banda y de la vida misma, ¿Cómo lo hacen por el punk?

Carlos: Es hacer lo que sientas, que no te importen las reglas, es hacer tus propias reglas y divertirte.

Pablo: Es ser una persona feliz, sin importar los prejuicios y cosas que te impongan, es convivir y que todos sean felices.

Israel: Es estar vivo en este mundo que nos limita siempre, que nos deprime y nos aplasta, hacerlo por el punk es decirles que estamos vivos, con lo poco o mucho que tenemos… es reírnos, es bailar, es estar vivo en un sistema que busca matarte. 


Soy Piedra de Belafonte Sensacional está disponible en plataformas digitales de manera independiente. La banda se presentará en el Festival Nrmal en Ciudad de México el próximo 7 de marzo.