Ambient luminoso y experimentación modular: escucha el nuevo disco de Gods of Speed

La dupla conformada por Alejandro “Chivo” Elizondo y Memo Guerra, comparte un espeso material de hondos procesos electrónicos para carcomer la consciencia lentamente. ‘Gods of Speed III’ es el regreso del proyecto luego de cuatro años de ausencia.

Cuatro años puede ser mucho tiempo o muy poco; cuatro años es el tiempo que debemos esperar para ver al mundo girando alrededor de un balón de fútbol en el Mundial, cuatro años es el tiempo que le toma al calendario llegar al 29 de febrero. Cuatro años es también el tiempo que pasó desde la última vez que Gods of Speed publicó música nueva. La dupla formada por Alejandro “Chivo” Elizondo y Memo Guerra encontró, desde hace tiempo, la forma de trascender el tiempo y la distancia, apenas dejando indicios de un trabajo hecho a distancia y a partir de la sincronización en idea y ejecución.

Gods of Speed III es el nombre de su tercer material, uno muy distinto en sonido a su antecesor y construido bajo una idea y metodología diferente; atrás quedaron los beats y la percusión que ya habían desplegado bajo la firma del dios de la velocidad, abriendo paso ahora a un etéreo desfile de hipnóticas atmósferas concebidas mediante el uso de modulares, como una nueva forma de materializar la búsqueda de conceptos y limitantes, llegando a nuevos parajes sonoros.

Nueve temas que se deslizan de forma natural a lo largo de los poco más de 30 minutos de duración de la placa, enmarcando con maestría y de forma orgánica esos pasajes del ambient más puro, y luminosos destellos de experimentación, todo como catalizador para alcanzar diferentes estados de consciencia. 

Así pues, con motivo del lanzamiento de Gods of Speed III, platicamos brevemente con Memo y “Chivo”, cofundadores también del sello Abstrakt Muzak y quienes, radicados en Texas y Monterrey respectivamente, transformaron desde la distancia el rostro del proyecto y lo llevaron hacia un nuevo horizonte sonoro:

El último material de Gods of Speed salió en 2016, pero sabemos que han estado activos todo este tiempo a través de múltiples proyectos. ¿En qué es diferente el Gods of Speed de hoy con el de hace cuatro años?

Memo: “Cuatro años es mucho tiempo, pero transcurre demasiado rápido y pasamos por varios cambios en nuestras vidas y en el mundo. Pero dentro de todo, cuando nos proponemos hacer un proyecto nuevo, a pesar de donde nos encontremos con nuestro respectivo crecimiento, nos encontramos fácil, musicalmente hablando, a pesar de la distancia, que es usualmente como hacemos discos de Gods of Speed. Después de los descubrimientos que adquirimos individualmente a lo largo de esos periodos de tiempo entre discos, se siente que cada uno mejora en su habilidad y nos sentimos más fuertes cada vez que regresamos a colaborar”.

Musicalmente, apostaron por los sistemas modulares para crear atmósferas y dejaron de lado las baterías como base de la composición. Conceptualmente, ¿de dónde viene la idea de hacerlo así y cómo cambió el proceso creativo comparado con lo que habían hecho en los primeros dos materiales de Gods of Speed?

Memo: “Antes de empezar un álbum definimos qué estética queremos que tenga, o más bien a qué sistemas o técnicas nos vamos a limitar para llegar a esa estética. Ya hicimos el disco de beats electrónicos, el de percusión psicodélica y este es más ambient, conseguido a partir de trabajar con sistemas modulares”.

¿Cómo fue el proceso de creación y grabación de este material?

Alejandro: En el primer disco yo empecé las ideas de las canciones y de ahí Memo fue trabajando y puliendo lo que yo le mandaba. Para el segundo álbum, tomamos los tracks del primer disco y grabamos baterías arriba de ellos y de esa forma pudimos comenzar una nueva composición. Para este tercer material, Memo fue quien empezó con las ideas principales, de ahí me los pasaba y era mi turno de pulir y arreglar las composiciones.

¿Cómo definirían el sonido de este álbum y cuál es el rumbo que marca en la discografía de Gods of Speed?

Alejandro: Como comenta Memo, antes de empezar un disco nuevo nos ponemos ciertos límites y diseñamos las técnicas que usaremos para llevarlo a cabo. De ahí la idea es no salirnos del concepto principal, ya que es muy fácil que durante el proceso creativo que implica hacer un disco o canción, te veas influenciado por muchas otras ideas o elementos, más aún cuando tardas cuatro años en hacer un disco. En esta ocasión decidimos salirnos del concepto de usar los típicos sonidos de una batería para poder crear pasajes musicales.